Al hilo de la liturgia diaria 2025-26 (1: Dic-Mar)

MARTES 31.03.2026
Martes de la sexta semana de Cuaresma.
Segundo cántico: la misión del siervo se amplía (más allá de Israel): «Te hago luz de las naciones… hasta los confines de la tierra». Lógico: una vida, una misión, un proyecto… que no es “en salida”, se pudre. La vida es salida hacia los otros y el Otro, o no es vida. Pero la misión del siervo no será fácil a pesar de todo el amor y dones que Dios ha derramado sobre él… o precisamente por ello: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas». El paraíso en la tierra sólo existe en la propaganda de las ideologías (y de los negocios): ¡cómo nos engañan! Al contrario, cualquier vida que merezca la pena ser vivida, cualquier objetivo que podamos calificar de verdaderamente grandioso, etc. llevan aparejados el misterio de la Cruz. Y a veces (¿o siempre?) esa Cruz empieza por los de cerca, como le pasó a Jesús: la traición de Judas, la bravuconería y cobardía de Pedro… Así el salmista nos invita a poner nuestra vida en las manos de Dios como el mismo Jesús : «A ti, Señor, me acojo… líbrame y ponme a salvo… sálvame».

LUNES 30.03.2026
Lunes de la sexta semana de Cuaresma.
El primer cántico del siervo del Señor es reflejo de misión de Israel como pueblo elegido ─¿cómo leerán hoy este cántico los creyentes judíos?─. Es también una invitación para nosotros cristianos de vivir nuestra fe: «Te he llamado… te cogí de la mano… te hice alianza… luz…». Pero también: «No gritará, no clamará…no quebrará… no apagará…». Y todo esto porque es anuncio profético (entonces) y realidad (hoy) del misterio de Jesucristo. ¿Podemos imaginar la irradiación que Jesús supuso en su tiempo en contraste con la mediocridad religiosa y humana reinante? ¿Nos extrañará la respuesta generosa, desbordante de María con su «libra de perfume de nardo»? No. A menos que tengamos un corazón raquítico como el de Judas o endurecido como el de los sumos sacerdotes. «Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor».

SÁBADO 28.03.2026
Sábado de la quinta semana de Cuaresma.
Dios promete a los exiliados la «vuelta a su tierra, una sola nación y un nuevo rey». Pero qué lejos del pensamiento de aquellos receptores de la promesa, la realidad a la que verdaderamente apuntaba la profecía de Ezequiel: un rey incómodo, un rey perseguido, un rey al que tratan de quitar de en medio y lo harán. «Se acercaba la Pascua…» y Jesús será el nuevo y definitivo cordero pascual que ofrecerá su vida para dar la Vida que salta para la Vida Eterna, y la tierra del Amor, y la nación de los Hijos de Dios…

VIERNES 27.03.2026
Viernes de la quinta semana de Cuaresma.
Jeremías se siente «acechado» por sus «amigos», sólo Dios le sostiene. Jeremías es figura de Jesús acechado por «los judíos» a pesar de sus «obras buenas por encargo de Dios Padre». Una vez más el misterio de la Encarnación aparece como piedra de escándalo para muchos judíos. De nada vale la lógica religiosa en la respuesta de Jesús porque el problema está en otra parte. Está en la falta de verdadera fe, la falta de una fe que no se reduzca a normas y preceptos… En nuestras sociedades actuales, tan complejas y tan faltas de humanidad, los pastores nos vemos constantemente confrontados a situaciones que nos exigen paciencia, tacto y, sobre todo, no olvidar que esa persona herida que tenemos delante, tal vez anclada en el pecado, es amada infinitamente por Dios: «Yo os digo: sois dioses».

