Al hilo de la liturgia diaria 2025-26 (1: Dic-Mar)
MARTES 31.03.2026
Martes de la sexta semana de Cuaresma.
Segundo cántico: la misión del siervo se amplía (más allá de Israel): «Te hago luz de las naciones… hasta los confines de la tierra». Lógico: una vida, una misión, un proyecto… que no es “en salida”, se pudre. La vida es salida hacia los otros y el Otro, o no es vida. Pero la misión del siervo no será fácil a pesar de todo el amor y dones que Dios ha derramado sobre él… o precisamente por ello: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas». El paraíso en la tierra sólo existe en la propaganda de las ideologías (y de los negocios): ¡cómo nos engañan! Al contrario, cualquier vida que merezca la pena ser vivida, cualquier objetivo que podamos calificar de verdaderamente grandioso, etc. llevan aparejados el misterio de la Cruz. Y a veces (¿o siempre?) esa Cruz empieza por los de cerca, como le pasó a Jesús: la traición de Judas, la bravuconería y cobardía de Pedro… Así el salmista nos invita a poner nuestra vida en las manos de Dios como el mismo Jesús : «A ti, Señor, me acojo… líbrame y ponme a salvo… sálvame».
LUNES 30.03.2026
Misa Crismal.
«Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en Jesús». La soberbia del ser humano hará que nos apartemos de él y nos destruyamos los unos a los otros, pero Él seguirá ahí y nuestros ojos elevados hacia él. Las enfermedades se apoderarán del ser humano con consecuencias terribles, pero él seguirá ahí y nuestros ojos elevados hacia él. La naturaleza se revelará contra el mal trato que la infligimos y dará mortales zarpazos, pero Él seguirá ahí y nuestros ojos elevados hacia él. Él seguirá ahí porque «nos ama y nos ha liberado de nuestros pecados con su sangre». Y Él seguirá ahí en los ungidos: bautizados, confirmados, ordenados… llamados a continuar su misión en el mundo. Hoy, al bendecir los oleos y renovar las promesas sacerdotales, celebramos pues una gran fiesta. Y que esta fiesta sea, si cabe, más grande porque no olvidamos, con la gracia de Dios, aquello para lo que fuimos ungidos: «Para evangelizar a los pobres, proclamar a los cautivos la libertad…». «Cantaré eternamente tus misericordias, Señor».
LUNES 30.03.2026
Lunes de la sexta semana de Cuaresma.
El primer cántico del siervo del Señor es reflejo de misión de Israel como pueblo elegido ─¿cómo leerán hoy este cántico los creyentes judíos?─. Es también una invitación para nosotros cristianos de vivir nuestra fe: «Te he llamado… te cogí de la mano… te hice alianza… luz…». Pero también: «No gritará, no clamará…no quebrará… no apagará…». Y todo esto porque es anuncio profético (entonces) y realidad (hoy) del misterio de Jesucristo. ¿Podemos imaginar la irradiación que Jesús supuso en su tiempo en contraste con la mediocridad religiosa y humana reinante? ¿Nos extrañará la respuesta generosa, desbordante de María con su «libra de perfume de nardo»? No. A menos que tengamos un corazón raquítico como el de Judas o endurecido como el de los sumos sacerdotes. «Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor».
DOMINGO 29.03.2026
Domingo de Ramos, A
Jesús entra en Jerusalén, y con sus gestos, evoca las antiguas profecías de Israel (Za 9, 9; 14, 4; Is 62, 11) y su cumplimiento: «¡Bendito el que viene en nombre del Señor!». Seguramente que cada uno de los presentes, incluidos los discípulos, conjeturó cómo Jesús llevaría a cumplimiento su mesianismo. Pero la Pasión trastocaría todas sus conjeturas. Resumiendo, ellos buscaban “subir”, mientras Jesús se abaja. Y mientras Jesús se abaja y cae prisionero en manos de los hombres, resulta que los que son verdaderamente prisioneros son los demás: los discípulos, de sus sueños de poder y grandeza, y de sus miedos y cobardías; los sumos sacerdotes, de su soberbia y fanatismo; Pilato, de su “querer hacer carrera”, etc. El único verdaderamente libre Jesús es, porque todo lo que él hace es fruto de la obediencia al Padre, que es Amor, y por tanto, fruto del amor. Y así su abajamiento posibilita que, hasta sus enemigos, puedan acogerse a la misericordia del Padre: ¡No hay amor mayor! Y es este amor el que nos disponemos a celebrar un año más en los misterios de la Semana Santa. Hagámoslo con humildad y gratitud. Dejemos un poco de lado las cosas del mundo y centrémonos en el Crucificado-Resucitado.
SÁBADO 28.03.2026
Sábado de la quinta semana de Cuaresma.
Dios promete a los exiliados la «vuelta a su tierra, una sola nación y un nuevo rey». Pero qué lejos del pensamiento de aquellos receptores de la promesa, la realidad a la que verdaderamente apuntaba la profecía de Ezequiel: un rey incómodo, un rey perseguido, un rey al que tratan de quitar de en medio y lo harán. «Se acercaba la Pascua…» y Jesús será el nuevo y definitivo cordero pascual que ofrecerá su vida para dar la Vida que salta para la Vida Eterna, y la tierra del Amor, y la nación de los Hijos de Dios…
VIERNES 27.03.2026
Viernes de la quinta semana de Cuaresma.
Jeremías se siente «acechado» por sus «amigos», sólo Dios le sostiene. Jeremías es figura de Jesús acechado por «los judíos» a pesar de sus «obras buenas por encargo de Dios Padre». Una vez más el misterio de la Encarnación aparece como piedra de escándalo para muchos judíos. De nada vale la lógica religiosa en la respuesta de Jesús porque el problema está en otra parte. Está en la falta de verdadera fe, la falta de una fe que no se reduzca a normas y preceptos… En nuestras sociedades actuales, tan complejas y tan faltas de humanidad, los pastores nos vemos constantemente confrontados a situaciones que nos exigen paciencia, tacto y, sobre todo, no olvidar que esa persona herida que tenemos delante, tal vez anclada en el pecado, es amada infinitamente por Dios: «Yo os digo: sois dioses».
JUEVES 26.03.2026
Jueves de la quinta semana de Cuaresma.
Jesús habla de una vida «para siempre» que no está en el horizonte de sus contemporáneos. Necesitan abrirse en la fe a este misterio, pero no parecen dispuestos y por ello polemizan con Jesús. Muchos pierden la oportunidad que Jesús representa para ellos y se aferran a interpretar la promesa de Dios a Abrahán en clave del más acá. Nos pasa un poco a todos: la fe en Jesucristo exige en nosotros una actitud de “estar siempre en camino”, sencillamente porque a Dios no podremos nunca abarcarlo con nuestra pobre humanidad. Y ese “estar siempre en camino” choca con nuestra necesidad de “encontrar el reposo”. La solución fácil es el rechazo de todo lo que no entendemos. La otra, caer de rodillas ante ese Dios a quien no podemos abarcar y «buscar continuamente su rostro».
MIÉRCOLES 25.03.2026
La Anunciación del Señor.
El rey Ajaz no quiere el signo que le ofrece el Señor. Pero Dios no le dará un signo «en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo» sino un signo que se sitúa, podríamos decir, en la entraña de la historia y de la biología: El embarazo de la joven esposa del rey. El misterio de la Encarnación del Hijo de Dios y la Anunciación a María quedan así ya profetizados desde el Antiguo Testamento: Dios vendrá a salvar al ser humano no desde fuera, sino desde la entraña del corazón de la historia y de la biología: el primer paso del Hijo de Dios en este mundo fue algo tan carnal como el vientre de una madre. Lo subraya la carta a los Hebreos: «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo». Y mientras nosotros buscamos muchas veces un Dios lejano que está en su cielo, o hacemos dioses de las cosas del mundo, el misterio de la Anunciación nos invita a buscar a Dios en la entraña de nuestra propia vida y de nuestra propia historia… un Dios encarnado.
MIÉRCOLES 25.03.2026
Miércoles de la quinta semana de Cuaresma.
Seguramente que el paso del politeísmo al monoteísmo no fue un paso fácil en la historia de las religiones. De esta dificultad nos habla el relato de la primera lectura. Nabucodonosor llegará a confesar al Dios de Israel sólo por la intervención divina: «Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que envió un ángel para salvar a sus siervos, que confiaron en él». Pero aún es más dificultoso el paso del monoteísmo a la Encarnación. Que Dios mismo, sin dejar de ser Dios, tome nuestra misma condición humana, no encaja en una lógica humana. Hace falta un salto en la fe, como gracia (que Dios otorga) y como humildad (que no todos están dispuestos a tener). Jesús se vería enfrentado a esta incomprensión y, como consecuencia, finalmente a la muerte.
MARTES 24.03.2026
Martes de la quinta semana de Cuaresma.
Cuando vivimos enfangados en el lamento, la amargura y el pecado, como Israel en el desierto, todo va bien (?) mientras todo va bien, pero cuando algo se cruza que nos desestabiliza, como las serpientes abrasadoras (o como un accidente, un fracaso, etc.), entonces tomamos conciencia de nuestra situación de pecado: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti…». La serpiente elevada en el desierto como un estandarte es sanadora porque pone al mordido frente a su fragilidad y pecado, una fragilidad y pecado que le abren a la misericordia de Dios, que es el único sanador. Así la contemplación de Jesús «levantado a lo alto» en el Calvario: muere por culpa de nuestros pecados, pero al mismo tiempo, a través suyo, Dios nos da su perdón y misericordia… si lo acogemos.
LUNES 23.03.2026
Lunes de la quinta semana de Cuaresma.
Dos mujeres acusadas de adulterio. Una, en el Antiguo Testamento, es inocente. Otra, en el Nuevo Testamento, es culpable. Pero peor que el pecado de adulterio es el pecado de los que se convierten con saña en jueces acusadores de otro ser humano. Unos, los del A.T., para vengarse de quien no había seguido el juego de su pecado, y, encima, querían pasar por justos ante los demás. Otros, quizá por envidia, pero sobre todo por ver antes el pecado ajeno que el suyo propio. Todos tenemos, seguro, mil debilidades y pecados por los que pedir perdón, pero que no caigamos nunca en el pecado de falta de misericordia para con los demás y, menos, para ocultar con ello los propios pecados. Podremos engañar a los hombres, pero a Dios no y la verdad de lo que somos, tarde o temprano, saldrá a la luz para nuestra vergüenza si no hemos practicado la misericordia.
DOMINGO 22.03.2026
5° domingo de Cuaresma, A
También nosotros, como Marta, hubiéramos urgido al Señor para que curase a «su amigo», que tuviera para él un trato de favor… como le urgimos e interpelamos en situaciones dolorosas por las que nos toca atravesar en nuestra propia vida. Pero Jesús, a pesar del cariño y amistad mutuas, dejará que la enfermedad siga su curso, y Lázaro morirá. ¡Cómo nos cuesta aceptar que los caminos de Dios no son los nuestros! Sobre todo, cuando los caminos de Dios surcan el valle del dolor, del inexplicable dolor, del doloroso dolor… El mismo Jesús, que en esta etapa de su vida ya había perdido a san José, se igualará a nosotros en el dolor por el amigo perdido: «viéndola llorar a ella (María)… se conmovió en su espíritu, se estremeció» y «se echó a llorar». No hubo trato de favor, pero sí habrá un signo que prepare a los testigos para Su propia muerte y resurrección, y Lázaro volverá a esta vida presente. Es una catequesis: Hay una Vida que es infinitamente más grande que esta vida, y esa Vida se nos ha manifestado en Jesús como gracia, ternura, misericordia, bienaventuranza, amor… y como puerta abierta a la Eternidad más allá de la muerte. Así que hoy con toda la Iglesia Jesús, como a Marta, nos dice y pregunta: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»
SÁBADO 21.03.2026
Sábado de la cuarta semana de Cuaresma.
También había entre los «guardas del templo» gente con corazón: «Jamás ha hablado nadie como este hombre». Y entre los fariseos: Nicodemo. Pero otros, creyéndose dueños de Dios, se comportan como los impíos profetizados por el libro de la Sabiduría en la primera lectura de ayer. Ha sido y será: «Surgió entre la gente una discordia por su causa». Y muchos creyentes y muchas buenas gentes seguirán los pasos de Jesús hacia el Calvario como profetizaba Jeremías: «Yo, como manso cordero, era llevado al matadero». Jeremías, que fue duramente perseguido, pide venganza. Estamos en el Antiguo Testamento. Pero Jesús, como tantos mártires de la historia de la Iglesia, entregarán su vida perdonando a sus verdugos. Por eso son santos. Que lo seamos también nosotros: «Señor, Dios mío, a ti me acojo».
VIERNES 20.03.2026
Viernes de la cuarta semana de Cuaresma.
El evangelio de este día vuelve a poner ante nosotros el contraste entre el “mirar de Dios” y el “mirar de los hombres”: tras la realidad material de lo visible, medible, tocable, entendible… se esconde el misterio de lo inefable. Se esconde el misterio del Dios que conduce la historia hacia su plenitud. Jesús provenía de Nazaret, del hogar de María y José, sí, pero también había un más allá invisible a los ojos de la carne: su procedencia divina. Para acoger este misterio necesitamos la gracia de Dios. Gracia que tenemos que pedir con humildad reconociendo que esto es así. En caso contrario, el corazón acaba por endurecerse y nos volvemos cono «los impíos» de la primera lectura quienes, incluso siendo personas religiosas, se manifiestan hostiles a lo verdaderamente divino. El misterio pascual de Cristo está ya desentrañado y anunciado proféticamente en el libro de la Sabiduría. ¡Señor, líbranos de esta impiedad!
JUEVES 19.03.2026
San José, esposo de la Virgen María.
Todos tenemos nuestros sueños y proyectos ─al menos, en el pasado, era así─. Por ellos luchamos y nos esforzamos, pero en esa lucha y esfuerzo, a través del tiempo, se va generando en nosotros como un sentimiento de “me lo merezco”. Pero la vida no es “me lo merezco”, la vida es gracia, y hasta el esfuerzo que hacemos cada día por alcanzar nuestros sueños es gracia. Y la gracia nos puede llevar donde no habíamos pensado. No es fácil aprender esta lección. Algunos no la aprenden nunca y se mueren sombríos por no haber alcanzado sus sueños ni llevado a buen puerto sus luchas. Otros la aprenden enseguida y así Dios los lleva por caminos insospechados y seguramente que más elevados… La clave está en la fe. Como nos recuerda san Pablo en la carta a los Romanos: «Por eso depende de la fe, para que sea según gracia». Esa fe que se manifestó en san José, a quien hoy celebramos como esposo de la Madre de Dios. Ni en sus sueños más elevados lo habría él nunca imaginado. Bendito José, ruega por nosotros y sostennos en nuestras oscuridades.
