Reflexión diaria
SÁBADO 11.07.2026
San Benito, abad, patrono de Europa.
Dejar los bienes materiales, sobre todo si son abundantes, cuesta. Pero aún cuesta más dejar atrás el estatus social y las relaciones humanas que tejían nuestra vida. Con todo, con la ayuda de la gracia, es posible. Pero hay un “algo” que, de forma muy sutil se nos puede colar en el corazón, y que es mucho más difícil de dejar atrás: el orgullo de creer que somos nosotros los que lo hemos conseguido o el orgullo de convertir nuestro “desprendimiento” en vanagloria. Cuando los discípulos le preguntan a Jesús que, «por haberlo dejado todo… ¿qué les va a tocar?», están poniendo de manifiesto que aún les queda por delante un largo camino de aprendizaje. Un camino que recorrerán dolorosamente… hasta el martirio. También recorrerá este camino, ─aunque no murió mártir─, san Benito, por eso su obra, ─que no fue su obra, sino la obra de Dios en él y a través de él─, fue (y sigue siendo) tan fecunda: «Hijo mío, si aceptas mis palabras… si conservas mis consejos… si prestas oído a la sabiduría…» de Dios. Hoy seguimos necesitando santos como él.
SÁBADO 11.07.2026
Sábado de la 14ª semana del T.O., par.
Isaías siente su indignidad ante Dios… Pero no sólo él, todos debiéramos sentirla. No es falsa humildad, es realidad. Pero, al mismo tiempo, también como Isaías deberíamos “sentir” que Dios hace en nosotros lo que nosotros nunca podremos hacer por nosotros mismos: «Ha desaparecido tu pulpa, está perdonado tu pecado». Así, cuando Isaís lleve a delante su misión, siempre llevará consigo esta experiencia… No él, sino Dios en él… Es la experiencia de todo verdadero discípulo, especialmente en la incomprensión, desprecio y persecución, como nos recuerdan las palabras de Jesús en el evangelio. O, dicho con otras palabras, «no (les) tengáis miedo». Que «el Señor reine, vestido» de su misericordia (y ternura) en mi propio corazón y en mi propia vida.
VIERNES 10.07.2026
Viernes de la 14ª semana del T.O., par.
Continúa la ternura/amor de Dios manifestándose y ofreciéndose para Israel a través del profeta Oseas. Ofreciéndose, no imponiéndose: «Vuelve, Israel… Tomad vuestras promesas… Asiria no nos salvará…». Casi podríamos decir que Dios se pone de rodillas ante su pueblo para que reflexionen y cambien el rumbo de su vida (que les lleva al desastre): «Seré para Israel como el rocío… Soy como un abeto siempre verde…». Pero no parece que Israel hiciera mucho caso de estos oráculos. Aceptar tanta ternura y abajamiento por parte de Dios no responde a nuestra idea espontánea de Dios, preferimos el Dios de la ley y del palo… Pasará lo mismo con Jesús y, como él mismo anuncia, con sus seguidores: «Os envío como ovejas en medio de lobos… ¡Cuidado con la gente…! Seréis odiados…». ¿Por qué nos es tan difícil acoger tanto amor y ternura de parte de Dios para nosotros? ¿No será soberbia? «Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme»…
JUEVES 09.07.2026
Jueves de la 14ª semana del T.O., par.
¡Cuánta ternura nos transmite este oráculo del profeta Oseas! Es un texto para llevar siempre consigo, y releerlo muchas veces y así “alimentarse” de él. Y es desde esta ternura/amor que tenemos que entender las palabras que Jesús dirige a sus apóstoles en el evangelio de hoy, como si dijese, poned la ternura de Dios en el centro de vuestra vida personal y pastoral, lo demás se os dará por añadidura. Tristemente con tanta psicología y sociología y pedagogía y técnicas de todo tipo que hoy sabemos, a veces, en el anuncio del evangelio se nos olvida lo esencial… y no dejamos que «el rostro de Dios brille», a través nuestro, para el mundo. A veces se nos olvida, incluso, que lo nuestro es anunciar el evangelio…
MIÉRCOLES 08.07.2026
Miércoles de la 14ª semana del T.O., par.
Cuando se mira la historia con ojos humildes uno se pregunta: ¿Dónde quedan los grandes imperios de todos los tiempos? ¿Dónde quedan los supuestos paraísos que los dictadores de turno iban a construir (a costa de la sangre de muchos)? ¿Dónde queda la soberbia y la autosuficiencia humana? Etc. etc. Y uno constata lo que nos dice el profeta Oseas: «Por la abundancia de sus frutos, multiplicó sus altares (a dioses paganos, a ideologías…)». A Israel el Señor, por medio del profeta, se lo anuncia con antelación para que se conviertan, para darle una nueva oportunidad: «Es tiempo de consultar al Señor… y haga llover sobre vosotros la justicia». Pero Israel no quiso convertirse y en el 721 a. C. acabó destruida por los asirios. En tiempos de Jesús la situación no ha mejorado mucho, la infidelidad del pueblo judío (ahora el reino del Sur, Judá) es una constante en su historia. Por ello Jesús insiste a sus apóstoles en que vayan a «las ovejas descarriadas de Israel», pero la historia se repetirá en el 70 d. C. con los romanos… y Jerusalén y su templo serán destridos. Que nosotros aprendamos la lección y «busquemos continuamente el rostro del Señor».