JUEVES 26.03.2026
Jueves de la quinta semana de Cuaresma.
Jesús habla de una vida «para siempre» que no está en el horizonte de sus contemporáneos. Necesitan abrirse en la fe a este misterio, pero no parecen dispuestos y por ello polemizan con Jesús. Muchos pierden la oportunidad que Jesús representa para ellos y se aferran a interpretar la promesa de Dios a Abrahán en clave del más acá. Nos pasa un poco a todos: la fe en Jesucristo exige en nosotros una actitud de “estar siempre en camino”, sencillamente porque a Dios no podremos nunca abarcarlo con nuestra pobre humanidad. Y ese “estar siempre en camino” choca con nuestra necesidad de “encontrar el reposo”. La solución fácil es el rechazo de todo lo que no entendemos. La otra, caer de rodillas ante ese Dios a quien no podemos abarcar y «buscar continuamente su rostro».

MIÉRCOLES 25.03.2026
Miércoles de la quinta semana de Cuaresma.
Seguramente que el paso del politeísmo al monoteísmo no fue un paso fácil en la historia de las religiones. De esta dificultad nos habla el relato de la primera lectura. Nabucodonosor llegará a confesar al Dios de Israel sólo por la intervención divina: «Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que envió un ángel para salvar a sus siervos, que confiaron en él». Pero aún es más dificultoso el paso del monoteísmo a la Encarnación. Que Dios mismo, sin dejar de ser Dios, tome nuestra misma condición humana, no encaja en una lógica humana. Hace falta un salto en la fe, como gracia (que Dios otorga) y como humildad (que no todos están dispuestos a tener). Jesús se vería enfrentado a esta incomprensión y, como consecuencia, finalmente a la muerte.

MARTES 24.03.2026
Martes de la quinta semana de Cuaresma.
Cuando vivimos enfangados en el lamento, la amargura y el pecado, como Israel en el desierto, todo va bien (?) mientras todo va bien, pero cuando algo se cruza que nos desestabiliza, como las serpientes abrasadoras (o como un accidente, un fracaso, etc.), entonces tomamos conciencia de nuestra situación de pecado: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti…». La serpiente elevada en el desierto como un estandarte es sanadora porque pone al mordido frente a su fragilidad y pecado, una fragilidad y pecado que le abren a la misericordia de Dios, que es el único sanador. Así la contemplación de Jesús «levantado a lo alto» en el Calvario: muere por culpa de nuestros pecados, pero al mismo tiempo, a través suyo, Dios nos da su perdón y misericordia… si lo acogemos.

LUNES 23.03.2026
Lunes de la quinta semana de Cuaresma.
Dos mujeres acusadas de adulterio. Una, en el Antiguo Testamento, es inocente. Otra, en el Nuevo Testamento, es culpable. Pero peor que el pecado de adulterio es el pecado de los que se convierten con saña en jueces acusadores de otro ser humano. Unos, los del A.T., para vengarse de quien no había seguido el juego de su pecado, y, encima, querían pasar por justos ante los demás. Otros, quizá por envidia, pero sobre todo por ver antes el pecado ajeno que el suyo propio. Todos tenemos, seguro, mil debilidades y pecados por los que pedir perdón, pero que no caigamos nunca en el pecado de falta de misericordia para con los demás y, menos, para ocultar con ello los propios pecados. Podremos engañar a los hombres, pero a Dios no y la verdad de lo que somos, tarde o temprano, saldrá a la luz para nuestra vergüenza si no hemos practicado la misericordia.

SÁBADO 21.03.2026
Sábado de la cuarta semana de Cuaresma.
También había entre los «guardas del templo» gente con corazón: «Jamás ha hablado nadie como este hombre». Y entre los fariseos: Nicodemo. Pero otros, creyéndose dueños de Dios, se comportan como los impíos profetizados por el libro de la Sabiduría en la primera lectura de ayer. Ha sido y será: «Surgió entre la gente una discordia por su causa». Y muchos creyentes y muchas buenas gentes seguirán los pasos de Jesús hacia el Calvario como profetizaba Jeremías: «Yo, como manso cordero, era llevado al matadero». Jeremías, que fue duramente perseguido, pide venganza. Estamos en el Antiguo Testamento. Pero Jesús, como tantos mártires de la historia de la Iglesia, entregarán su vida perdonando a sus verdugos. Por eso son santos. Que lo seamos también nosotros: «Señor, Dios mío, a ti me acojo».