JUEVES 19.03.2026
Jueves de la cuarta semana de Cuaresma.
El texto del evangelio pone de manifiesto las dificultades de la comunidad cristiana joánica: el entorno gnóstico en el que se movía esta comunidad despojaba a Jesús de su divinidad, y todo el misterio cristiano se desarmaba. De una forma u otra, al final la tentación para el creyente, como pone de manifiesto el texto del Éxodo, es siempre la misma: hacerse un Dios a la propia medida ─«un becerro de oro»─, un Dios entendible, un Dios manejable, un Dios a “mi” servicio… en lugar de abandonar alma, vida y corazón en las manos de Dios, de ese Dios que se manifestó en Jesucristo, anunciado por los profetas (las SSEE), testimoniado por Juan el Bautista y por las obras que Jesús hizo y sigue haciendo en nuestros días en la vida y en el corazón de las gentes: «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito; todo el que cree en él tiene vida eterna».
MIÉRCOLES 18.03.2026
Miércoles de la cuarta semana de Cuaresma.
¡Cuántos dones dio Dios a Israel! ¡Pero que infiel fue Israel a esos dones de Dios! Y sin embargo, el amor de Dios se manifiesta inquebrantable por su pueblo: «¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta…? Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré». O como nos recuerda también el salmista: «El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones». Así es el corazón de Dios, anticipado ya en el Antiguo Testamento, y así nos lo reveló Jesucristo en el Nuevo: «El Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre». Y como Israel, nosotros. La Cuaresma nos da una nueva ocasión de volver nuestra vida al corazón misericordioso del Padre: «Cerca está el Señor de los que le invocan sinceramente» desde el reconocimiento de su propia fragilidad y pecado.
MARTES 17.03.2026
Martes de la cuarta semana de Cuaresma.
El paralítico del evangelio quiere curarse, pero no puede solo. Es un ejemplo significativo de la vida espiritual: no nos podemos dar a nosotros mismos la fe. Necesitamos el auxilio del Señor, como lo necesitó el paralítico. Y ese auxilio se manifiesta a través de la Iglesia: ella es la que nos da los sacramentos y, en concreto, el sacramento del bautismo, simbolizado hoy en las aguas de «la piscina de Betesda» y en el «agua que mana debajo del umbral del templo». El templo, nos dice Ezequiel, miraba al este, al sol naciente, símbolo de Jesucristo resucitado. Que nunca dejemos de contemplarle: Él «es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro».
LUNES 16.03.2026
Lunes de la cuarta semana de Cuaresma.
Con Jesús comienza el «nuevo cielo» y la «nueva tierra» profetizada por Isaías. Y en el evangelio ese «nuevo cielo» y esa «nueva tierra» se manifiesta en la actitud de los galileos que «reciben bien al profeta Jesús» pese a que «un profeta no es estimado en su propia patria», como «Jesús mismo había atestiguado». Pero, sobre todo, se manifiesta en la «curación del hijo del funcionario real» y en el paso a la fe: «Creyó él con toda su familia». Pequeños, pero significativos signos, que nos remiten a nuestra vida de cada día para descubrir también en ella los signos de la presencia de Jesús como «nuevo cielo» y «nueva tierra». El camino de conversión cuaresmal es uno de ellos.
DOMINGO 15.03.2026
4° domingo de Cuaresma, A
El ciego estaba ciego y él mismo lo sabía, y todos los demás lo veían. Pero el ciego no era el único ciego: había otras cegueras, más o menos intensas, que no todo el mundo veía y que ni el propio interesado tenía consciencia. Estaba la ceguera de la gente en general, incluidos los propios discípulos: «Maestro, ¿quién pecó: este o sus padres, para que naciera ciego?». Es la ceguera de los prejuicios y de las visiones pobres de la vida que creemos absolutas. Está también la ceguera de los vecinos: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?», «El mismo», «No es él, pero se le parece». Es la ceguera de los que hablan, opinan, levantan la voz… pero que creen vivir mejor sin comprometerse. Y está la ceguera de los padres: «Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos…». Es la ceguera provocada por el miedo: el miedo al insulto, a la violencia, a perder el estatus… Y, finalmente, está la ceguera de los fariseos: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Es la peor. Es la ceguera de los que se creen en posesión de la verdad, y en nombre de ella, han matado «toda bondad, justicia y verdad». Los que creían ver, no ven, se hunden en su ceguera. Mientras que quien no veía hace, con la gracia de Dios, un camino hacia la Luz que es Cristo… porque «el hombre mira a los ojos, mas el Señor mira el corazón». ¡Dejémonos mirar ─«pastorear»─ por Él!
SÁBADO 14.03.2026
Sábado de la tercera semana de Cuaresma.
¿Tendrá entonces el fariseo que dejar de hacer lo que hace? Por supuesto que no. Lo que tendrá que hacer el fariseo es hacer lo que hace, pero no desde dónde lo hace. Tendrá que convertirse. Su acción de gracias tendrá que abandonar la autosuficiencia y superioridad para convertirse en verdadera gratitud y humildad: “Lo que yo hago, Señor, tú me lo has dado primero. No tengo nada de qué enorgullecerme y, menos, de mirar a nadie por encima del hombro”. Como dice Oseas: «Quiero misericordia y no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos». Al final, de una forma u otra, todos deberíamos parecernos más al publicano, no en sus pecados, sino en su actitud: «¡Oh, Dios!, ten compasión de este pecador».
VIERNES 13.03.2026
Viernes de la tercera semana de Cuaresma.
Denuncia Oseas que «los ídolos» y «las obras de nuestras manos» nos apartan constantemente de Dios. E invita a la conversión: «Vuelve al Señor tu Dios…», por el reconocimiento de nuestras faltas: «Pagaremos con nuestra confesión». Y lo hace, no desde el miedo, sino desde la revelación del rostro de un Dios que es perdonador, que es compasivo, que es generoso, que no lleva cuentas del mal, que es tierno, que ama la vida… De un Dios a quien le importa la suerte o la desgracia de sus hijos, de un Dios tan identificado con el ser humano que pone el amor al prójimo al mismo nivel que el amor a Dios… «No estás lejos del reino de Dios».
JUEVES 12.03.2026
Jueves de la tercera semana de Cuaresma.
«Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo». Sin embargo, Jeremías constatará que «no hicieron caso… que caminaron según sus ideas… que le dieron la espalda a Dios». Y Jesús, que «algunos de la multitud» estaban «contra él porque no estaban con él». Y de la misma pasta que todos ellos estamos hechos nosotros, así que no echemos en saco roto la llamada del salmista: «Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor, no endurezcáis vuestro corazón». Yo también, cada uno de nosotros necesitamos claridad para ver en qué erramos, humildad para reconocerlo y fuerza para cambiar… con la gracia de Dios.
MIÉRCOLES 11.03.2026
Miércoles de la tercera semana de Cuaresma.
En el camino de cuaresma la liturgia nos recuerda la necesidad de “cumplir los mandamientos”. Y de ellos se nos dicen dos cosas muy importantes. La primera, que «ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos», es decir, que el cumplimiento de los mandamientos no es una moneda para comprar el cielo, sino participación y anticipación, ya aquí en este mundo, de la Vida y del Amor de Dios, y, en definitiva, del cielo. Y la segunda, que Jesús «no vino a abolirlos, sino a darles plenitud». Es decir, no se trata de un cumplimiento legalista, exterior, sino de sumergirse a través de ellos en el Amor que es su origen, su fuerza y su destino.
MARTES 10.03.2026
Martes de la tercera semana de Cuaresma.
Azarías clama a Dios en nombre de un pueblo que ha roto un montón de veces la alianza con Dios. Podíamos decir, hay que tener valor para pedir a Dios que no haga con nosotros lo que nosotros hemos sido capaces de hacer (romper) un montón de veces. Humanamente hablando parece atrevido, tal vez chistoso en sentido negativo, pero en lo profundo es un gran acto de humildad ante el Amor y la Misericordia divinas, que siempre nos sobrepasan. Y es sólo desde aquí que tiene sentido el mandamiento de Jesús: «Perdonar de corazón ─hasta setenta veces siete─ a su hermano». Hacer con profunda humildad a los otros, lo que el Señor tiene que hacer cada día con nosotros.
LUNES 09.03.2026
Lunes de la tercera semana de Cuaresma.
Todo lo que atañe al ser humano es misterioso, cuánto más lo que atañe a Dios. ¿Porqué Dios sanó a Naamán, el sirio, y no a un leproso judío? No sabemos, pero lo que sí sabemos es que con Dios no hay derechos adquiridos, sino gracia. Y la gracia es al mismo tiempo gratuita y graciosa. Gratuita, porque Dios se la da a quién quiere y como quiere y sólo él sabrá el por qué. Esto parece molestar a los judíos de Nazaret cuando Jesús se lo subraya. Y graciosa, porque, como la maternidad tardía de Sara, a veces produce risa. Es como si los judíos dijesen: “Ya tiene gracia que Dios se haya acordado de un no judío (siendo nosotros el pueblo elegido)”. Pero es así, y ¿quiénes somos nosotros para enmendarle la plana a Dios si, muchas veces, no nos entendemos ni a nosotros mismos? Para andar el camino de la fe, que es camino de gracia, necesitamos pues humildad y sentido del humor, ese que parece que le falla a Naamán cuando el profeta Eliseo le manda bañarse siete veces en el río Jordán (y él piensa que los ríos de Siria eran mejores). Pero se ve que Naamán no era muy orgulloso y aceptó el consejo de sus servidores. Naamán comprendió al final que no se trataba de ríos ni de aguas, sino de Dios y de sus inefables caminos: «No hay en toda la tierra otro Dios que el de Israel».
DOMINGO 08.03.2026
3er domingo de Cuaresma, A
Un pueblo que, en el desierto, tiene sed y protesta. Una mujer de vida irregular sedienta que va a buscar agua a una hora inhabitual para no encontrarse con las otras mujeres. Desde la sed material hasta la sed espiritual, cada una a su nivel, toda sed es anhelo de vida… anhelo de Dios. Y, aunque hablando humanamente, los israelitas merecerían una corrección por su actitud, Dios sale a su encuentro como agua que brota de una roca. Esta agua es anuncio del Agua Viva que es Jesucristo, quien saldrá al encuentro de la Samaritana. Y saciará su sed profunda, y la hará valiente anunciadora del misterio de Jesucristo: apóstol de los samaritanos. ¡Con qué delicadeza y pedagogía Jesús la conduce por el camino de la conversión! En ella se cumplen las palabras de Pablo a los Romanos: «Estamos en paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (…) porque Dios nos mostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros». «Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador» y redentor nuestro.
SÁBADO 07.03.2026
Sábado de la segunda semana de Cuaresma.
Un rasgo común a los dioses paganos y también para algunas concepciones del Dios judío, fue siempre la de ser un Dios amenazante ante el pecado: la hiciste, la pagas. La imagen de un Dios misericordioso se abrirá paso lentamente en la revelación judía, especialmente en los profetas, como este oráculo de Miqueas:: «¿Qué Dios hay como tú, capaz de perdonar el pecado, de pasar por alto la falta del resto de tu heredad?». Con todo, y a pesar de la parábola del «Padre misericordioso», la imagen de un Dios castigador pervivirá en la mentalidad de muchos cristianos. Como a nosotros nos cuesta tanto perdonar, no acabamos de creernos y de abrirnos a la imagen (y a la experiencia) de un Dios «compasivo y misericordioso» con todas las consecuencias e implicaciones que también esta imagen debería tener en mi propia vida… y buscamos fuera de Él lo que Él ya nos ha regalado.
VIERNES 06.03.2026
Viernes de la segunda semana de Cuaresma.
José maltratado por sus hermanos, echado al pozo y vendido a unos mercaderes es figura de Jesucristo quien en Jerusalén será tratado como un malhechor por sus hermanos los hombres. Pero también José es figura de Jesucristo en su misericordia hacia sus hermanos. En ambos casos, lo que humanamente hablando sería merecedor de venganza y castigo, es paradójicamente camino de redención: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular…». Y esto sólo lo puede hacer Dios, y esto sólo cabe en una mente y en un corazón como el Suyo. ¡Con qué humildad y de puntillas tenemos que acercarnos al misterio de Dios! ¡Y qué cuidado tenemos que tener de no absolutizar las imágenes que de él nos hacemos! No sea que seamos como esos «labradores» que se quisieron quedar con la «herencia», que creían ser ellos los dueños de Dios y no sus humildes servidores.
JUEVES 05.03.2026
Jueves de la segunda semana de Cuaresma.
Occidente, como cultura, ha generado riquezas y bienestar, pero, al mismo tiempo, nos ha vuelto culturalmente como el «rico que vestía de púrpura» del evangelio. Y cuando uno deja de mirar al otro necesitado que tengo cerca, dejo de mirar a Dios, y si dejo de mirar a Dios mi corazón, mis relaciones, mi planteamiento de vida, etc. se enferman y se convierten en «cardo en la estepa» y «árido desierto». Es ese vacío que hoy se manifiesta en tantos sectores y personas. Hemos dado “todo” a nuestros hijos, pero no les hemos dado lo más importante: la Luz de la vida y para la vida.
MIÉRCOLES 04.03.2026
Miércoles de la segunda semana de Cuaresma.
¡Ay del poder! Se nos pega al alma y no nos damos cuenta, pero convierte nuestra práctica religiosa en un juego de poder al estilo del mundo: como los enemigos de Jeremías, como los discípulos de Jesús empezando por los Zebedeos y siguiendo por los demás… Al final del juego de poder siempre hay una víctima (o varias): será Jeremías en su tiempo, será Jesús en el suyo, y serán hoy los cristianos perseguidos en tantos rincones del mundo. El grito del salmista sigue teniendo hoy toda su actualidad: «Sálvame, Señor, por tu misericordia», que no sea la víctima, pero tampoco el verdugo.
MARTES 03.03.2026
Martes de la segunda semana de Cuaresma.
Que mi práctica religiosa nunca sea motivo de vanagloria, sino humilde acción de gracias a Dios: a Él se lo debo todo. Que mi enseñanza religiosa a los otros nunca sea desde una supuesta superioridad sino desde un humilde compartir de lo que Dios ha obrado en mí: soy indigno receptor de su gracia y de sus dones. Que no busque los primeros puestos en las reuniones o asambleas litúrgicas, sino sólo en echar una mano y en servir. Que no me engañe a mí mismo y quiera engañar a otros diciéndome que “no tengo pecados”, sino que reconociéndolos mi grandeza se apoye en la misericordia de Dios.
LUNES 02.03.2026
Lunes de la segunda semana de Cuaresma.
