Reflexión diaria

Reflexión diaria

SÁBADO 01.10.2022
Sábado de la 26a semana del TO, par

Miro hacia atrás mi vida desde la altura de los años. Algo he hecho… Pero no, yo no he hecho nada, y si he hecho algo ha sido «en Tu nombre». Qué pena de aquellos grupos eclesiales que creen que avanzan por sus propios planteamientos, objetivos y votaciones, que se creen «sabios y entendidos», que no tiene ante sus ojos la contemplación del Misterio de Cristo en la radicalidad del misterio de la Cruz (y la Resurrección): «¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis… y los oídos que oyeron lo que vosotros oís!». Creyentes que no son capaces de sentir y decir, con Job, «reconozco que –sólo tú– lo puedes todo… que hablé de cosas que ignoraba… que sólo te conocía de oídas». Al contrario, que dicen: “creo que eres mi posesión y que yo te abarco».

VIERNES 30.09.2022
Viernes de la 26a semana del TO, par»

Por mucho que avancen los conocimientos científicos, el mundo y la vida seguirán siendo un misterio inabarcable. Para quienes no lo quieran creer, bastan las palabras que el Señor dirige hoy, en la primera lectura, a Job y que podríamos resumir así: ¿podrás alargar tu vida eterna y felizmente? Que no se trata sólo de años, sino de “densidad” de vida. Tristemente en aquello hemos avanzado (en el número de años), pero en esto (en densidad y sentido para la vida) hemos retrocedido. Pero si el mundo y la vida son un misterio, aún lo es más el sufrimiento… por lo que “duele”, por lo que afecta al inocente, por los proyectos y esperanzas frustradas. etc. Y, cuando nos toca en nuestra propia carne, sobran teorías y palabras afectadas, y necesitamos puertas que nos abran al infinito de Dios: una mirada con lágrimas de compasión, una mano sincera que coge la nuestra, un “te quiero”… y, sobre todo, esa fe en Aquél que asumió todo nuestro dolor en su propia Cruz… Y, ante Él, un corazón humilde: ¡que no queramos «escalar el cielo»!

JUEVES 29.09.2022
Santos arcángeles Gabriel, Miguel y Rafael
Ap 12, 7-12a; Sal 138(137), 1bcd-2a, 2bcd-3. 4-5; Jn 1, 47-51

Tratar de imaginar, y menos de comprender, cualquier cosa que atañe a la esfera de Dios, es casi un imposible. Y en esa esfera, en ese “mundo” amorosa e inmensamente poblado –porque Dios es vida fecunda–, los ángeles, seres personales y espíritus puros. Hoy celebramos a tres de ellos y recordamos la intervención de Dios a través suyo en la historia santa. Miguel, el paladín de Dios en su lucha contra el mal (cf. 1ª lectura): “¿Quién como Dios?”. Gabriel, el mensajero de Dios a Zacarías y a María: “Fortaleza de Dios”. Y Rafael, el compañero de camino de Tobías: “Sanación de Dios”. El final del evangelio de este día nos remite al sueño de Jacob en Betel cuando huye de la casa de su padre Isaac por temor a Esaú (Cf. Gn 28, 12): Jesús es la “escalera” que une el cielo y la tierra, esa escalera sobre la que suben y bajan los ángeles de Dios. Así que cuando sientas que una tentación te asalta, invoca a Miguel. Cuando necesites que la luz de la Palabra ilumine tu vida, invoca a Gabriel. Y cuando estés de viaje o lejos de casa y experimentes la duda o la soledad, invoca a Rafael. Ellos te llevarán sobre sus alas a quien es Roca, Luz y Compañero de camino.

MIÉRCOLES 28.09.2022
Miércoles de la 26a semana del TO, par

Si en el dolor y el sufrimiento hay algo peor que estos, es el consejo y las teorías de los que con supuesta compasión arman delante del sufriente teologías explicativas, –como los “amigos” de Job–. Los hemos conocido en los hospitales y en los tanatorios: visitantes de buena voluntad, pero con muy poco acierto ante el enfermo y sus familiares, o ante los que acaban de perder a un ser querido. Seguir a Jesús, nos dice hoy el evangelio, exige cierta radicalidad: desprendimiento de los bienes temporales, de los deberes de piedad, de los afectos… En definitiva, salir de uno mismo y de “su propio mundo” para meterse en la piel de Jesucristo, de su Amor universal. De la misma forma, acompañar a alguien que sufre exige una cierta forma de desprendimiento para ponerse en el lugar de aquel que sufre… con-padecer… ser compasivo.