VIERNES 20.03.2026
Viernes de la cuarta semana de Cuaresma.
El evangelio de este día vuelve a poner ante nosotros el contraste entre el “mirar de Dios” y el “mirar de los hombres”: tras la realidad material de lo visible, medible, tocable, entendible… se esconde el misterio de lo inefable. Se esconde el misterio del Dios que conduce la historia hacia su plenitud. Jesús provenía de Nazaret, del hogar de María y José, sí, pero también había un más allá invisible a los ojos de la carne: su procedencia divina. Para acoger este misterio necesitamos la gracia de Dios. Gracia que tenemos que pedir con humildad reconociendo que esto es así. En caso contrario, el corazón acaba por endurecerse y nos volvemos cono «los impíos» de la primera lectura quienes, incluso siendo personas religiosas, se manifiestan hostiles a lo verdaderamente divino. El misterio pascual de Cristo está ya desentrañado y anunciado proféticamente en el libro de la Sabiduría. ¡Señor, líbranos de esta impiedad!

JUEVES 19.03.2026
Jueves de la cuarta semana de Cuaresma.
El texto del evangelio pone de manifiesto las dificultades de la comunidad cristiana joánica: el entorno gnóstico en el que se movía esta comunidad despojaba a Jesús de su divinidad, y todo el misterio cristiano se desarmaba. De una forma u otra, al final la tentación para el creyente, como pone de manifiesto el texto del Éxodo, es siempre la misma: hacerse un Dios a la propia medida ─«un becerro de oro»─, un Dios entendible, un Dios manejable, un Dios a “mi” servicio… en lugar de abandonar alma, vida y corazón en las manos de Dios, de ese Dios que se manifestó en Jesucristo, anunciado por los profetas (las SSEE), testimoniado por Juan el Bautista y por las obras que Jesús hizo y sigue haciendo en nuestros días en la vida y en el corazón de las gentes: «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito; todo el que cree en él tiene vida eterna».

MIÉRCOLES 18.03.2026
Miércoles de la cuarta semana de Cuaresma.
¡Cuántos dones dio Dios a Israel! ¡Pero que infiel fue Israel a esos dones de Dios! Y sin embargo, el amor de Dios se manifiesta inquebrantable por su pueblo: «¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta…? Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré». O como nos recuerda también el salmista: «El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones». Así es el corazón de Dios, anticipado ya en el Antiguo Testamento, y así nos lo reveló Jesucristo en el Nuevo: «El Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre». Y como Israel, nosotros. La Cuaresma nos da una nueva ocasión de volver nuestra vida al corazón misericordioso del Padre: «Cerca está el Señor de los que le invocan sinceramente» desde el reconocimiento de su propia fragilidad y pecado.

MARTES 17.03.2026
Martes de la cuarta semana de Cuaresma.
El paralítico del evangelio quiere curarse, pero no puede solo. Es un ejemplo significativo de la vida espiritual: no nos podemos dar a nosotros mismos la fe. Necesitamos el auxilio del Señor, como lo necesitó el paralítico. Y ese auxilio se manifiesta a través de la Iglesia: ella es la que nos da los sacramentos y, en concreto, el sacramento del bautismo, simbolizado hoy en las aguas de «la piscina de Betesda» y en el «agua que mana debajo del umbral del templo». El templo, nos dice Ezequiel, miraba al este, al sol naciente, símbolo de Jesucristo resucitado. Que nunca dejemos de contemplarle: Él «es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro».

LUNES 16.03.2026
Lunes de la cuarta semana de Cuaresma.
Con Jesús comienza el «nuevo cielo» y la «nueva tierra» profetizada por Isaías. Y en el evangelio ese «nuevo cielo» y esa «nueva tierra» se manifiesta en la actitud de los galileos que «reciben bien al profeta Jesús» pese a que «un profeta no es estimado en su propia patria», como «Jesús mismo había atestiguado». Pero, sobre todo, se manifiesta en la «curación del hijo del funcionario real» y en el paso a la fe: «Creyó él con toda su familia». Pequeños, pero significativos signos, que nos remiten a nuestra vida de cada día para descubrir también en ella los signos de la presencia de Jesús como «nuevo cielo» y «nueva tierra». El camino de conversión cuaresmal es uno de ellos.