Oración penitencial de Daniel: sería un buen ejercicio cuaresmal, dedicarle un tiempo a personalizarla en mi propia vida y en mi contexto social-político. ¡Ante el mal de nuestra sociedad y del mundo nadie podemos decir que somos inocentes del todo! Sería un pecado mayor. Beneficiarse del regalo de la misericordia de Dios, que todos necesitamos y necesitaremos especialmente al final de nuestra vida, empieza por reconocerse “no inocente” y sigue por practicar la misericordia con los demás… y, entonces, «os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante».
DOMINGO 01.03.2026
2° domingo de Cuaresma, A
Los discípulos suben con Jesús hacia Jerusalén y, mientras ellos sueñan con poder y glorias del mundo, lo que se van a encontrar será el mayor fracaso de su vida: Jesús, no sólo no tomará el poder, sino que será crucificado como un malhechor. Con el episodio de la Transfiguración Jesús los prepara para ese difícil momento. Es un anticipo de la Resurrección, de su triunfo sobre el pecado y la muerte. Para nosotros, en el camino de la cuaresma, es un recordatorio de cuál es el objetivo de nuestras prácticas cuaresmales: un quitar obstáculos para que llegados a la Pascua la podemos celebrar con autenticidad. Y, en el camino de la vida, para que en medio de los fracasos y dificultades nunca olvidemos de quién es la última palabra: no la del mal, sino la del Bien y la Vida… de parte de Dios por medio de Jesucristo. Que esta fe ilumine nuestro caminar como iluminó el «salir de su tierra» de Abrán y el «tomar parte en los padecimientos del evangelio» de Timoteo.
SÁBADO 28.02.2026
Sábado de la primera semana de Cuaresma.
Dios eligió al pueblo de Israel no para que se creyese superior a los demás, sino para que fuese humilde (y glorioso) testigo de la santidad de Dios en medio de las naciones. Pero esto, qué fácil se olvida, y lo que es gracia e invitación a vivir con humildad y gratitud, se convierte en orgullo y arma arrojadiza contra otros y, por tanto, en traición a la vocación primera. Por eso Jesús insistirá hoy en el evangelio en el «amor al enemigo». Para el pueblo judío, todos los demás eran enemigos, porque ellos se creían los únicos elegidos. Y esto no fue sólo tentación del pueblo judío nos puede pasar a todos. A las personas religiosas con su fe, convirtiéndose en fanáticos y sectarios. Y a las personas no religiosas con la ideología (que no deja de ser una forma de fe) con la que arman (o desarman) su vida. «Señor, quiero guardar tus mandatos exactamente, tú no me abandones».
VIERNES 20.02.2026
Viernes de la primera semana de Cuaresma.
En la mentalidad judía estuvo muy metido que los hijos (hasta la tercera generación) pagaban la culpa de los padres. Todavía en el evangelio de Juan, en la curación del ciego de nacimiento, aparece esta forma de pensar. E incluso, todavía hoy, en ciertos ambientes y en algo que hoy se ha puesto de moda: las llamadas constelaciones familiares. Es una forma de no asumir las propias responsabilidades ni la propia vida. Siempre habría alguien al que echarle la culpa de todo lo que nos pasa. Claro que el mal que hacemos (o el bien que no hacemos) siempre repercute a nuestro alrededor (y quién sabe hasta dónde), pero ¿es que yo soy un santo inocente que todo lo hace bien? El profeta Ezequiel, para contrarrestar esta nociva mentalidad nos invita a la conversión, y Jesús a cumplir la ley, pero no quedándonos en la letra, sino yendo a lo profundo del corazón, al amor a fondo perdido, como el del mismo Jesús. Porque el mal se combate a fuerza de bien y no a fuerza de teorías que nos paralizan o nos alienan. «Señor, escucha mi voz…».
JUEVES 19.02.2026
Jueves de la primera semana de Cuaresma.
Es verdad que Dios conoce nuestras necesidades. Desde este punto de vista no necesitaríamos pedirle nada. Pero somos nosotros mismos los que necesitamos tomar conciencia de nuestras propias necesidades y, sobre todo, hacer el gran acto de humildad que supone gritarle al Señor desde nuestra pobreza, como la reina Ester: «Ahora, Señor, Dios mío, ayúdame, que estoy sola y no tengo a nadie más fuera de ti… Ven en mi ayuda… Líbranos…» [y lo que nosotros, cada uno, necesitemos añadir]. De ahí la insistencia de Jesús: «Pedid y se os dará…». Siempre, cuando puestos de rodillas ante Dios, pedimos por cualquier necesidad, nosotros mismos, en nuestro ejercicio de pequeñez-humildad, somos los primeros beneficiarios.
MIÉRCOLES 18.02.2026
Miércoles de la primera semana de Cuaresma.
El libro de Jonás fue un libro molesto para los judíos de su tiempo. Eso de que Dios mostrase amor y cuidado por los pueblos no judíos, no todos los “hijos del pueblo elegido” lo entendieron. Y que los odiados ninivitas respondieran con prontitud a la llamada a la conversión predicada por Jonás, les humillaba, ellos que en su propia biblia fueron tantas veces tachados de “un pueblo de dura cerviz”. Incluso, como hemos escuchado en el evangelio, el mismo Jesús, frente a sus contemporáneos judíos, a los que llama «generación perversa», insiste en esto mismo, poniendo como ejemplo a los propios ninivitas y a una persona no judía, la reina de Saba. El narcisismo espiritual es siempre una tentación que nos acecha: «Misericordia, Señor, por tu bondad… Crea en mí un corazón puro… Un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias».
MARTES 17.02.2026
Martes de la primera semana de Cuaresma.
La santidad es una montaña infranqueable para las solas fuerzas humanas. Sólo en la comunión con Dios podemos abordarla con garantías de éxito: «… así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía». Por esto nuestra oración debe ser humilde y sencilla, como el mismo Señor nos la enseñó: «Padre nuestro que estás en el cielo…». Y, al mismo tiempo, con una decisión clara: «Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». No es fácil, pero por esto mismo nos invita el salmo 34(33): «Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias…».
LUNES 16.02.2026
Lunes de la primera semana de Cuaresma.
La santidad no tiene su origen en nosotros. La santidad tiene su origen en Dios. Él es el único santo: «Sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo». Por esto la santidad tiene una necesaria dimensión vertical: el santo dedica tiempo a Dios, cuida las cosas de Dios, ora, alaba, da gracias, adora… Pero, al mismo tiempo, para que este Dios al que uno cree servir no sea un ídolo que uno mismo se ha fabricado, la santidad tiene también una necesaria dimensión horizontal. Nos la recuerda el libro del Levítico, pero sobre todo Jesús en el evangelio: «Lo que (no) hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo (no) lo hicisteis». La dimensión horizontal de nuestra fe nos ayuda a poner en práctica la dimensión horizontal, y la dimensión horizontal purifica la dimensión vertical. «La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma».
DOMINGO 22.02.2026
1er domingo de Cuaresma, A
Todos ansiamos la felicidad, o mejor: la Felicidad. Incluso la actitud del desesperado de la vida es como un grito: ¡Quiero ser Amado, quiero ser Feliz! Con lenguaje cuaresmal podríamos decir: ¡Quiero participar de la Pascua del Señor! Pero como a Adán y Eva en el jardín del Edén, o como a Jesús en el desierto, «el tentador» nos tienta ─disfrazado con mil ropajes─ presentándonos una amor y una felicidad faciles, pero que acabarán mostrándose como engañosas. Eva y Adán sucumbieron a la tentación (y nosotros con ellos). Jesús, resistió al tentador y se mantuvo fiel a la voluntad del Padre. Esto lo cambió todo: «Por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores… por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos». Así pues, por Jesús, con él y en él podemos ponernos en camino hacia la Pascua: él nos abrió el camino, él nos ilumina, él nos sostiene y él nos levanta cuando caemos. «Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza».
SÁBADO 21.02.2026
Sábado después de Ceniza.
Vivimos en occidente el fracaso de una búsqueda de la felicidad basada en el «yo». Las palabras de Isaías, con pequeñas modificaciones, tendrían hoy toda su actualidad. ¡Qué necesidad tenemos de «descentramiento»!: entonces «brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad como el mediodía». Y esto es lo que significa el «Sígueme» de Jesús a Mateo en el evangelio: olvida tus riquezas, olvida tus miedos y prejuicios, olvida esas miradas de odio que te hacen daño… sal de ti mismo, deja de mirarte el ombligo, y empieza a mirar el mundo con “mis ojos”… los de Jesús. Mateo acogió esta invitación y empezó un nuevo camino junto a Él: «Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad».
VIERNES 20.02.2026
Viernes después de Ceniza.
Isaías denuncia con fuerza, casi diría, con rabia, la incoherencia de sus contemporáneos israelitas. La incoherencia de una religiosidad que se queda en los actos y normas religiosas, pero que luego no «practica la justicia» con el prójimo. Una vez más se nos recuerda que nuestra medida del amor a Dios nos la da nuestro amor al prójimo: ese prójimo en el que Jesús se hace presente. En el evangelio, frente a «los discípulos de Juan» Jesús reafirma el mismo principio: no es el ayuno por el ayuno, sino el ayuno que nos lleva a Jesús. La incoherencia denunciada por Isaías puede ser hoy también nuestra tentación. Por esto, en el camino de la Cuaresma, es tan importante, no sólo la oración y el ayuno, ─que lo son─, sino también la limosna… Recordemos a este respecto las palabras del papa León XIV en la Exhortación Apostólica Dilexi Te (n° 119): «Hay que alimentar el amor y las convicciones más profundas, y eso se hace con gestos. (…) Por esta sencilla razón, como cristianos, no renunciamos a la limosna. Es un gesto que se puede hacer de diferentes formas, y que podemos intentar hacer de la manera más eficaz, pero es preciso hacerlo. Y siempre será mejor hacer algo que no hacer nada».
JUEVES 19.02.2026
Jueves después de Ceniza.
Desde el segundo día de la cuaresma aparece ya dibujado el misterio Pascual: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho…». Es una forma de decirnos que la Pascua de Jesús impregna toda nuestra vida. Que la vida es un rosario de muertes a asumir a, través de las cuales se abre paso la resurrección. La vida es pues una elección continua: «Mira: hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. (…) Elige…». Y esto tanto para creyentes como para no creyentes. Porque cuando yo no «elijo la vida» otros eligen por mí «la muerte y el mal». Que en esta cuaresma crezcamos en «poner nuestra confianza en el Señor». Y, ojo a los lobos que se presentan con piel de oveja…
MIÉRCOLES 18.02.2026
Miércoles de Ceniza.
Cuando un día desde el otro mundo miremos la historia del mundo presente, nos daremos cuenta de que no éramos tan inocentes como creíamos. Que, de alguna forma, mi pecado de hoy ha contribuido al mal del mundo. Así pues, la llamada a la conversión, que escuchamos en este primer día de la Cuaresma, es también para mí: «Convertíos a mí de todo corazón… Convertíos al Señor vuestro Dios… En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios». Y el primer paso en el camino de la conversión es reconocer que soy pecador, que por mucho que haga siempre queda mucho por hacer, que no puedo darme nunca por satisfecho. Que siempre estoy necesitado de la misericordia divina. Así, el segundo paso es confiarme constantemente, con humildad y gratitud, a esa misericordia. Pedir que sea Dios quien guíe mi camino… Y, el tercer paso, no quedarme de brazos cruzados y poner en práctica los signos y obras de conversión: limosna, oración y ayuno, nos dice el evangelio de este día. No es una ley a cumplir, sino una actitud del corazón: hacia el otro, hacia Dios, hacia mí mismo… practicada sin «toque de trompetas», en lo «secreto», dónde sólo llega la mirada de Dios.
MARTES 17.02.2026
Martes de la sexta semana del TO, par.
Como nos recuerda Santiago la tentación no viene de Dios, sino de «nuestro propio deseo», que conduce al pecado. Pero sí puede ocurrir que Dios, en sus inefables designios, “utilice” nuestras caídas para hacernos menos autosuficientes, más humildes, más conscientes de nuestra necesidad de su gracia. Pero ya sabemos que esto no es fácil, como les ocurre a los discípulos en la travesía en barca, y les dice y nos dice Jesús: «¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis el corazón embotado? ¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís?» Seño, que no sea tan sabihondo, ni engreído, que «me deje educar por ti». El tiempo de Cuaresma, que mañana comenzamos, nos brinda un año más esta posibilidad.
LUNES 16.02.2026
Lunes de la sexta semana del TO, par.
Santiago escribe a una comunidad en dificultades, quizá perseguida, en que las dudas de fe (sabiduría) o la impaciencia se han convertido en una tentación… en una escapatoria fácil. Y, visto con ojos humanos, puede serlo por un tiempo, pero… «sale el sol con su ardor y seca la hierba, se cae la flor y se pierde la belleza de su aspecto; así también se marchitarán» todos nuestros proyectos y escapatorias que no se cimienten en Dios. Y es esto lo que ocurre con la fe de los fariseos: cuando aparece sobre la tierra el Hijo de aquel Dios al que ellos creían servir, quedan descolocados, pero en lugar de ser humildes y revisar su fe, se dedican a «ponerlo a prueba»… hasta que, finalmente, lo llevarán a la Cruz. Este será el gran signo que Jesús les dejará y nos dejó, aunque no siempre queramos verlo. «Cuando me alcance tu compasión, Señor, viviré».
DOMINGO 15.02.2026
6° domingo del TO, A
Cuando uno se esfuerza en ser bueno y lo hace sólo por miedo a Dios o por hacer méritos ante él, pueden ocurrir dos cosas. La primera es que acabemos fallando, ─sería lo normal─, es decir, pecando. Y es verdad que el pecado nos puede acabar atrapando y llevarnos por caminos de perdición, pero también nos puede llevar a la humildad de abrirnos más a Dios, porque nos hace conscientes de que sólo con su gracia y por su misericordia, podremos vencer las tentaciones o levantarnos cuando caemos. La segunda cosa que puede ocurrir es que, si logramos vencer las tentaciones ─quizá el Señor nos regaló una naturaleza “tranquila”─, pensemos que lo hemos conseguido por nuestro esfuerzo o estrategias, y caigamos en un pecado peor, que es el de la soberbia: nos creemos buenos sin necesidad de Dios y miramos a los demás ─¡pobres pecadores!─ por encima del hombro. En consecuencia, la misericordia que yo creo no necesitar de parte de Dios, porque me basto a mí mismo, nunca la voy a poder tener con los demás, convirtiéndome en un implacable legalista, como denuncia Jesús en el evangelio de hoy. Danos, pues, Señor esa «sabiduría que no es de este mundo… sino misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria» y que necesitamos para caminar en verdadera santidad por este mundo. Amén.
SÁBADO 14.02.2026
Santos Cirilo, monje y Metodio, obispo; patronos de Europa.