MARTES 27.09.2022
Martes de la 26a semana del TO, par

Dolor de Job… desesperación. Dios no nos hizo para el sufrimiento, sino para la Vida, y nuestro corazón lo sabe y por eso nos rebelamos ante el sufrimiento. Las palabras de Job en la primera lectura de hoy reflejan tantas palabras rebeldes pronunciadas en tantos lugares de sufrimiento en todo el mundo y en todo tiempo: ¡que no se escandalicen los oídos piadosos!, al menos, que no se escandalicen hasta que ellos mismos hayan pasado por la prueba del dolor y del sufrimiento extremo. Pero también, y feliz y esperanzadamente, las palabras de Job nos llevan hasta Getsemaní: quien hizo el mundo para la Vida y el Amor recibe sobre él, como un rayo destructor, todo el pecado y el sufrimiento del hombre. Podía haberse rebelado, podía haber “tirado la toalla”, podía haber mandado «bajar fuego del cielo», como Santiago y Juan en el evangelio de hoy, pero no, Él, por nosotros, por puro Amor suyo (así de enorme es el corazón de Dios), lo asume. Y así y por ello, en medio de la negrura de todo dolor y sufrimiento, Él nos abre una luz a la esperanza. «Señor, Dios salvador mío, … llegue hasta ti mi súplica».

LUNES 26.09.2022
Lunes de la 26a semana del TO, par

A Job todo le iba bien, hasta que dejó de irle bien. La fe de Job fue luz en la prosperidad, y lo siguió siendo en la adversidad, pero no siempre es así. He conocido en la cárcel gentes “importantes” que, en tiempos, ocuparon titulares de periódicos y noticieros, y que acabaron donde yo los encontré… en la ruina, en el fracaso, en la cárcel, olvidados de todos y de aquellos medios de comunicación que antes los habían ensalzado (¿porque subían sus ventas?). Para muchos que, antes, habían vivido en la increencia y autosuficiencia, el “fracaso” fue una oportunidad para que la fe y la humildad creciesen en sus corazones… como Job: «Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor». Como Jesús les muestra hoy a sus discípulos acogiendo a un niño y poniéndolo en medio, y mostrándose favorable a quien los discípulos consideraban enemigo («uno que echaba demonios en tu nombre»), los caminos de Dios no son los nuestros. Que Él nos muestre «las maravillas de su misericordia».

DOMINGO 25.09.2022
Domingo XXVI del TO, ciclo C

Replegarse sobre uno mismo es una tentación que nos acompaña a todos a lo largo de la vida. Replegarse sobre uno mismo y no ver nada más que la propia satisfacción de los caprichos o ambiciones de la vida, –como el Epulón de la parábola–, o, también, en su caso, no ver más que el propio dolor, o la propia necesidad, etc. es un agujero profundo, negro, en el que uno se puede ir sumergiendo casi sin darse cuenta… La mano tendida de Lázaro, pidiendo limosna a la puerta de su casa, era, ante todo, para el Epulón, una oportunidad que no supo o no quiso ver. Cuando alguien te tiende una mano desde su necesidad, y tú le tiendes la tuya desde tu “riqueza”, sea una limosna, una acogida, una sonrisa, un tiempo de tu vida… y, en consecuencia, sales de ti mismo, tú también recibes, recibes mucho más de lo que has dado… porque Dios anda “revoloteando” por ahí. Hoy la celebración día del Migrante y del Refugiado, con el lema «construir juntos el futuro», es también una invitación a desatrincherarse, tanto cuando nos acogen como cuando somos nosotros los que acogemos, y una invitación a dejar que el Espíritu de Dios “revolotee” entre nosotros… Él es el verdadero constructor del verdadero Futuro.

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NB.: Las reflexiones de días anteriores podrás encontrarlas en las pestañas «Al hilo de la liturgia diaria…», dentro, a su vez, de la pestaña «Orar-Reflexionar».

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