SÁBADO 14.03.2026
Sábado de la tercera semana de Cuaresma.
¿Tendrá entonces el fariseo que dejar de hacer lo que hace? Por supuesto que no. Lo que tendrá que hacer el fariseo es hacer lo que hace, pero no desde dónde lo hace. Tendrá que convertirse. Su acción de gracias tendrá que abandonar la autosuficiencia y superioridad para convertirse en verdadera gratitud y humildad: “Lo que yo hago, Señor, tú me lo has dado primero. No tengo nada de qué enorgullecerme y, menos, de mirar a nadie por encima del hombro”. Como dice Oseas: «Quiero misericordia y no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos». Al final, de una forma u otra, todos deberíamos parecernos más al publicano, no en sus pecados, sino en su actitud: «¡Oh, Dios!, ten compasión de este pecador».

VIERNES 13.03.2026
Viernes de la tercera semana de Cuaresma.
Denuncia Oseas que «los ídolos» y «las obras de nuestras manos» nos apartan constantemente de Dios. E invita a la conversión: «Vuelve al Señor tu Dios…», por el reconocimiento de nuestras faltas: «Pagaremos con nuestra confesión». Y lo hace, no desde el miedo, sino desde la revelación del rostro de un Dios que es perdonador, que es compasivo, que es generoso, que no lleva cuentas del mal, que es tierno, que ama la vida… De un Dios a quien le importa la suerte o la desgracia de sus hijos, de un Dios tan identificado con el ser humano que pone el amor al prójimo al mismo nivel que el amor a Dios… «No estás lejos del reino de Dios».

JUEVES 12.03.2026
Jueves de la tercera semana de Cuaresma.
«Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo». Sin embargo, Jeremías constatará que «no hicieron caso… que caminaron según sus ideas… que le dieron la espalda a Dios». Y Jesús, que «algunos de la multitud» estaban «contra él porque no estaban con él». Y de la misma pasta que todos ellos estamos hechos nosotros, así que no echemos en saco roto la llamada del salmista: «Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor, no endurezcáis vuestro corazón». Yo también, cada uno de nosotros necesitamos claridad para ver en qué erramos, humildad para reconocerlo y fuerza para cambiar… con la gracia de Dios.

MIÉRCOLES 11.03.2026
Miércoles de la tercera semana de Cuaresma.
En el camino de cuaresma la liturgia nos recuerda la necesidad de “cumplir los mandamientos”. Y de ellos se nos dicen dos cosas muy importantes. La primera, que «ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos», es decir, que el cumplimiento de los mandamientos no es una moneda para comprar el cielo, sino participación y anticipación, ya aquí en este mundo, de la Vida y del Amor de Dios, y, en definitiva, del cielo. Y la segunda, que Jesús «no vino a abolirlos, sino a darles plenitud». Es decir, no se trata de un cumplimiento legalista, exterior, sino de sumergirse a través de ellos en el Amor que es su origen, su fuerza y su destino.

MARTES 10.03.2026
Martes de la tercera semana de Cuaresma.
Azarías clama a Dios en nombre de un pueblo que ha roto un montón de veces la alianza con Dios. Podíamos decir, hay que tener valor para pedir a Dios que no haga con nosotros lo que nosotros hemos sido capaces de hacer (romper) un montón de veces. Humanamente hablando parece atrevido, tal vez chistoso en sentido negativo, pero en lo profundo es un gran acto de humildad ante el Amor y la Misericordia divinas, que siempre nos sobrepasan. Y es sólo desde aquí que tiene sentido el mandamiento de Jesús: «Perdonar de corazón ─hasta setenta veces siete─ a su hermano». Hacer con profunda humildad a los otros, lo que el Señor tiene que hacer cada día con nosotros.