Nos quejamos hoy de las dificultades de la evangelización y nos desanimamos, como si nunca antes hubiera habido dificultades en el anuncio del evangelio. Como muestra, en la primera lectura de hoy, nos encontramos a Pablo y Bernabé en Antioquía de Pisidia enfrentados con los judíos de aquella región. ¿Y qué decir del camino que tuvieron que recorrer tanto Cirilo como Metodio en su evangelización de los pueblos eslavos? Pero fueron valientes, fueron creativos y, sobre todo, fueron hombres de fe. No fue su bandera la eficacia, ni el aplauso, sólo «dar a conocer a Cristo a los gentiles», lo demás se lo dejaron al Señor, como quería el Señor que hiciesen los 72 discípulos enviados por él. Hoy, doce siglos después, los invocamos como patronos de Europa. Que ellos intercedan por nosotros.
SÁBADO 14.02.2026
Sábado de la quinta semana del TO, par.
Tener controlada la religión de sus súbditos no sólo fue tentación (y realidad) del primer rey del Reino del Norte, Jeroboán, sino de todos los reyes y gobiernos de todos los tiempos. A veces con buena intención, otras, con no tan buena intención… Pero ¿fue todo tan terrible como se describe en la primera lectura de este día? ¿Sólo hubo cizaña? ¿No crecería también el trigo en el entorno de aquellos templos paganos construidos por Jeroboán? El autor del libro de los Reyes parece olvidar que, incluso, el templo de Jerusalén funcionó en muchos momentos, más que como lugar de encuentro con el Señor, como ídolo. El mismo Jesús echaría a los vendedores y cambistas del templo en una acción profética de purificación. Gracias a Dios, la mirada de Dios y su misericordia rompe con tantos moldes y limitaciones que los seres humanos, aún con la mejor intención, le queremos poner. Y así en el evangelio de hoy, en tierra pagana, con gente previsiblemente pagana o impura, realiza el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, signo de su amor y compasión desbordante por cada ser humano…
VIERNES 13.02.2026
Viernes de la quinta semana del TO, par.
El reino unido se romperá por culpa del pecado de Salomón y el Reino del Norte perderá la dinastía davídica. Sin embargo, Dios, de forma misteriosa, seguirá acompañando su historia, una historia que será muy turbulenta. La acción profética de Ajías nos lo recuerda. Podíamos decir que no hay pecado, por grande que sea, que aparte a Dios de sus hijos (si hay alguien que se aparta, somos nosotros de él). Y así también, en tierra pagana, un no judío y, encima, ciego, es curado por el Señor: «Effetá». Tuvo que herir la sensibilidad de los judíos, pero no de los paganos que con «insistencia lo proclaman». A veces, los cristianos viejos hemos perdido el sentido de la grandeza del misterio de la fe y de su significado en nuestra vida, mientras que quienes vivieron lejos de la fe, cuando son alcanzados por la gracia de la conversión, nos dan ejemplo de esa grandeza que ellos han experimentado en sus propias vidas. «Abre, Señor, nuestro corazón…».
JUEVES 12.02.2026
Jueves de la quinta semana del TO, par.
Un hombre, un rey, hace un camino hacia abajo: había sido profundamente creyente, pero con el paso de los años se paganiza: «Cuando llegó a viejo, (…) su corazón no fue por entero del Señor, su Dios». Por el contrario, una mujer pagana, por causa de su hija enferma, hace el proceso contrario: del paganismo a la fe en Jesús, a pesar incluso de la aparente resistencia de éste. «Anda, vete, que por esto que has dicho…», le dice Jesús. Con frecuencia es así: la abundancia de riquezas y de poder nos aleja de Dios, nos ensoberbece, mientras que la escasez o necesidad o el dolor nos acercan a él. «Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo, visítame con tu salvación» para que todo lo que viva, sea pobreza o abundancia, honores o humillación, no me alejen de ti, sino que me acerquen cada día más a ti.
MIÉRCOLES 11.02.2026
Miércoles de la quinta semana del TO, par.
«Bendito sea el Señor, tu Dios, que se ha complacido en ti… y te ha puesto como rey para administrar derecho y justicia». La mirada (del corazón) de la reina de Saba sobre Salomón trasciende la apariencia de las cosas para llegar a su fundamento: Dios está en el origen de todo. Lo que Salomón es, lo es por la gracia de Dios. Es una mirada profunda y creyente, una mirada que hoy muchas veces se ha perdido, ¡incluso entre los que se dicen creyentes! No es nada nuevo. Ya pasaba en tiempos de Jesús con fariseos y escribas a la hora de interpretar el alcance de la ley: se quedaban en la letra de la ley y olvidaban su origen, y por tanto su espíritu, y la traicionaban. De ahí la amonestación del Señor: «Escuchad y entended todos: … lo que sale de dentro es lo que hace al hombre impuro». Pidamos pues la gracia de cuidar nuestro corazón: que nuestro mirar sea siempre humilde, profundo y creyente… como el de María, a la que hoy invocamos bajo la advocación de Ntra. Sra. de Lourdes: Bendito sea el Señor, tu Dios, que se ha fijado en tu humildad… Él ha hecho obras grandes por ti… y, gracias a ti, Virgen María, por nosotros. Amén.
MARTES 10.02.2026
Martes de la quinta semana del TO, par.
El sobrecogimiento de Salomón ante la presencia divina se transforma en oración: «¿Habitará Dios con los hombres en la tierra? Los cielos… no pueden contenerte, ¡cuánto menos este templo que yo te he erigido!». Y este debería ser también nuestro sobrecogimiento cuando contemplamos el misterio de Jesucristo. Y todavía más, porque el Hijo de Dios ha elegido habitar no sólo en templos de piedra, sino también en cada ser humano y en el misterio de la Eucaristía. Su amor por nosotros es inversamente proporcional a su abajamiento. Sobrecogimiento, gratitud, humildad… Justo la que les faltaba a «fariseos y escribas venidos de Jerusalén» a polemizar con el Señor. Dios se abaja por amor hacia nosotros, pero nuestra tentación es dejarlo reducido a su abajamiento y así “domesticarlo”. «Escucha tú, Señor, escucha y perdona».
LUNES 09.02.2026
Lunes de la quinta semana del TO, par.
Salomón vive una experiencia sobrecogedora: El Señor, que «puso el sol en los cielos… ha querido habitar en este templo para siempre». Y las gentes de tiempos de Jesús viven también sobrecogidos por el poder que tiene Jesús de «curar a sus enfermos». Es el sobrecogimiento que también vivimos nosotros cuando a la experiencia de nuestra indignidad y pequeñez se une la experiencia de que Dios está y nos acompaña, siempre fiel y amante, en el camino de nuestra vida… con su misericordia y su perdón. «Postrémonos, pues, ante el estrado de sus pies».
DOMINGO 08.02.2026
5° domingo del TO, A
Las Bienaventuranzas que leíamos el domingo pasado son una carta de Amor que quiere aprovechar cualquier rendija para colarse en nuestra vida: la rendija de la humildad, la rendija de la mansedumbre… la rendija del compromiso o del sufrimiento. No se nos piden grandes proyectos, sino pequeños signos que nacen de la conciencia de que Dios nos acompaña, que está con nosotros, nos ama. Seamos pues generosos, seamos creativos, seamos atrevidos… no nos enfanguemos en el lamento o la amargura… aunque seguro que habría razones para ello. Y menos dejemos que la autosuficiencia se enseñoreE de nuestra vida cerrándole el paso a las Bienaventuranzas. Sólo cuando éstas entran en nuestra vida, nosotros cambiamos y cambian los de nuestro alrededor, y se nota y se ve… «Sal de la tierra… Luz del mundo…», otro regalo del Señor. ¡Vivamos en su presencia, abiertos al regalo de sus Bienaventuranzas!
SÁBADO 07.02.2026
Sábado de la cuarta semana del TO, par.
Los apóstoles vuelven contentos de su experiencia misionera. Y seguro que también cansados: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Lo cual no va a ser factible, a pesar del intento, porque las gentes los envuelven de tal forma que «no encontraban tiempo ni para comer». Es una experiencia muy común a los pastores de la Iglesia. La actitud-oración de Salomón al comienzo de su reinado es una invitación también para nosotros: «Concede, pues, a tu siervo un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal». Y también podríamos añadir: «Danos, Señor, un corazón compasivo como el tuyo».
VIERNES 06.02.2026
Viernes de la cuarta semana del TO, par.
Nuestras verdaderas grandezas no son nuestras, sino dones de Dios. Por esto el panegírico que el libro del Eclesiástico hace de David no es un falso ensalzamiento de David, sino una oración de gratitud y alabanza a Dios. Gratitud y alabanza que se remata con: «el Señor le perdonó sus pecados». Lo único que pertenecía a David eran sus pecados, y Dios con su perdón nos da otro motivo más de gratitud y alabanza. Y si Dios es alabado por David, aún ha de serlo más por la figura de Juan el Bautista: su valentía, su coherencia de vida, su sufrimiento… hasta dar la vida. Y si yo ahora quiero darle gracias y alabar a Dios por mi vida, ¿qué le diría?
JUEVES 05.02.2026
Jueves de la cuarta semana del TO, par.
Quizá al final de su despedida, David tendría que haber añadido: “Bueno esto es lo que también me hubiera gustado vivir a mí. Pero no siempre lo cumplí”. Es decir, a David le faltó, en algunos momentos de la vida esa fe que mueve montañas y vence tentaciones. Nos pasa también a nosotros. Pero esta es la fe que, justamente, Jesús quiere que sostenga la obra apostólica de los Doce y, por tanto, de la Iglesia. No nos cansemos de pedir esta fe.
MIÉRCOLES 04.02.2026
Miércoles de la cuarta semana del TO, par.
Otro pecado de David: tenerlo todo medido y controlado. Es la soberbia del poder. Esa soberbia que mata la fe. Y también fue falta de fe la actitud de los nazaretanos con Jesús: Pero si es «el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago…». ¡Como si Dios no pudiera hacer las cosas como Él quiere, donde Él quiere y con quien Él quiere! También aquí hay soberbia, pero también hay esa envida que se da a veces en los pueblos pequeños o en las comunidades urbanas entre vecinos: no podemos soportar que alguien al que consideramos “inferior” “suba” por encima de nosotros. Mal siempre, peor cuando esto ocurre entre cristianos. ¿Cómo querer ser más que nadie cuando contemplo a Jesús crucificado dando su vida por mí?
MARTES 03.02.2026
Martes de la cuarta semana del TO, par.
David sufre por la muerte del hijo, pero también sufre porque no supo orientar la vida de ese hijo por el camino de la “felicidad”. Es éste también hoy el dolor de muchos padres. Y está también el dolor de los padres por las enfermedades de los hijos, como el de «Jairo, el jefe de la sinagoga» por su hija. Enfermedades, accidentes… nadie tenemos asegurado el tiempo de nuestra vida. Pero está también esa vida que se va sin más, sin sentido, sin ilusión… un poco como la de la mujer «que padecía flujos de sangre». Hemos dado a los hijos lo que nosotros no tuvimos, hemos querido que disfruten lo que nosotros no disfrutamos, pero… La mujer del evangelio «gastó toda su fortuna en médicos… pero empeoró…», ninguna solución. También pasa hoy, a veces, mientras gastamos dinero en terapias y curaciones supuestamente milagrosas. A la mujer sólo le quedó acercarse a Jesús a la desesperada… «por detrás», fuera de los cauces habituales… Pero aquí todo empezó a cambiar… fue el comienzo de una nueva vida… «Inclina tu oído, Señor, escúchame».
Lunes 02.02.2026
La Presentación del Señor
Hoy, protagonista, la humildad. La humildad de María y José que llevan a Jesús al templo para cumplir con la ley. ¡Él que no lo necesitaba! También pues, la humildad de Jesús que así «tiende una mano a los hijos de Abrahán». Y también humilde, Simeón, quien espera paciente día tras día, año tras año, la llegada del «Salvador», mientras desfilan ante él los niños que sus familias llevan a presentar en el templo. Y justo, un día, cuando ya sus ojos habían empezado a nublarse, una luz inunda su corazón porque Dios le dice que Jesús, el hijo de María y José, es aquel a quién él y su pueblo esperaban. Y Simeón se convierte en «mensajero»: «Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel». Toda una vida sólo para este momento sublime. Al final la felicidad y el sentido de la vida no nos lo jugamos en nuestros grandiosos(¡?) proyectos, sino cuando HUMILDES, doblamos nuestra rodilla ante Dios y le pedimos la gracia de buscar y cumplir su voluntad.
LUNES 02.02.2026
Lunes de la cuarta semana del TO, par.
Dice el refrán castellano que “quien siembra vientos, recoge tempestades”. Y así le pasa a David: los vientos de sus pecados se transforman en tempestades de violencia: su hijo Absalón quiere acabar con su padre. Con todo, David nos vuelve a dar muestras de ese corazón enorme por el que Dios lo eligió rey de Israel: «Dejadle que me maldiga… Quizá el Señor… me pague con bendiciones la maldición de este día». Pero no todos tienen o tenemos un corazón como el de David, no siempre podemos con las cargas (negativas) de la vida. Es el caso del hombre del evangelio que carga con «un espíritu inmundo». Incluso como él, en esos momentos de prueba, nos rebelemos contra el Señor: «¿Qué tienes que ver conmigo? … no me atormentes». Pero esta rebeldía puede ser como una oración, como una súplica desesperada, como un grito que reclama la ayuda de Dios… el único que de verdad puede sanarnos, el único que de verdad puede «tener misericordia de mí». «Levántate, Señor; sálvame».
DOMINGO 01.02.2026
4° domingo del TO, A
Jesús va a decir algo muy importante, por eso se toma tiempo: ve el gentío… sube a la montaña… abre la boca… les enseña… Es el nuevo Moisés, pero diferente: no hay tormenta, no hay sonido de trompetas… hay una brisa suave de misericordia y de amor… como un susurro: «Bienaventurados…». Una brisa suave a contracorriente de los vientos huracanados del mundo. No todos querrán comprenderlo y se dejarán arrastrar por los huracanes del mundo. Pasaba ya en tiempos de Sofonías (y sigue pasando), pero el profeta no se desanima porque su mirar profético descubre que siempre habrá «un resto, un pueblo humilde y pobre que buscará refugio en el nombre del Señor». San Pablo lo experimenta y lo corrobora en la comunidad cristiana de Corinto: «No hay entre vosotros muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas…». Al final, la brisa será más fuerte y duradera que los huracanes porque viene de Dios «de modo que nadie pueda gloriarse en presencia de Dios». Habrá que elegir pues dónde o en quién queremos poner nuestra gloria: «El que se gloríe, que se gloríe en el Señor»… siempre con su gracia, que no debemos cansarnos de pedirla. Al final, habrá merecido la pena: «Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».
