Domingo de la Palabra de Dios

“Dedicar un domingo completamente a la Palabra de Dios. Con esta intención estableció el papa Francisco el Domingo de la Palabra de Dios. Una Jornada que la Iglesia celebra el III Domingo del Tiempo Ordinario, en esta ocasión, será el 24 de enero. El tema de este año está tomado de la Carta de San Pablo Apóstol a los Filipenses: ¡Mantengan firme la Palabra de la Vida! (cf. Fil 2, 16).

Fuente: Página web de la CEE:
https://conferenciaepiscopal.es/domingo-palabra-de-dios-2021/

Después de cincuenta y cinco años de la clausura del Vaticano II, y como expresión de esa nueva sensibilidad conciliar, podemos decir que la Iglesia ha dado pasos bien significativos en la tarea de dar a conocer la Palabra de Dios. Pensamos tanto en la revisión de la Liturgia de la Palabra en la celebración de la Eucaristía y la presencia de la Escritura en todos los sacramentos, los catecismos y en los diversos itinerarios catequéticos, así como en la publicación de numerosas traducciones de la Biblia, la divulgación de los materiales orientados a distintos ámbitos de la animación bíblica de la pastoral y los innumerables proyectos de lectura creyente de la Biblia en diócesis, parroquias y comunidades.

En efecto, aquel Concilio Ecuménico dio un gran impulso al descubrimiento de la Palabra de Dios. Desde él, los sucesivos Pontífices han seguido la estela marcada por la constitución Dei Verbum y han cuidado mucho subrayar la importancia de la Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia.

Baste recordar a San Pablo VI que creó la Federación Bíblica Católica Mundial (FEBIC) para llevar a la práctica dicha Constitución, en especial el capítulo VI sobre la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia;

San Juan Pablo II en la Tertio Millennio Adveniente (TMA 36) y en la Novo Millennio Ineunte (TMI 17);

Benedicto XVI que, a la luz de la Asamblea del Sínodo de Obispos de 2008 sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia, publicó la exhortación apostólica Verbum Domini;

y al papa Francisco quien, a la luz de la XIII Asamblea General del Sínodo de 2012 sobre La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana, publicó la exhortación Evangelii Gaudium, donde, además de estar cosida de abundantes citas y comentarios bíblicos, afirma que “toda la evangelización está fundada sobre la Palabra de Dios escuchada, meditada, vivida, celebrada y testimoniada” (EG 174).

En dicho itinerario, el Obispo de Roma, tras la conclusión del Jubileo extraordinario de la misericordia, año 2013, pidió que se pensara en “un domingo dedicado enteramente a la Palabra de Dios para comprender la inagotable riqueza que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo” (Misericordia et misera, 7). Un sueño hecho realidad al instituir el III Domingo del Tiempo Ordinario como “Domingo de la Palabra de Dios” y coronado ahora con la reciente carta apostólica Scripturae Sacrae Affectus con motivo del 1600º aniversario de muerte de San Jerónimo, que hoy, como a sus contemporáneos, nos dice “Lee muy a menudo las Sagradas Escrituras, o mejor, nunca el texto santo se te caiga de tus manos”.

Nos unimos al deseo del papa Francisco quien, al final de su Carta apostólica Aperuit illis, expresa “que el Domingo dedicado a la Palabra haga crecer en el pueblo de Dios la familiaridad religiosa y asidua con la Sagrada Escritura, como el autor sagrado lo enseñaba ya en tiempos antiguos: esta Palabra “está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca para que la cumplas” (Dt 30,14).”

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