LUNES 09.03.2026
Lunes de la tercera semana de Cuaresma.
Todo lo que atañe al ser humano es misterioso, cuánto más lo que atañe a Dios. ¿Porqué Dios sanó a Naamán, el sirio, y no a un leproso judío? No sabemos, pero lo que sí sabemos es que con Dios no hay derechos adquiridos, sino gracia. Y la gracia es al mismo tiempo gratuita y graciosa. Gratuita, porque Dios se la da a quién quiere y como quiere y sólo él sabrá el por qué. Esto parece molestar a los judíos de Nazaret cuando Jesús se lo subraya. Y graciosa, porque, como la maternidad tardía de Sara, a veces produce risa. Es como si los judíos dijesen: “Ya tiene gracia que Dios se haya acordado de un no judío (siendo nosotros el pueblo elegido)”. Pero es así, y ¿quiénes somos nosotros para enmendarle la plana a Dios si, muchas veces, no nos entendemos ni a nosotros mismos? Para andar el camino de la fe, que es camino de gracia, necesitamos pues humildad y sentido del humor, ese que parece que le falla a Naamán cuando el profeta Eliseo le manda bañarse siete veces en el río Jordán (y él piensa que los ríos de Siria eran mejores). Pero se ve que Naamán no era muy orgulloso y aceptó el consejo de sus servidores. Naamán comprendió al final que no se trataba de ríos ni de aguas, sino de Dios y de sus inefables caminos: «No hay en toda la tierra otro Dios que el de Israel».

SÁBADO 07.03.2026
Sábado de la segunda semana de Cuaresma.
Un rasgo común a los dioses paganos y también para algunas concepciones del Dios judío, fue siempre la de ser un Dios amenazante ante el pecado: la hiciste, la pagas. La imagen de un Dios misericordioso se abrirá paso lentamente en la revelación judía, especialmente en los profetas, como este oráculo de Miqueas:: «¿Qué Dios hay como tú, capaz de perdonar el pecado, de pasar por alto la falta del resto de tu heredad?». Con todo, y a pesar de la parábola del «Padre misericordioso», la imagen de un Dios castigador pervivirá en la mentalidad de muchos cristianos. Como a nosotros nos cuesta tanto perdonar, no acabamos de creernos y de abrirnos a la imagen (y a la experiencia) de un Dios «compasivo y misericordioso» con todas las consecuencias e implicaciones que también esta imagen debería tener en mi propia vida… y buscamos fuera de Él lo que Él ya nos ha regalado.

VIERNES 06.03.2026
Viernes de la segunda semana de Cuaresma.
José maltratado por sus hermanos, echado al pozo y vendido a unos mercaderes es figura de Jesucristo quien en Jerusalén será tratado como un malhechor por sus hermanos los hombres. Pero también José es figura de Jesucristo en su misericordia hacia sus hermanos. En ambos casos, lo que humanamente hablando sería merecedor de venganza y castigo, es paradójicamente camino de redención: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular…». Y esto sólo lo puede hacer Dios, y esto sólo cabe en una mente y en un corazón como el Suyo. ¡Con qué humildad y de puntillas tenemos que acercarnos al misterio de Dios! ¡Y qué cuidado tenemos que tener de no absolutizar las imágenes que de él nos hacemos! No sea que seamos como esos «labradores» que se quisieron quedar con la «herencia», que creían ser ellos los dueños de Dios y no sus humildes servidores.

JUEVES 05.03.2026
Jueves de la segunda semana de Cuaresma.
Occidente, como cultura, ha generado riquezas y bienestar, pero, al mismo tiempo, nos ha vuelto culturalmente como el «rico que vestía de púrpura» del evangelio. Y cuando uno deja de mirar al otro necesitado que tengo cerca, dejo de mirar a Dios, y si dejo de mirar a Dios mi corazón, mis relaciones, mi planteamiento de vida, etc. se enferman y se convierten en «cardo en la estepa» y «árido desierto». Es ese vacío que hoy se manifiesta en tantos sectores y personas. Hemos dado “todo” a nuestros hijos, pero no les hemos dado lo más importante: la Luz de la vida y para la vida.