SÁBADO 31.01.2026
Sábado de la tercera semana del TO, par.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» El miedo no sólo está en el origen de situaciones angustiosas como las que viven los discípulos en la travesía del lago… como las que vivimos los creyentes en épocas convulsas como la actual… El miedo está también en el origen de muchos pecados, en ese querer atrapar aquí y ahora, con nuestros medios, compulsivamente, la felicidad que imaginamos ese pecado nos va a reportar… Aunque luego, como David, cuando “despertamos” de la felicidad no alcanzada, todo se nos derrumbe… Lo peor es que el pecado crea un hábito, y muchas veces ese hábito nos atrapa… «Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme…», pues si tú no lo haces, yo sólo no puedo.
VIERNES 30.01.2026
Viernes de la tercera semana del TO, par.
¡Qué débil es nuestra carne! ¡Cuántas cosas olvido David, cuántas buenas intenciones y propósitos, ante la desnudez de Betsabé! ¡Y un pecado ─adulterio─, arrastro otro aún peor, el frío y premeditado asesinato del marido! ¿Podemos caer tan bajo? Podemos: «Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión…».Por eso tenemos que cuidar tanto la pequeña semilla del reino que Dios sembró en nuestro corazón el día de nuestro bautismo…
JUEVES 29.01.2026
Jueves de la tercera semana del TO, par.
David se muestra emocionado y agradecido ante la promesa y la bendición de Dios. David nos debería servir de ejemplo cuando consideramos el don de la fe que se nos ha regalado y todo lo que esta fe implica: Dios, por Jesucristo, no nos ha construido un templo en este mundo, sino uno en el Cielo, aunque éste empieza ya a construirse aquí y ahora en el mundo presente. Así pues, que las palabras de David sean también las nuestras: «Dígnate, Señor, bendecir a tu siervo, para que permanezca siempre ante ti», para que la gratitud por tan gran don sea el motor de mi propia vida y así mi fe sea una «lámpara que alumbra en el candelero».
MIÉRCOLES 28.01.2026
Miércoles de la tercera semana del TO, par.
Como diríamos hoy, David está crecido. Y de traer el Arca a Jerusalén quiere pasar a construir un templo para el Señor. Pero David tendrá que aprender la lección: que la verdadera grandeza ante Dios no está en las grandes hazañas que podamos hacer por él, sino en acoger y poner en práctica su voluntad en todo, especialmente en lo humilde y sencillo de la vida de cada día: el templo no lo construirá él, sino su hijo Salomón. Y esta es la lección que tenemos que aprender también nosotros, no sea que distraídos por mil cosas ¡incluso religiosas, y con la mejor voluntad de servir a Dios!, nos olvidemos de acoger y dejar crecer la semilla que él ya ha sembrado en nuestro corazón.
MARTES 27.01.2026
Martes de la tercera semana del TO, par.
David no ha perdido todavía la inocencia de su niñez como pastor… y «trae el Arca del Señor y lo instala» en Jerusalén. Es una forma de recordar a quién le debe todo y de quién nunca se debe olvidar. Desgraciadamente el poder acabará por traicionarle… y olvidarse. Quien no cae en esta tentación, a pesar de verse rodeado de gente, es Jesús y por ello le recuerda a su familia y a nosotros que, en el camino de la fe, lo decisivo no son las etiquetas bajo las cuales practicamos nuestra fe, sino «hacer la voluntad de Dios». Y esta, como le pasó al mismo Jesús, no pasa por “aplausos” humanos, sino por la cruz…
LUNES 26.01.2026
Lunes de la tercera semana del TO, par.
Comienzo del reino unido bajo David. Quizá más soñado que realidad histórica, pero que expresa una convicción profunda que retomará Jesús en el evangelio: «Un reino dividido… una familia dividida… no pueden subsistir». Y, sin embargo, hoy, incluso a nivel religioso, nos agarramos fanáticamente a “verdades” que dividen la Iglesia y nos enfrentan entre nosotros. Por tanto, verdades que “expulsan” al Señor de nuestra vida por más que le tengamos en los labios. Las palabras de Jesús nos deberían hacer reflexionar a todos: «el que blasfeme contra el Espíritu Santo… cargará con su pecado para siempre». Y aún más si de esta blasfemia hace su página web y su ganancia-negocio…
Todo lo contrario que Timoteo y Tito, los dos santos que hoy celebra la Iglesia. De Timoteo dice san Pablo: «Evoco el recuerdo de tu fe sincera… reaviva el don de Dios que hay en ti… pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza». Y de Tito, que es «verdadero hijo en la fe que compartimos». Que ellos nos ayuden a caminar en la fe de la única y verdadera Iglesia.
DOMINGO 25.01.2026
3er domingo del TO, A
Encarcelan a Juan. Podemos intentar imaginar cómo se quebraron los sueños que él y Jesús habían tejido junto a Jordán. Jesús se refugia en Galilea y empieza, quizá no cómo había imaginado, pero empieza. ¡Qué importante es que cuando se quiebran nuestros sueños no nos quedemos dándole vueltas a nuestros lamentos! Y en esta tierra de paganos, despreciada por las élites religiosas de Jerusalén, años más tarde, cuando se escribe el evangelio de Mateo, éste verá el cumplimiento de la antigua profecía de Isaías: «El pueblo que caminaba en tinieblas… una luz les brilló». ¡Dios aparece y se hace presente donde menos le esperamos! Y como Juan, Jesús también invita a la conversión… para que le “veamos”. Pero la conversión que pide Jesús es diferente a la de Juan: la conversión que se nos pide no está en ofrecer lo mejor de nosotros mismos a Dios, (que, además, de él lo hemos recibido) sino en tener la humildad de convertir lo peor de nosotros mismos en ofrenda a Dios. Él ya lo sumergió en las aguas del Jordán, por puro amor de Dios, ¿pero yo soy capaz de aceptarlo? Los primeros discípulos lo “captaron” «y dejándolo todo le siguieron». Los cristianos de Corinto, no, y por eso se enredan en mil disputas entre ellos. ¿Y nosotros?
SÁBADO 24.01.2026
Sábado de la segunda semana del TO, par.
Muere Saúl, muere Jonatán… Sin embargo David, que se libraba de un enemigo, llora la muerte de los dos… Para un corazón grande como el de David ─al menos en estos momentos de su vida─ no hay enemigos… Para un corazón inmenso como el de Dios tampoco hay enemigos, sólo hijos, hijos amados, aunque algunos estén descarriados… o muy descarriados. Parece locura y, desde un punto de vista humano lo es. ¿No nos extrañe pues que la «familia de Jesús venga a llevárselo, porque estaba fuera de sí». Bendita locura la de Jesús, aunque nos cueste entenderla: «Abre, Señor, nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo»… con su locura.
VIERNES 23.01.2026
Viernes de la segunda semana del TO, par.
Mientras los celos arrastran obsesionadamente a Saúl para matar a David, éste da muestras de un gran corazón y no mata al rey Saúl cuando lo tiene a su alcance: «El Señor me libre de alargar mi mano contra el ungido del Señor». De alguna forma el magnánimo corazón de David prefigura la grandeza del corazón de Jesús frente a nuestro propio corazón tan lleno de “obsesiones” como el de Saúl, y especialmente lo prefigura en la elección de «los doce». Con criterios humanos o de empresa ninguno hubiese dado la talla. Pero Dios no tira nunca la toalla con nosotros y, por ello, en la Pascua nos regalará su Espíritu Santo. Ese que no debemos nunca dejar de pedir: «Invoco al Dios altísimo… Desde el cielo… enviará su gracia y su lealtad».
JUEVES 22.01.2026
Jueves de la segunda semana del TO, par.
Mientras los fariseos (¡los más religiosos de su tiempo!) rechazan a Jesús y buscan acabar con él, los «espíritus inmundos» lo confiesan como «el Hijo de Dios». Y mientras el rey Saúl debería estar agradecido a David, sin embargo busca matarlo (aunque, de momento, lo salve Jonatán). Tampoco Jesús busca aprovecharse de su “éxito” como taumaturgo. Y al final, la Salvación nos vendrá por el Árbol de la Cruz. «Misericordia, Dios mío… que me hostigan mis enemigos», esos que quieren que someta a Dios a mi pobre lógica humana…
MIÉRCOLES 21.01.2026
Miércoles de la segunda semana del TO, par.
La soberbia ciega, nos impide ver más allá de nosotros mismos y de lo que, de alguna forma, se ha convertido en dios de nuestra vida. Para el gigante «filisteo» su soberbia se apoyaba en su envergadura y en sus armas… y cayó derrotado ante el “débil” David. Para los fariseos su soberbia se apoyaba en el cumplimiento puntilloso de la ley… y el Amor pasó a su lado, pero ellos no sólo no lo acogieron, sino que se «confabularon para acabar con él». También ellos cayeron derrotados. En contraste, «el hombre de la mano paralizada» se deja hacer por Jesús, y David se deja hacer por Dios: «Yo voy contra ti en nombre del Señor del universo… el que me ha librado de las garras del león y del oso»… «Bendito el Señor, mi Roca».
MARTES 20.01.2026
Martes de la segunda semana del TO, par.
La experiencia “fracasada” de Saúl como rey, hace que en la elección del nuevo rey se ponga menos atención en las cualidades físicas del elegido que en su corazón: «No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, mas el Señor mira el corazón». Siempre el corazón… ¡Cuidarlo, mimarlo…!, para que no caigamos en el “fariseísmo”: «El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado». Que «el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama»… y cómo esa esperanza hay que empezar a vivirla ya aquí en el hoy de nuestra vida.
LUNES 19.01.2026
Lunes de la segunda semana del TO, par.
Más que en la historicidad del relato ─eso de «entregar al anatema» a toda una población, nos escandaliza─, nos interesa la enseñanza catequética: «La obediencia vale más que el sacrificio, y la docilidad, más que la grasa de carneros». No lo que «yo» hago por Dios, sino lo que Dios me pide hacer… No sea que creyendo servir al Señor, sólo esté sirviendo a mi soberbia… ¿No es esto lo que está en juego en el evangelio de hoy con el tema del ayuno? Y, en definitiva, ¿no es esto lo que está en juego en el paso del Antiguo al Nuevo testamento? «Nadie echa un remiendo de paño sin remojar… Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos…». Señor, cámbianos la mente y el corazón.
DOMINGO 18.01.2026
2° domingo del TO, A
Para que no nos andemos por las ramas, la liturgia nos invita hoy a fijar nuestra mirada (y nuestro corazón) en Jesucristo nuestro Señor… y no de cualquier manera. Así, Isaías lo hace a través del Siervo de Yahvé, subrayando la vocación universal de su misión: «Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra». Es una forma de decirnos: ojo con esas imágenes “posesivas” y “empequeñecedoras” que os hacéis muchas veces de Jesús. Y Juan el Bautista lo hace con dos títulos: «Cordero de Dios» e «Hijo de Dios». Jesús es el Hijo que se hace carne de nuestra carne, Cordero que se inmola ─el único y verdadero─, para el perdón de nuestros pecados, para hacernos hijos en el Hijo. Es una invitación a vivir nuestra fe con un profundo agradecimiento y humildad, desterrando miedos y pelagianismos: Si caemos, siempre Él nos espera para darnos la mano y levantarnos. San Pablo, beneficiario de que este “milagro” y que lo ha convertirlo en «apóstol de Jesucristo» nos saluda hoy junto a los corintios con un «gracia y paz», que no es un vago deseo de su parte, sino como una realidad ya cumplida «de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo»… también en nosotros.
SÁBADO 17.01.2026
Sábado de la primera semana del TO, par.
En la vida, para aprender bien una lección, hay primero que equivocarse. Se equivocó Mateo eligiendo el camino del dinero como recolector de impuestos, pero así pudo de verdad valorar lo que significaba la llamada de Jesús: «Sígueme». ¿Y se equivocó Samuel, y Dios con él, al elegir a Saúl como primer rey de Israel? ¿O no sería más bien una forma de mostrar que a la hora de las grandes elecciones de la vida, aunque lo humano sea importante, no es lo más importante, que hay que «mirar el corazón»? Comparar la diferente descripción que se hace de Saúl y David. Saúl (1Sam 9, 2): «Tenía un hijo llamado Saúl, fornido y apuesto. No había entre los hijos de Israel nadie mejor que él. De hombros para arriba, sobrepasaba a todo el pueblo». David (1Sam 16, 6.7.10.11b.12.a): «Eliab… Pero el Señor dijo a Samuel: “No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura, porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, mas el Señor mira el corazón”… el menor, que está pastoreando el rebaño… Era rubio, de hermosos ojos y buena presencia…».
VIERNES 16.01.2026
Viernes de la primera semana del TO, par.
Los israelitas quieren un rey «como se hace en todas las naciones». Es normal. Los creyentes también somos hijos de nuestro tiempo y de nuestra sociedad… aunque a Samuel le cueste entenderlo. ¿Sólo Samuel? Dios es más realista… podríamos decir, más encarnado. De hecho, el Hijo de Dios tomará nuestra condición humana «pasando por uno de tantos». Tan «uno de tantos» que los escribas se resistirán a que Jesús perdone los pecados del paralítico del evangelio: «¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios?». Pues eso, sólo Dios… ¿No será entonces que Jesús es Dios? Pero los escribas no lo ven. Son hijos de su tiempo y de su sociedad, pero les falta ser al mismo tiempo hijos de Dios… mirar la vida con los ojos de Dios… abrir su mirada y su corazón a un Dios que sobrepasa y descoloca todas las imágenes o conceptos que nos podemos hacer de él… «Muéstranos, Señor, la luz de tu rostro».
JUEVES 15.01.2026
Jueves de la primera semana del TO, par.
Los israelitas, derrotados por los filisteos, quieren utilizar “mágicamente” «el Arca de la Alianza del Señor» en su favor, pero sufren una segunda derrota aún más fuerte. Si en la primera batalla cayeron 4.000 de los hijos de Israel, en la segunda, 30.000. Paradójicamente hoy, en una sociedad tan secularizada como la nuestra, proliferan amuletos de la suerte o piedras mágicas con las que creemos poder someter a las divinidades… como los israelitas pretendían tener dominado a Dios. Es todo un gran engaño. Ante Dios sólo nos cabe la actitud humilde y suplicante (de rodillas) del leproso del evangelio: «Si quieres, puedes limpiarme». ¡Cómo no va a querer Dios el bien de sus hijos! Lo que suele ocurrir es que somos nosotros con nuestras actitudes poco humildes los que no le dejamos… «Redímenos, Señor, por tu misericordia».
MIÉRCOLES 14.01.2026
Miércoles de la primera semana del TO, par.