MIÉRCOLES 04.03.2026
Miércoles de la segunda semana de Cuaresma.
¡Ay del poder! Se nos pega al alma y no nos damos cuenta, pero convierte nuestra práctica religiosa en un juego de poder al estilo del mundo: como los enemigos de Jeremías, como los discípulos de Jesús empezando por los Zebedeos y siguiendo por los demás… Al final del juego de poder siempre hay una víctima (o varias): será Jeremías en su tiempo, será Jesús en el suyo, y serán hoy los cristianos perseguidos en tantos rincones del mundo. El grito del salmista sigue teniendo hoy toda su actualidad: «Sálvame, Señor, por tu misericordia», que no sea la víctima, pero tampoco el verdugo.

MARTES 03.03.2026
Martes de la segunda semana de Cuaresma.
Que mi práctica religiosa nunca sea motivo de vanagloria, sino humilde acción de gracias a Dios: a Él se lo debo todo. Que mi enseñanza religiosa a los otros nunca sea desde una supuesta superioridad sino desde un humilde compartir de lo que Dios ha obrado en mí: soy indigno receptor de su gracia y de sus dones. Que no busque los primeros puestos en las reuniones o asambleas litúrgicas, sino sólo en echar una mano y en servir. Que no me engañe a mí mismo y quiera engañar a otros diciéndome que “no tengo pecados”, sino que reconociéndolos mi grandeza se apoye en la misericordia de Dios.

LUNES 02.03.2026
Lunes de la segunda semana de Cuaresma.
Oración penitencial de Daniel: sería un buen ejercicio cuaresmal, dedicarle un tiempo a personalizarla en mi propia vida y en mi contexto social-político. ¡Ante el mal de nuestra sociedad y del mundo nadie podemos decir que somos inocentes del todo! Sería un pecado mayor. Beneficiarse del regalo de la misericordia de Dios, que todos necesitamos y necesitaremos especialmente al final de nuestra vida, empieza por reconocerse “no inocente” y sigue por practicar la misericordia con los demás… y, entonces, «os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante».

SÁBADO 28.02.2026
Sábado de la primera semana de Cuaresma.
Dios eligió al pueblo de Israel no para que se creyese superior a los demás, sino para que fuese humilde (y glorioso) testigo de la santidad de Dios en medio de las naciones. Pero esto, qué fácil se olvida, y lo que es gracia e invitación a vivir con humildad y gratitud, se convierte en orgullo y arma arrojadiza contra otros y, por tanto, en traición a la vocación primera. Por eso Jesús insistirá hoy en el evangelio en el «amor al enemigo». Para el pueblo judío, todos los demás eran enemigos, porque ellos se creían los únicos elegidos. Y esto no fue sólo tentación del pueblo judío nos puede pasar a todos. A las personas religiosas con su fe, convirtiéndose en fanáticos y sectarios. Y a las personas no religiosas con la ideología (que no deja de ser una forma de fe) con la que arman (o desarman) su vida. «Señor, quiero guardar tus mandatos exactamente, tú no me abandones».

VIERNES 20.02.2026
Viernes de la primera semana de Cuaresma.
En la mentalidad judía estuvo muy metido que los hijos (hasta la tercera generación) pagaban la culpa de los padres. Todavía en el evangelio de Juan, en la curación del ciego de nacimiento, aparece esta forma de pensar. E incluso, todavía hoy, en ciertos ambientes y en algo que hoy se ha puesto de moda: las llamadas constelaciones familiares. Es una forma de no asumir las propias responsabilidades ni la propia vida. Siempre habría alguien al que echarle la culpa de todo lo que nos pasa. Claro que el mal que hacemos (o el bien que no hacemos) siempre repercute a nuestro alrededor (y quién sabe hasta dónde), pero ¿es que yo soy un santo inocente que todo lo hace bien? El profeta Ezequiel, para contrarrestar esta nociva mentalidad nos invita a la conversión, y Jesús a cumplir la ley, pero no quedándonos en la letra, sino yendo a lo profundo del corazón, al amor a fondo perdido, como el del mismo Jesús. Porque el mal se combate a fuerza de bien y no a fuerza de teorías que nos paralizan o nos alienan. «Señor, escucha mi voz…».

JUEVES 19.02.2026
Jueves de la primera semana de Cuaresma.
Es verdad que Dios conoce nuestras necesidades. Desde este punto de vista no necesitaríamos pedirle nada. Pero somos nosotros mismos los que necesitamos tomar conciencia de nuestras propias necesidades y, sobre todo, hacer el gran acto de humildad que supone gritarle al Señor desde nuestra pobreza, como la reina Ester: «Ahora, Señor, Dios mío, ayúdame, que estoy sola y no tengo a nadie más fuera de ti… Ven en mi ayuda… Líbranos…» [y lo que nosotros, cada uno, necesitemos añadir]. De ahí la insistencia de Jesús: «Pedid y se os dará…». Siempre, cuando puestos de rodillas ante Dios, pedimos por cualquier necesidad, nosotros mismos, en nuestro ejercicio de pequeñez-humildad, somos los primeros beneficiarios.

MIÉRCOLES 18.02.2026
Miércoles de la primera semana de Cuaresma.
El libro de Jonás fue un libro molesto para los judíos de su tiempo. Eso de que Dios mostrase amor y cuidado por los pueblos no judíos, no todos los “hijos del pueblo elegido” lo entendieron. Y que los odiados ninivitas respondieran con prontitud a la llamada a la conversión predicada por Jonás, les humillaba, ellos que en su propia biblia fueron tantas veces tachados de “un pueblo de dura cerviz”. Incluso, como hemos escuchado en el evangelio, el mismo Jesús, frente a sus contemporáneos judíos, a los que llama «generación perversa», insiste en esto mismo, poniendo como ejemplo a los propios ninivitas y a una persona no judía, la reina de Saba. El narcisismo espiritual es siempre una tentación que nos acecha: «Misericordia, Señor, por tu bondad… Crea en mí un corazón puro… Un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias».

MARTES 17.02.2026
Martes de la primera semana de Cuaresma.
La santidad es una montaña infranqueable para las solas fuerzas humanas. Sólo en la comunión con Dios podemos abordarla con garantías de éxito: «… así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía». Por esto nuestra oración debe ser humilde y sencilla, como el mismo Señor nos la enseñó: «Padre nuestro que estás en el cielo…». Y, al mismo tiempo, con una decisión clara: «Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». No es fácil, pero por esto mismo nos invita el salmo 34(33): «Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias…».

LUNES 16.02.2026
Lunes de la primera semana de Cuaresma.
La santidad no tiene su origen en nosotros. La santidad tiene su origen en Dios. Él es el único santo: «Sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo». Por esto la santidad tiene una necesaria dimensión vertical: el santo dedica tiempo a Dios, cuida las cosas de Dios, ora, alaba, da gracias, adora… Pero, al mismo tiempo, para que este Dios al que uno cree servir no sea un ídolo que uno mismo se ha fabricado, la santidad tiene también una necesaria dimensión horizontal. Nos la recuerda el libro del Levítico, pero sobre todo Jesús en el evangelio: «Lo que (no) hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo (no) lo hicisteis». La dimensión horizontal de nuestra fe nos ayuda a poner en práctica la dimensión horizontal, y la dimensión horizontal purifica la dimensión vertical. «La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma».

SÁBADO 21.02.2026
Sábado después de Ceniza.
Vivimos en occidente el fracaso de una búsqueda de la felicidad basada en el «yo». Las palabras de Isaías, con pequeñas modificaciones, tendrían hoy toda su actualidad. ¡Qué necesidad tenemos de «descentramiento»!: entonces «brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad como el mediodía». Y esto es lo que significa el «Sígueme» de Jesús a Mateo en el evangelio: olvida tus riquezas, olvida tus miedos y prejuicios, olvida esas miradas de odio que te hacen daño… sal de ti mismo, deja de mirarte el ombligo, y empieza a mirar el mundo con “mis ojos”… los de Jesús. Mateo acogió esta invitación y empezó un nuevo camino junto a Él: «Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad».