Muchos personajes desfilan en las lecturas de la liturgia de este día. Todos ellos tienen algo en común: son necesitados. Necesitados con los que, de una forma u otra, cada uno de nosotros nos podemos identificar. Así que le podemos decir hoy al Señor: Cógeme de la mano, Señor, cuando yo también, como la suegra de Pedro, estoy postrado en cama, sin ganas, sin ilusión para nada… Dame, Señor, una voz amiga y esclarecedora ─como fue la voz de Elí para Samuel─ cuando estoy atrapado en las encrucijadas de la vida y no sé qué rumbo tomar… Empújame, Señor, para que yo también ponga ante ti a cuantos «enfermos y endemoniados» conozco a mi alrededor… Espabílame, Señor, para que me levante pronto en las madrugadas para orar para poner mi vida en tus manos… Ponme siempre en camino, Señor, cuando la comodidad de lo ya conocido, sin riesgos ni desafíos nuevos, quiere imponerse en mi vida… En definitiva, dame, Señor, la gracia de vivir cada momento de mi vida con un «Aquí estoy, para hacer tu voluntad».
MARTES 13.01.2026
Martes de la primera semana del TO, par.
Ana, desde su dolor, implora «amargamente y con lágrimas al Señor»… El «hombre que tenía un espíritu inmundo» grita a Jesús… Y ambos son escuchados… Ana concebirá al pequeño Samuel, y el «espíritu inmundo» salió de aquel hombre. Pero también es verdad que no todos los que invocan a Dios desde su dolor o desde su enfermedad parecen ser escuchados… Puede ser que, a veces, quien pide no esté lo suficientemente convencido del «poder» de Dios, pero también puede ser que Dios nos conceda mucho más de lo que le pedimos, y lo haga por caminos que no podemos ni imaginar… No nos cansemos pues nunca de pedir a Dios por las necesidades concretas de los hombres, pero, al mismo tiempo, dejemos siempre la puerta abierta a sus inefables designios… Yo te pido, Señor… pero sólo tú sabes…
LUNES 12.01.2026
Lunes de la primera semana del TO, par.
Dolor de una madre que no puede darle hijos a su marido y además es humillada por la que sí puede tener hijos. Dolor de un marido que ve sufrir a su esposa a la que ama… Fue y sigue siendo la vida de muchos… Y cambiamos de escenario: Trabajo de unos pescadores que entre sus redes tejen sueños futuros o tal vez rumian los no realizados… Y también esto es la vida de muchos… Una vida en la que Dios anda misteriosamente por medio. Tal vez llorando con nuestras mismas lágrimas. Tal vez soñado con nuestros mismos sueños. Tal vez… quién sabe… sólo él, que es Dios. ¿Podía imaginar Ana que se convertiría en la madre de Samuel, el gran profeta de Israel? ¿Podían imaginar aquellos pescadores que se convertirían en los primeros apóstoles del Mesías?
DOMINGO 11.01.2026
El Bautismo del Señor, A
No entendían los exiliados en Babilonia que su liberador pudiera ser un manso y humilde Siervo de Yahvé. No entendía Pedro que a Jesús le fuese a pasar lo que le pasó -su Pasión-, ni que él mismo acabase acogiendo a un pagano en la Iglesia. No entendía Juan que tuviera que bautizar a Jesús, cuando tendría que haber sido al revés. Pero es que cuando Dios entra en la vida de una persona nuestra «razonable» lógica queda puesta patas arriba. Por el bautismo aceptamos que Dios entrase en nuestra vida y, en consecuencia, aceptamos que se «cumpla su justicia-voluntad» y no la nuestra… ¿Lo vives?.
SÁBADO 10.01.2026
Sábado después del domingo de Epifanía.
«Él tiene que crecer y yo tengo que menguar». Las palabras de Juan Bautista fueron una invitación para que sus discípulos, aquellos que en los primeros tiempos del cristianismo convivieron con los discípulos de Jesús, se “pasaran” a Jesucristo. Y son también una advertencia y una invitación para todos nosotros como creyentes, porque, a veces, nuestro mayor pecado ─quizá ese que dice san Juan «que no se puede perdonar»─ no son faltas morales graves, sino esa soberbia con la que nos agarramos a las cosas de Dios, pero que, precisamente por ello, dejan a Dios mismo fuera. Nos lo advertía san Juan. «Hijos míos, guardaos de los ídolos», esos ídolos que a veces son muy difíciles de ver porque están revestidos de ropaje religioso. Los del mundo es más fácil verlos (otra cosa es que los queramos dejar), pero los religiosos…
VIERNES 09.01.2026
Viernes después del domingo de Epifanía.
Nosotros no nos movemos ya en esas categorías religiosas de lo puro y lo impuro. Pero a los contemporáneos de Jesús les tuvo que impactar el que Jesús tocara al leproso, y Jesús, por supuesto, lo hace con toda intención. El impuro leproso queda purificado (curado) y el puro Jesús queda ─según la ley─ impuro… Pero no, la pureza de Jesús no hay impureza (ni pecado) que pueda mancillarla. Esto es lo que estaba en juego: Jesús puede tocar al leproso y no sólo no quedar impuro, sino volverlo puro a él… porque es Dios. Es un adelanto del Viernes Santo: Jesús se hará un maldito por nosotros, para devolvernos la pureza con la que fuimos creados. Pero muchas veces seguimos sin comprenderlo y acabamos convirtiendo nuestro cristianismo en una pobre religión. Por ello nos recuerda san Juan: «Este es el que vino por el agua (el bautismo: en el Jordán Jesús cargó con todos nuestros pecados) y la sangre (la Cruz: en el Gólgota se los ofreció al Padre). Yo también, Señor, «quiero quedar limpio» de toda mi cerrazón y dureza de corazón.
JUEVES 08.01.2026
Jueves después del domingo de Epifanía.
Hablando humanamente, Jesús debió tener una personalidad arrolladora que impactó profundamente a sus contemporáneos. No dejó a nadie indiferente. Los humildes le sintieron cercano. Los soberbios lo miraron con recelo. En la sinagoga de Nazaret, con la ayuda del profeta Isaías, Jesús nos dice el porqué: «El Espíritu del Señor está sobre mí… me ha ungido… me ha enviado…». Por esto Jesús, hoy y siempre, sigue impactando e invitándonos a definirnos ante él: ¿No os habéis fijado que muchos que se dicen no creyentes se sienten “obligados” una y otra vez a justificar su no creencia, incluso, a veces, con mucha agresividad? Pero también, cuando uno opta por Él, no basta con el “sí” del primer momento, hay que seguir cuidando y reafirmando ese primer “sí”… especialmente en su presencia en los demás. Nos lo advertía la carta de Juan en la primera lectura: «Si alguno dice: “Amo a Dios”, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve». La calidad de tu fe la da la calidad de tu ternura, de tu paciencia, de tu perdón, de tu servicio… del cómo tratas a los demás.
MIÉRCOLES 07.01.2026
Miércoles después del domingo de Epifanía.
Si Dios existe no puede ser más que amor. Si no fuese amor no existiríamos nosotros ni el universo. Si por un instante pensáramos que Dios no es amor y sin amor nos hubiera creado, todo habría ya colapsado. Todo se sostiene en el amor. Si Dios no fuese amor no se sostendría ni a sí mismo. Y porque es amor, Dios no puede ser soledad sino familia: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un amor que se abre, que crea, que salva, que crea comunión… si no, no sería amor. Y es desde ese amor que Jesús pasa las noches en oración, que sale al encuentro de sus discípulos en dificultad, que aporta la calma y la paz en la barca, símbolo de la Iglesia… Pero tantas veces, como los mismos discípulos, nosotros «tenemos la mente embotada». También la tenían embotada algunos de los miembros de la comunidad destinataria de la primera carta de san Juan. De ahí la insistencia del apóstol en que Dios es amor, en que conocemos a Dios en la medida que amamos, que para amar y creer necesitamos su Espíritu, que la fe en Jesucristo «expulsa el temor»… En cualquier caso estamos ante el misterio de Dios. Un misterio que nos desborda y ante el que «humildes, nos postramos».
MARTES 06.01.2026
Martes después del domingo de Epifanía.
El misterio de la Navidad es derroche de Amor del corazón de Dios, un derroche que llegará a su máxima expresión en la Semana Santa: «Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo». Un derroche de amor que se manifestará en muchos momentos de su vida como «compasión». Qué diferente la «compasión» de Jesús ─«Dadles vosotros de comer»… ¡comprometeos!─ de la de sus discípulos ─«Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer»… ¡resuélvenos el problema!─. Hasta el final de nuestros días seremos siempre eternos aprendices del Amor de Dios: «En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene… en que envió al mundo a su Unigénito… no en que nosotros hayamos amado a Dios…». Eternos aprendices que debemos empezar siempre por el principio: reconocer nuestra incapacidad y «postrarnos ante él»…
LUNES 05.01.2026
Lunes después del domingo de Epifanía.
Mateo escribe su evangelio para cristianos provenientes del judaísmo, por esto es el evangelista que más veces cita el A.T. Es una forma de decir: lo que anhelabais, lo que estaba anunciado, lo prometido… se nos ha regalado en Jesús de Nazaret; en Él, el A.T. es llevado a su cumplimiento y plenitud. Pero, ojo, esta buena noticia no es sólo para vosotros, los hijos de Israel, sino también para los gentiles: «… Galilea de los gentiles… Su fama se extendió ─también─ a toda Siria». No tuvo que ser fácil ni para los judíos aceptar a los gentiles, ni viceversa… Sigue pasando hoy en un mundo con tanta movilidad y migración como el nuestro… Pero si el Hijo de Dios, por amor a nosotros, se hizo carne, pueblo, cultura… ¿cómo no vamos nosotros, con su gracia, a hacer el esfuerzo de acoger al “diferente”? Ojo, pues, a los «falsos profetas» que niegan la divinidad de Jesús y, en consecuencia, la “obligación” de «amarnos unos a otros, tal como nos lo mandó» y lo practicó.
DOMINGO 04.01.2026
La Epifanía del Señor, A
Hay estrellas que se cruzan en el cielo de la vida de las personas… Puede ser el nacimiento de un hijo: ¡La vida no puede quedar reducida a un amasijo de células! Puede ser un acontecimiento desgraciado o triste: ¡No todo puede terminar ahí… en los sueños y anhelos rotos! Puede ser la sanación después de una enfermedad: ¡Qué o quién medio fuerzas para luchar…! Estrellas que, como a los magos de Oriente, nos invitan a ponernos en camino, a salir de lo de siempre, de los esquemas y engaños en que muchas veces vivimos… «¡Levántate y resplandece…!». No será fácil: Habrá que cruzar desiertos y bosques de todo tipo… Habrá que pasar noches en vela, sin descansar… Habrá malos o interesados consejeros que se cruzarán en nuestro camino, como Herodes… Pero Dios nunca nos abandonará y merecerá la pena el camino: «se llenaron de inmensa alegría… cayendo de rodillas lo adoraron… le ofrecieron regalos…». Los magos «volvieron a su tierra por otro camino»: ya nada sería igual para ellos… la estrella que un día brilló en el cielo de su vida, les había llevado a encontrarse con la Estrella que quiere alumbrar con su amor a todo ser humano: «que también los gentiles son coherederos y partícipes de la misma promesa en Jesucristo».
SÁBADO 03.01.2026
3 de enero.
Subiendo al monte Moria, Isaac pregunta a Abrahán: «¿Dónde está el cordero para el holocausto?», es decir, dónde está ese “cordero” que pueda rescatar a la humanidad de su condición pecadora. La pregunta quedará abierta y recorrerá la historia del pueblo judío hasta que, muchos siglos después, junto al Jordán, señalando a Jesús, Juan el Bautista dice: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». Toda el ansia de salvación que sacude la humanidad y el corazón de los hombres converge hacia Jesucristo: sólo él es la respuesta: «Somos hijos de Dios… cuando Jesucristo se manifieste seremos semejantes a él… lo veremos tal cual es». Y añade san Juan: «Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo…». Conocer, amar, seguir a Jesucristo… no nos evita caer en el pecado, pero nos evita instalarnos en el pecado: «Todo el que permanece en él no peca. Todo el que peca no lo ha visto ni conocido».
VIERNES 02.01.2026
2 de enero.
No fue fácil “encajar” a Jesús en el misterio de Dios. Así, especialmente en los primeros siglos de la Iglesia y, sobre todo, en oriente, pulularon un montón de teorías ─herejías─ que lo intentaron. Los enfrentamientos entre los distintos grupos fueron a veces violentos, no sólo dialécticos. Es en este contexto que el emperador Constantino convocará en el 325 el Concilio de Nicea. Él comprendió que la unidad de su imperio pasaba por la unidad de la fe. En el texto de la primera lectura de este día se refleja esta problemática: «¿Quién es el mentiroso… Ese es el anticristo… los que tratan de engañaros…». Pero el misterio de Jesucristo no está ahí para que le comprendamos y luego demos el paso a la fe, sino para que le acojamos con fe humilde y sincera y experimentemos como esto nos cambia la vida y el corazón… «En medio de vosotros hay uno que no conocéis… no soy digno de desatar la correa de su sandalia».
JUEVES 01.01.2026
Santa María Madre de Dios.
Jesús significa «Dios salva», y esa salvación empieza ya a manifestarse… en unos rudos pastores convertidos en anunciadores alborozados del evangelio, ─¡quién lo podía haber imaginado!─… en una madre que «conserva y guarda en su corazón» lo que acontece a su alrededor, ─¡qué ejemplo orante a imitar!─… y, de nuevo, en unos pastores que «dan gloria y alaban a Dios» mientras el estamento oficial del judaísmo ni se entera, ─¡con qué humildad debemos vivir nuestra fe!─… Son primicias de la gran salvación que Dios nos envía «en su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley… para que recibiéramos ser hijos por adopción». Comenzamos un nuevo año y así la liturgia, en breves líneas, nos señala actitudes que tendríamos que cuidar en el camino de nuestra fe: asombro-admiración, oración profunda, humildad… Que «el Señor nos bendiga, nos proteja… nos conceda la paz»… su Paz.
MIÉRCOLES 31.12.2025
7° día de la Octava de Navidad.
«Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron». La soberbia del corazón humano es tal que no nos conformamos con darle la espalda al Señor, sino que nos consideramos dueños y señores de lo que él, según nosotros, tendría que decir y hacer… y así nos convertimos en anticristos. Los ha habido desde el principio, en todos los momentos de la historia. Pero también ha habido y hay los que día a día con humildad se esfuerzan en servir al Señor: «A cuantos lo recibieron, les dio poder para ser hijos de Dios… han nacido de Dios». «Cantad al Señor un cántico nuevo… proclamad día tras día su victoria».
MARTES 30.12.2025
6° día de la Octava de Navidad.
Pero hay otra tentación que también nos puede asaltar a los cristianos: la de un cristianismo tan encarnado que el mundo, con lo que hay en él ─«la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos y la arrogancia del dinero»─, nos atrape. La humilde figura de la profetisa Ana nos da el contrapunto: «No se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día». El camino cristiano es siempre un camino en tensión: Dios y hombre, cielo y tierra, servicio y alabanza, justicia y perdón, gracia y obras… Cuando la tensión se relaja hacia cualquiera de los extremos… ¡ojo! «Postrémonos ante el Señor», que él nos ayude a encontrar el incómodo equilibrio…
LUNES 29.12.2025
5° día de la Octava de Navidad.
La tentación de vivir un cristianismo intelectual-misticoide que no se plasme en el amor al prójimo, asaltó pronto a las comunidades cristianas: «será un signo de contradicción». La primera carta de san Juan planta cara a esta tentación: «Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano está aún en tinieblas… porque las tinieblas han cegado sus ojos»… y su corazón. Nos puede pasar hoy a nosotros, pero está en total contradicción con el misterio de la Encarnación. Y así, en el evangelio, vemos a José y María cumpliendo con los requisitos de la ley judía de su tiempo… ¡ellos que ya tenían al Hijo de Dios entre sus brazos y que podían haber “pasado” de todo! Pero no, precisamente por ello, cuanto más de Dios, más de la tierra, más comprometidos, más encarnados… Jesús no vino a sacarnos del mundo, sino a convertirnos con Él en «luz para alumbrar a las naciones».
DOMINGO 28.12.2025
La Sagrada Familia, A
María y José convertidos en refugiados políticos para salvar la vida del pequeño Jesús. El misterio de la Navidad aún más abajado, si cabe, y el amor de Dios más cercano. Allí, donde las dificultades de la vida y de las familias sólo ─hablando humanamente─ dejan espacio para el desánimo y, quizá, la amargura, es allí donde, por puro Amor suyo, Dios se sigue haciendo especialmente presente, Dios nos acompaña y Dios comparte nuestro dolor, y así nos da la oportunidad de convertir en crecimiento lo que sin fe puede llegar a ser una losa que nos aplasta. Es en el ámbito de nuestras familias donde también nosotros estamos llamados a crecer como personas y como creyentes, como María y José crecieron junto a su hijo Jesús, y no porque nuestras familias sean ideales, sino porque, como nos recuerda san Pablo, en ellas «el amor debe ser el ceñidor de la unidad consumada». No siempre es fácil, a veces tenemos junto a nosotros parientes muy difíciles, pero que la Sagrada Familia nos dé la gracia de cambiar por una bendición lo que surge en nuestro corazón como trampa de odio y resentimiento.
DOMINGO 28.12.2025
Los Santos Inocentes, mártires.
En el evangelio de este domingo ─fiesta de la Sagrada Familia─ falta precisamente el pasaje que hace referencia a la muerte de los Santos Inocentes por la crueldad de Herodes. El proyecto de Dios avanza en la historia, pero ya desde el comienzo se dibuja en él la cruz del Viernes Santo. El Amor no es amado y lo pagan siempre los más inocentes. Sigue ocurriendo hoy: niños y niñas vendidos o entregados como esclavos sexuales, niños niñas que sufren el desamor de sus padres y el sinsentido de sus vidas… Niños niñas que ya no tenemos quizá, porque vueltos sobre nosotros mismos y nuestro egoísmo, evitamos tener cerca a quienes de forma transparente nos muestran el rostro de Dios… Ese rostro que no queremos ver… Preferimos perros a niños… «Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos…»
SÁBADO 27.12.2025
San Juan, apóstol y evangelista.
«Vio y creyó». La importancia de la mirada. Miradas atrapadas por lo digital, por el negativismo, por el odio, tal vez, por la pornografía… Miradas que todo lo tiñen y desdibujan con el color de sus “lentes”… también la propia vida. Y está la mirada creyente, bañada por la gracia, mirada que traspasa la “corteza” de lo “real” para ahondarse en el misterio que subyace en la vida y en toda vida: «lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos» era «la vida eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó»… y se nos sigue manifestando, «para que nuestro gozo sea completo». Miradas tiernas, perdonadoras, comprensivas, agradecidas… ¿Cómo es mi mirada?
VIERNES 26.12.2025
San Esteban, primer mártir.
Al día siguiente de la Navidad, para que la magia de estos días no nos haga olvidar la integralidad del misterio de Jesucristo, la liturgia nos sitúa la fiesta del primer mártir cristiano: «Seréis odiados por causa de mi nombre…». Y lo mismo que había ocurrido con Jesús, quienes condenaron a Esteban a la muerte fueron los hombres religiosos de su tiempo, entre ellos, Saulo de Tarso. Ese hombre religioso, que podemos ser cada uno de nosotros, que se ata (y esclaviza) de las cosas de Dios, pero se olvida de Dios mismo. La idolatría es siempre una tentación tanto para el no creyente como para el creyente. «A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu», es la oración del mártir en el suplicio, pero también la oración y la actitud con que nos tendríamos que enfrentar a las coas, especialmente religiosas, que no entendemos o nos superan. Nunca la violencia debe ser la solución.
JUEVES 25.12.2025
Navidad.
No cabe el Universo, ni en sus distancias ni en sus tiempos astronómicos, en nuestra mente. Sólo pensarlo da vértigo. Pero tampoco cabe ya en las teorías de los científicos: el Universo no se puede explicar desde sí mismo. Pero hoy en este rincón perdido del tiempo y del Universo celebramos el nacimiento de un niño del que nuestra fe nos dice: es el que diseñó ese Universo, el que lo puso en marcha y lo sigue sosteniendo para llevarlo a su plenitud… ¡No puede ser!, dicen las mentes autosuficientes. ¡Es locura de fanáticos!, dicen los biempensantes. Lo anunciaba san Juan ya en el prólogo de su evangelio: «Vino a su casa y los suyos no lo recibieron… La luz brilla en la tiniebla y la tiniebla no la recibió…». No cabe en la mente, pero cabe (o puede caber) en el corazón: «Hoy en la tierra nace el amor, hoy en la tierra nace Dios», canta un villancico. Sólo el Amor ─el infinito amor de Dios─ puede hacer posible el milagro de lo, para nosotros, imposible. ¡Navidad! Delante del Niño Dios, postrado, deja que en tu corazón suene una música diferente a la que hoy nos envuelve por doquier…
MIÉRCOLES 24.12.2025
Nochebuena.
Un niño nace entre cortinas no de terciopelo, sino tejidas por las arañas. El establo donde nace huele no a perfumes, sino a boñiga y suciedad. Y en el aire suena la música no de orquesta, sino de balidos de ovejas, relincho de mula y mugido de buey. Todo es pobre… pero luminoso, porque aquí, donde «no hay sitio en la posada» y sólo un establo sirve de cobijo; donde los reyes quedan lejos ─sin enterarse─, pero se acercan los marginados, sucios, impuros pastores; donde el frío del invierno es contrarrestado sólo por el ardiente corazón de una madre… el que viene de la eternidad, se gesta en el tiempo; la fragilidad de un recién nacido es salvación poderosa; el que se abaja hasta un pesebre de animales, nos sube a todos ─si le dejamos─ al cielo… Asombro, gratitud, adoración… pero también, un cambio en el corazón y en la mirada ─de nuevo, si le dejamos─. Lo Bello, lo Verdadero, lo Bueno no está arriba en los éxitos del mundo, sino abajo, en lo que y en quien se hace pequeño, en lo que y en quien se hace entrega, en las manos de una madre que con ternura envuelven a un niño en pañales… Nochebuena… Recuperemos, bajo la gracia que nos trae este Niño, la autenticidad de la existencia.
MIÉRCOLES 24.12.2025
TA 24 de diciembre.
“El infierno está lleno de buenas intenciones” dice el refrán. Buena intención tenía el rey David cuando le quiere construir un templo a Dios, pero la “intención” de Dios no pasa por la buena intención de David, sino por otro camino. Hay que ser humildes para aceptarlo: David lo aceptó. No siempre es así. Las buenas intenciones pueden ir cargadas de soberbia, y ya sabemos que la soberbia desplaza a Dios a un lado para ponerme yo mismo en el centro. Todo lo contrario que expresa el canto de Zacarías lleno del Espíritu Santo: «El Señor ha visitado y redimido a su pueblo… ha suscitado una fuerza de salvación… Es la salvación que nos libra… realiza la misericordia… nos arranca de la mano de los enemigos… Nos visitará… nos iluminará… nos guiará…». «Sol que naces de lo alto, resplandor de la luz eterna, sol de justicias, ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte».
MARTES 23.12.2025
TA 23 de diciembre.
Normas, costumbres, rutinas sociales que, por un lado, son necesarias, pero por otro, pueden acabar imponiéndose como una ley absoluta que nos aparta de lo verdadero: convertimos en ídolos lo que sólo son mediaciones. Así, la voz de Malaquías se alza vigorosa para pedir la vuelta al culto auténtico en el templo de Jerusalén (s. V a. C.). Y la palabra escrita en una tablilla por Zacarías sentencia el nombre del hijo: «Juan es su nombre» y no Zacarías como pedía la costumbre: «Ninguno de tus parientes se llama así». Y podemos pensar, en tantas rutinas, costumbres, normas, etc. que en el tiempo previo de la Navidad han “sepultado” la verdadera Navidad. Que el Señor nos de la lucidez de Malaquías y la determinación de Zacarías para que no nos roben la Navidad: «Rey de las naciones y Piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra».
LUNES 22.12.2025
TA 22 de diciembre.
Nos cuesta a todos ser agradecidos y, así, después de haber conseguido lo que deseamos ─sea de los hombres o sea de Dios─, con el paso del tiempo, lo que era una gracia se va convirtiendo en un derecho. Quizá en el origen de esta “cultura gaseosa” que vivimos esté el gran pecado del desagradecimiento. No fue el caso ni de Ana, la madre de Samuel, ni de María, la madre de Jesús. Al contrario, ellas nos recuerdan que «el Poderoso dispersa a los soberbios de corazón y derriba del trono a los poderosos», mientras que «enaltece a los humildes y a los hambrientos los colma de bienes». «Rey de las naciones y Piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra».
DOMINGO 21.12.2025
Domingo 4° del TA, A
En ese año que, según la costumbre judía, transcurría entre el compromiso pactado por las familias y los desposorios de los prometidos, José sufre una “tormenta” o, mejor, como Juan en la cárcel: un desierto, el desierto de un amor que parece traicionado; una austeridad que es desprendimiento de la mujer amada; y un bautismo que no es de agua, sino de dolor. La “velocidad” de las cosas de los hombres no es la misma que la de las cosas de Dios, por eso, cuando entran en contacto, todo parece desajustarse y, si Dios no hablase y nos diese su gracia, no lo resistiríamos. Dios habló a María y Dios habla a José y les habla del gran proyecto para el cual cuenta con ellos: ellos no son el centro del mundo, sino el Niño que va a nacer. Los dos dicen “Sí”. María lo alumbrará físicamente, José le dará un nombre (Jesús), un pueblo (Israel), una cultura (judía) y la adhesión al pueblo de Abrahán y a la estirpe de David. No hay una sola palabra de José en los evangelios, pero su silencio y su dolor lo engrandecen y nos lo hacen cercano y entrañable. Él es una referencia en el camino del Adviento. Que él nos ayude a pasar por nuestras propias “tormentas” con su misma grandeza y santidad: «Enmanuel, rey y legislador nuestro, ven a salvarnos, Señor y Dios nuestro».
SÁBADO 20.12.2025
TA 20 de diciembre.
Hay una falsa humildad: la del rey Ajaz: «No pido un signo, no quiero tentar al Señor». Y hay una auténtica humildad: la de María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». La falsa humildad es sinónimo de soberbia: no acabamos de dejar que nuestra vida navegue en el viento del Espíritu… no soltamos las amarras: «cansamos a los hombres y a Dios». La auténtica humildad es por el contrario dejarse llevar por el viento del Espíritu… donde Dios quiera y como él quiera: «He aquí la esclava del Señor…». Es un proceso… en el Espíritu: «que venga sobre nosotros y la fuerza del Altísimo nos cubra con su sombra». «Llave de David, que abres las puertas del Reino eterno, ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas».
VIERNES 19.12.2025
TA 19 de diciembre.
Dos mujeres unidas por el dolor de su esterilidad: la esposa de Manoj y la esposa del sacerdote Zacarías. En la concepción de aquellas culturas, un desastre, una negra oscuridad… Pero no hay oscuridad que pueda con la luz de Dios: «Concebirás y darás a luz un hijo…», «tu mujer Isabel te dará un hijo…». Las dos mujeres quedarán también unidas por la alegría de una maternidad imposible… para los hombres, pero no para Dios. Imaginamos que también los esposos: «Esto es lo que ha hecho por mí el Señor, cuando se ha fijado en mí para quitar mi oprobio ante la gente». Y sus respectivos hijos unidos por haber «preparado al Señor un pueblo bien dispuesto». Cuando cada uno de nosotros nos enfrentamos a nuestras propias esterilidades que nunca nos desanimemos porque para Dios nada hay imposible: «Señor, fuiste mi esperanza y mi confianza desde mi juventud». «Raíz de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ven a librarnos, no tardes más».
JUEVES 18.12.2025
TA 18 de diciembre.
María es el campo en el que la semilla del Espíritu Santo ha encontrado tierra fértil en la que sembrarse y dar fruto. Pero no podemos olvidar a José y su grandeza de corazón: «era justo y no quería difamarla». Sin su compañía, el milagro de la Navidad no hubiera sido posible. Las profecías del Antiguo Testamento empiezan pues a cristalizar, pero no a golpe de trompeta y espectáculo, sino en el silencio y humildad de los corazones y de la historia. Cuando hoy muchos viven del “Sí me gusta” de las redes sociales y a ello se reduce todo su mundo, pidamos la gracia de saber buscar y poner en práctica, como María y José, la voluntad de Dios en nuestra vida: «Bendito sea el Señor… el único que hace maravillas…». «Pastor de la casa de Israel, que en el Sinaí diste a Moisés tu ley, ven a rescatarnos con el poder de tu brazo».
MIÉRCOLES 17.12.2025
TA 17 de diciembre.
En todas las familias ha existido un abuelo (o bisabuelo o tatarabuelo…) que fue un poco o mucho “pillo”, pero que gracias a él “existo yo”: quizá fue su única grandeza, pero… le tengo que estar agradecido. Además, gracias a mi santidad de hoy, de alguna forma santifico a todos los que me han precedido y han hecho posible mi existencia. Cuando en este día, al acercarnos a la Navidad, leemos la genealogía de Jesucristo según san Mateo esto es, sin entrar en detalles particulares, lo que está presente en ella: gracias a ellos, ─los componentes de la genealogía─, nació «José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo». No cualquiera, sino el mismo Hijo de Dios, cuyo misterio trasciende su propia genealogía para santificarnos a todos: «él es la bendición de todos los pueblos». Que no se me olvide nunca: «Sabiduría del Altísimo, que lo dispones todo con firmeza y suavidad, ven para mostrarnos el camino de la prudencia».