VIERNES 20.02.2026
Viernes después de Ceniza.
Isaías denuncia con fuerza, casi diría, con rabia, la incoherencia de sus contemporáneos israelitas. La incoherencia de una religiosidad que se queda en los actos y normas religiosas, pero que luego no «practica la justicia» con el prójimo. Una vez más se nos recuerda que nuestra medida del amor a Dios nos la da nuestro amor al prójimo: ese prójimo en el que Jesús se hace presente. En el evangelio, frente a «los discípulos de Juan» Jesús reafirma el mismo principio: no es el ayuno por el ayuno, sino el ayuno que nos lleva a Jesús. La incoherencia denunciada por Isaías puede ser hoy también nuestra tentación. Por esto, en el camino de la Cuaresma, es tan importante, no sólo la oración y el ayuno, ─que lo son─, sino también la limosna… Recordemos a este respecto las palabras del papa León XIV en la Exhortación Apostólica Dilexi Te (n° 119): «Hay que alimentar el amor y las convicciones más profundas, y eso se hace con gestos. (…) Por esta sencilla razón, como cristianos, no renunciamos a la limosna. Es un gesto que se puede hacer de diferentes formas, y que podemos intentar hacer de la manera más eficaz, pero es preciso hacerlo. Y siempre será mejor hacer algo que no hacer nada».

JUEVES 19.02.2026
Jueves después de Ceniza.
Desde el segundo día de la cuaresma aparece ya dibujado el misterio Pascual: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho…». Es una forma de decirnos que la Pascua de Jesús impregna toda nuestra vida. Que la vida es un rosario de muertes a asumir a, través de las cuales se abre paso la resurrección. La vida es pues una elección continua: «Mira: hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. (…) Elige…». Y esto tanto para creyentes como para no creyentes. Porque cuando yo no «elijo la vida» otros eligen por mí «la muerte y el mal». Que en esta cuaresma crezcamos en «poner nuestra confianza en el Señor». Y, ojo a los lobos que se presentan con piel de oveja…

MIÉRCOLES 18.02.2026
Miércoles de Ceniza.
Cuando un día desde el otro mundo miremos la historia del mundo presente, nos daremos cuenta de que no éramos tan inocentes como creíamos. Que, de alguna forma, mi pecado de hoy ha contribuido al mal del mundo. Así pues, la llamada a la conversión, que escuchamos en este primer día de la Cuaresma, es también para mí: «Convertíos a mí de todo corazón… Convertíos al Señor vuestro Dios… En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios». Y el primer paso en el camino de la conversión es reconocer que soy pecador, que por mucho que haga siempre queda mucho por hacer, que no puedo darme nunca por satisfecho. Que siempre estoy necesitado de la misericordia divina. Así, el segundo paso es confiarme constantemente, con humildad y gratitud, a esa misericordia. Pedir que sea Dios quien guíe mi camino… Y, el tercer paso, no quedarme de brazos cruzados y poner en práctica los signos y obras de conversión: limosna, oración y ayuno, nos dice el evangelio de este día. No es una ley a cumplir, sino una actitud del corazón: hacia el otro, hacia Dios, hacia mí mismo… practicada sin «toque de trompetas», en lo «secreto», dónde sólo llega la mirada de Dios.

SÁBADO 14.02.2026
Santos Cirilo, monje y Metodio, obispo; patronos de Europa.
Nos quejamos hoy de las dificultades de la evangelización y nos desanimamos, como si nunca antes hubiera habido dificultades en el anuncio del evangelio. Como muestra, en la primera lectura de hoy, nos encontramos a Pablo y Bernabé en Antioquía de Pisidia enfrentados con los judíos de aquella región. ¿Y qué decir del camino que tuvieron que recorrer tanto Cirilo como Metodio en su evangelización de los pueblos eslavos? Pero fueron valientes, fueron creativos y, sobre todo, fueron hombres de fe. No fue su bandera la eficacia, ni el aplauso, sólo «dar a conocer a Cristo a los gentiles», lo demás se lo dejaron al Señor, como quería el Señor que hiciesen los 72 discípulos enviados por él. Hoy, doce siglos después, los invocamos como patronos de Europa. Que ellos intercedan por nosotros.