MARTES 16.12.2025
Martes de la 3ª semana del TA.
El profeta Sofonías nos sitúa en Jerusalén en el s. VIII a. C. La situación social-religiosa que ha dejado tras de sí el impío rey Manasés no es muy halagüeña: «¡Hay de la ciudad rebelde, impura, tiránica! … ». Pero en medio de ese negro panorama se abre paso la esperanza, una esperanza que tiene por agente a Dios mismo: «Entonces purificaré… arrancaré tu orgullosa arrogancia… Dejaré en ti un pueblo humilde y pobre…», y que encuentra acogida: «para que invoquen… y dejarás de engreírte… buscará refugio en el nombre del Señor…». La gracia de Dios siempre acaba encontrando terreno fértil en el que fructificar, aunque no siempre en quien era previsible que lo hiciera, como nos recuerda Jesús en el evangelio: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios». Todos tenemos muchas faltas, pero la peor y, quizá, la menos visible es la falta de humildad: «El Señor redime a … quien se acoge a él», y todos necesitamos acogernos a él.
LUNES 15.12.2025
Lunes de la 3ª semana del TA.
A Balaán le pagan para que profetice en contra de Israel, pero Dios, por su espíritu, le hace ver lo que está oculto a la mirada de los hombres. Balaán nos deja así un hermoso poema lleno de esperanza que, en última instancia, apunta a Jesucristo: «Lo veo, pero no es ahora, lo contemplo, pero no será pronto. Avanza una estrella de Jacob…». En el camino del Adviento hacia la Navidad (y siempre) que necesidad tenemos todos de pedir al Señor, sin cansarnos, una mirada así, penetrante, profunda, divina… Justo todo lo contrario de la mirada de la que dan muestras «los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo» en el evangelio, que es una mirada interesada, ideológica, llena de prejuicios… «Señor, instrúyeme en tus sendas»… y que yo me deje instruir.
DOMINGO 14.12.2025
Domingo 3° del TA, A
Juan el Bautista, el hombre del desierto, la austeridad y el bautismo ─como veíamos el domingo anterior─ pasa, en el evangelio de este domingo por un desierto que son los barrotes de la cárcel, por un ayuno que es el que sus carceleros quieran imponerle y por un bautismo que no imparte él, sino que le imparten por la humillación y la violencia. ¿Dónde está el Mesías liberador y fuerte que él esperaba? «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?» La respuesta de Jesús es una invitación a la fe tanto para Juan como para nosotros sus discípulos. La fe y nada más que la fe. Dios no es un mago sino un padre. Una fe-confianza que nos enseña a mirar la vida con ojos positivos, descubridores del bien que brota en medio del mal (cf. Jesús), a comprometernos con la vida en paciencia, fortaleza de corazón y no revolcándonos en las miserias ajenas (cf. Santiago), y, finalmente, a «fortalecer las manos débiles y afianzar las rodillas vacilantes…» (cf. Isaías). Una fe que «no se escandaliza del Señor» y que es alegría (domingo Gaudete) aún en medio de nuestra oscuridad como la que vivió Juan el Bautista.
SÁBADO 13.12.2025
Sábado de la 2ª semana del TA.
Esperaban a Elías, pero Elías-Juan Bautista «vino y no lo reconocieron»… Esperaban al Mesías, pero el Mesías-Jesús vino y «padeció a manos de ellos»… Y en el corazón de todos nosotros hay un ansia de Dios, pero Dios muchas veces pasa a nuestro lado y no le vemos… Estamos distraídos con las cosas del mundo o con nuestras cosas… «Pastor de Israel, escucha, despierta tu poder y ven a salvarnos»… de todo aquello que nos distrae de ti.
VIERNES 12.12.2025
Viernes de la 2ª semana del TA.
«Yo, el Señor, tu Dios te instruyo para tu bien… Si hubieras atendido a mis mandatos…». Pero como a Adán y Eva en el paraíso, o como a los contemporáneos de Jesús, a todos nos pasa los mismo: «Hemos tocado la flauta y no habéis bailado…». Es decir, en definitiva, que creemos poder ser más felices sin Dios que con Dios… A veces acabamos aprendiendo, otras, nos morimos sin haber dado nuestro brazo a torcer… «Señor, protege nuestro camino»…
JUEVES 11.12.2025
Jueves de la 2ª semana del TA.
La creencia judía era que Elías no murió y fue arrebatado al cielo en un carro de fuego. También, que Elías volvería para anunciar la venida inminente del Mesías. Cuando Jesús dice que Juan el Bautista «es Elías», nos quiere decir que él mismo, Jesús, es el Mesías esperado. En el camino del Adviento la figura de Juan el Bautista, «el más grande de los nacidos de mujer» ─porque sigue perteneciendo al Antiguo Testamento─, nos invita a mirar a Jesús que inaugura el Nuevo: el reinado de esa gracia divina que ya aparecía en los profetas: «No temas… yo mismo te auxilio… te gloriarás en el Señor…».
MARTES 09.12.2025
Martes de la 2ª semana del TA.
«… pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre». Y ésta es una palabra de salvación: «No es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños». Hay pues que hacerse «pequeños» para entrar en el Reino de Dios… Como Juan Bautista, de estirpe sacerdotal, que gasta su vida en el desierto de Judá… Como san José que ve todos sus planes de vida trastocados por acoger a María y al hijo de sus entrañas… Como María, a la que ayer celebrábamos en el misterio de la Inmaculada Concepción… Y yo, ¿en que tengo todavía que empequeñecerme?
LUNES 08.12.2025
La Inmaculada Concepción de María.
Adán y Eva creados «para que fuesen santos e intachables ante Dios por el amor» quieren escribir su propia historia sin Dios… Todo se ensombrece… Son expulsados del paraíso… Por el contrario, María escribe su historia con Dios ─« He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra»─, y se convierte en la madre del Hijo de Dios: « El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios ». Todo cambia y se ilumina… Lo pequeño se nos muestra la grandeza de Dios… En lo humilde, la gloria de Dios… En lo débil, el poder de Dios… Y, así, seguimos siendo «elegidos para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor», «destinados a ser sus hijos» y «herederos para alabanza de su gloria» como María lo es en plenitud.
LUNES 08.12.2025
Lunes de la 2ª semana del TA.
A veces nuestra lógica se pierde en la lógica de los evangelios, y nos devanamos los sesos para intentar entender lo que quizá está escrito así, no para que lo entendamos, sino para que nos abramos al misterio del infinito poder y misericordias divinas… Jesús se fija, no en la fe del paralítico ─quizá amargado por su (mala) suerte─ sino en la fe de los portadores… Jesús perdona los pecados del paralítico ─que no era lo primero que ellos esperaban─, y, finalmente, Jesús le devuelve su movilidad… La parálisis es una grave dificultad en la vida, pero aún es mucho mayor la “parálisis” que provoca el pecado… Y este paralítico podemos ser cada uno de nosotros: Señor, que «el desierto y el yermo» de mi corazón…«germinen y florezcan como flor de narciso».
DOMINGO 07.12.2025
Domingo 2° del TA, A
Los contemporáneos de Isaías estaban decepcionados de la dinastía de David (hoy diríamos, de los políticos). Y, una vez más, la voz del profeta se alza para renovar la esperanza en el futuro… en ese futuro que no será la obra de los hombres, sino de Dios: «Brotará un renuevo del tronco de Jesé… Sobre él se posará el espíritu del Señor…». Es más, será Dios mismo con nosotros, el Enmanuel. Pero, antes, habrá que prepararse, habrá que preparar el camino… para que le reconozcamos, para que no pase a nuestro lado sin enterarnos. Juan Bautista nos ayuda en esa preparación. Con su palabra: «Convertíos». Pero también con el testimonio de su vida. Se retira al desierto, lugar de prueba y de silencio, lugar de encuentro con Dios. Viste y vive con austeridad para que nada ─los afanes del mundo─ lo distraiga de lo esencial de su misión. Y Juan bautiza para invitarnos a revisar nuestra (mala) vida y abrirnos a la vida de la gracia. «Que el Dios de la paciencia y del consuelo nos conceda» glorificar a Dios con nuestra vida en la espera gozosa de la venida del Señor.
SÁBADO 06.12.2025
Sábado de la 1ª semana del TA.
El tiempo de adviento es una espera en la esperanza: «no tendrás que llorar… tus ojos verán a tu Maestro… Te dará lluvia… vende las heridas de tu pueblo y cure las llagas de sus golpes». Y también, una espera ─no de brazos cruzados, sino─ en camino: «Este es el camino, camina por él». Jesucristo es ese camino que todos somos invitados a recorrer… con un corazón compasivo, como el suyo ─«se compadecía de las multitudes»─; con una disponibilidad, como la suya ─«rogad al dueño de la mies»─; con una entrega y generosidad, como la suya ─«dad gratis, lo que gratis habéis recibido»─… Señor, sana nuestros corazones heridos por el egoísmo, venda las heridas del pecado en nosotros.
VIERNES 05.12.2025
Viernes de la 1ª semana del TA.
«Aquel día…» es como una jaculatoria que se repite en Isaías introduciendo un mensaje de esperanza. Con la expresión «aquel día» no tenemos que pensar sólo en un momento del tiempo futuro ─la venida del Señor─, tenemos que pensar sobre todo en el “hoy, aquí, ahora” de nuestra vida, porque el Señor que vino en carne mortal en el misterio de la Navidad y vendrá glorioso al final de los tiempos, está “hoy, aquí, ahora” con nosotros… aunque, muchas veces, nuestros ojos, como los ciegos del evangelio, permanezcan cerrados a «su luz y salvación». Y porque no le vemos, no actuamos en consecuencia. Así pues, como ellos también nosotros le gritamos hoy al Señor: «Ten compasión de nosotros, hijo de David»…
JUEVES 04.12.2025
Jueves de la 1ª semana del TA.
Las personas religiosas podemos caer en la trampa de “llenarnos” de rezos, de prácticas y lecturas piadosas, de ─como dice Jesús─ «Señor, Señor…», etc. pero, al mismo tiempo, de irnos olvidando de «hacer la voluntad del Padre». Dicho de otra forma, caer en la trampa de cambiar la «confianza en Dios» ─«Confiad siempre en el Señor, porque el Señor es la Roca perpetua», nos decía Isaías─, por la confianza en las mediaciones de Dios, convirtiéndolas en ídolos. Con las palabras de Jesús en el evangelio de hoy: la trampa de construir «nuestra casa-vida» sobre arena y no sobre roca… «y su ruina fue grande». Por esto nos decía también Isaías: «Doblegó a los habitantes de la altura, a la ciudad elevada…». Que este tiempo de Adviento nos ayude a crecer en humildad y firmeza ante Dios: «Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres…», incluido yo mismo.
MIÉRCOLES 03.12.2025
Miércoles de la 1ª semana del TA.
Un día más la voz del profeta Isaías nos envuelve, de parte de Dios, con su esperanza: «Preparará el Señor… un festín… Arrancará el velo que cubre los pueblos… Aniquilará la muerte para siempre… Enjugará las lágrimas de todos los rostros…». Son imágenes que quieren aproximarnos a lo inefablemente desbordante: «Aquí está vuestro Dios. Esperábamos en él y nos ha salvado». Una esperanza que se cumple en Jesús y se nos muestra cuando se compadece y cura «tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros», y da de comer a la multitud que «lleva tres días sin comer»… Compasión por las carencias materiales que es un signo de su compasión por aquello que es nuestra gran miseria: el pecado que habita en nosotros. Es la gran losa que oprime nuestra vida. Y detrás de todo ello late para todos nosotros una invitación, la de acoger su compasión poniéndola nosotros mismos en práctica, especialmente en estos días del Adviento.
MARTES 02.12.2025
Martes de la 1ª semana del TA.
Ansiamos la gloria de Dios. Todos. Es un sello inscrito en nuestra naturaleza humana. Pero lo primero que aparece a nuestros ojos es la “gloria” de los hombres ─de los poderosos, y todos tenemos un poco o mucho de ellos─ que causa desgracias sin número a su alrededor. Pasó en tiempos de Isaías y sigue pasando hoy. Pero la “gloria” de los hombres no tendrá la última palabra: «Aquel día, brotarás un renuevo…se posará el espíritu del Señor…No juzgará por apariencias… Habitará el lobo con el cordero…». De nuevo la esperanza profetizada por Isaías se hace presente en la liturgia de este día. No todos pueden “verla”. ¡Danos, Señor, no un corazón de «sabios y entendidos», sino de «pequeños», para que nuestros ojos no se queden anclados en las “glorias” humanas, sino que vean la gloria de Dios…
LUNES 01.12.2025
Lunes de la 1ª semana del TA.
Isaías, profeta de esperanza, la que hoy también nosotros necesitamos: «Aquel día, el vástago del Señor será el esplendor y la gloria…». Pero una esperanza cuyo cumplimiento exige nuestra purificación: «Cuando el Señor haya lavado la impureza…, y purificado…». El Señor viene, está, pasa a tu lado ─en tu Cafarnaún─… pero tú ¿tendrás la humildad suficiente para acercarte a Él, y para decirle: «No soy digno de que entres bajo mi techo»; y de gastar tus energías en lugar de autocompadeciéndote, en orar y pedirle al Seño, sin prisas, con confianza, por aquello y aquellos que te preocupan? El tiempo de Adviento nos invita, en medio de nuestras “negras nubes” a subir «alegres a la casa del Señor». ¡No la confundas con el ir de compras!
DOMINGO 30.11.2025
Domingo 1° del TA, A
Un grito por la paz brota hoy en los corazones de las personas de buena voluntad. ¡Hay tantas amenazas!, y no sólo a nivel de las naciones, también al “pequeño” nivel de nuestras relaciones familiares y sociales. Un grito por la paz brotaba también del corazón del profeta Isaías allá por el s. VIII a. C.: los grandes imperios del momento amenazaban los pequeños reinos de Israel y Judá. Isaías es, de parte de Dios, mensajero de esperanza para sus contemporáneos: «En los días futuros estará firme el monte de la casa del Señor… De las espadas forjarán arados… No se adiestrarán para la guerra…». Para sus contemporáneos y para todos: «Hacia él confluirán las naciones, caminarán pueblos numerosos…». Es la obra de Dios, pero al mismo tiempo la “obra” de los hombres: «Él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas…». ¡No vale cruzarse de brazos! Por eso Jesús nos invitará a «estar en vela» y san Pablo a «despertarnos del sueño… nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria y desenfreno, nada de riñas y envidias». Comenzamos un nuevo Adviento, gritamos al Señor: «¡Maranatha, ven, Señor Jesús!», y al mismo tiempo nos preguntamos: ¿qué “extraordinario” voy a hacer en estos días para preparar el camino al Señor?