MARTES 07.07.2026
Martes de la 14ª semana del T.O., par.
Pero la ternura de Dios no está reñida con el respeto a nuestra libertad. Dios no es una “madraza” que a fuerza de justificar a sus hijos acaba por anularlos, Dios, al contrario, quiere que aprendamos la lección de nuestros propios errores y así crezcamos: «Han constituido reyes… sin contar conmigo, … Se hicieron ídolos de plata y oro… Mis preceptos son considerados cosa de otros… (Así que) siembran vientos y cosechan tempestades… El Señor no los acepta… Tiene presente su perversión…». Ni Dios castigador/cruel, ni Dios “madrastrona”, sino Dios sabio pedagogo como nos muestra Jesús en el evangelio de hoy: se compadece, cura, enseña… y quiere que sus discípulos se asocien a su tarea. Tenemos que reconocer que, a veces, lo hemos hecho muy mal…
LUNES 06.07.2026
Lunes de la 14ª semana del T.O., par.
La elección del pueblo judío por parte de Dios es “sacramento” de la elección/amor de Dios por toda la humanidad. La dureza de corazón ─«un pueblo de dura cerviz»─ del pueblo judío es también “parábola” de la dureza de corazón de todo ser humano. Y la respuesta de Dios ante esta dureza de corazón no es el castigo sino la ternura, como nos muestra hoy el profeta Oseas. ¿De verdad lo creemos? ¿De verdad vivimos nuestra fe de esta ternura/amor de Dios? Oseas pertenece al A. T. pero ya en sus oráculos se empieza a dibujar lo que en Jesús se manifestará en plenitud: ternura/amor que sana a la «mujer que sufría flujos de sangre», ternura/amor que devuelve la vida a la hija del «jefe de los judíos». Cantemos y celebremos hoy la «clemencia y misericordia del Señor».
DOMINGO 05.07.2026
Domingo 14° del T.O., A
Con facilidad el ser humano se desliza ─nos deslizamos─ hacia la soberbia y el orgullo: se cree dueño de su vida y de los bienes de este mundo (¡como si los hubiese creado el mismo!), y se cree superior a los demás y juez de todos (¡como si fuese Dios!)… Pero como no es ni creador, ni Dios, el resultado es contrario a lo pretendido: su horizonte existencial se cierra y se empobrece, y su vida se apaga y entristece… y se crispa. Jesús parece descubrir de pronto esta (triste) realidad del ser humano y se ve “obligado” a dar un giro a su misión. Para él fue como una gran “revelación”: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y tierra, porque (…) estas cosas (…) has revelado a los pequeños». Abajar nuestro orgullo no es fácil, es un camino de «cansancio y agobio», pero el Señor nos ofrece la posibilidad de hacerlo con él: «Venid a mí… y encontraréis descanso para vuestras almas», porque él mismo nos ha precedido en ese camino de humildad: «Mira que viene tu rey (…) pobre y montado en un borrico». Que el Señor nos dé la gracia de «vivir según (…) el Espíritu para dar muerte en nosotros» el orgullo y la soberbia que nos apartan del Evangelio.
NB.: Las reflexiones de días anteriores podrás encontrarlas en las pestañas «Al hilo de la liturgia diaria…», dentro, a su vez, de la pestaña «Orar-Reflexionar».
DOMINGO 12.07.2026
Domingo 15° del T.O., A
En el camino de la fe hay momentos de bajón (como en cualquier otro camino de la vida). La diferencia es que el creyente, para esos momentos, cuanta con la garantía del mismo Señor. Isaías en el cumplimiento de su misión lo experimentó, y Dios entonces le dice (y nos dice): «La palabra que sale de mi boca no volverá a mí vacía…». Y Pablo que, cuando escribe su carta a los Romanos, ya había conocido bien las dificultades del evangelizador, nos dice: «Los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará…». Es la luz de la fe y la confianza en Dios que debe alumbrar siempre los pasos del creyente. En los momentos de “éxito” para no caer en el orgullo, y en los momentos de bajón, para no caer en el derrotismo. El mismo Jesús nos dice que la semilla se siembra, pero nodos los terrenos (corazones) la reciben igual, tampoco nosotros en todos los momentos de nuestra vida. Hay que saberlo. Pero también hay que saber que, con bajón o sin él, al final ─si la «tierra es buena»─ produce fruto… aunque sólo sea «el treinta».
LUNES 13.07.2026
Lunes de la 15ª semana del T.O., par.
En nuestra cultura occidental hay un resurgir de espiritualidad. A veces, es una espiritualidad centrada en el “yo me siento bien, yo estoy a gusto conmigo mismo, yo me realizo…”. Esto no es cristiano. Al contrario, la palabra de Dios que hoy escuchamos nos invita a cuestionar ciertas actitudes supuestamente espirituales: «No he venido a sembrar paz, sino espada», dice Jesús. Y así debemos revisar nuestra relación con Dios, como denuncia Isaías en la primera lectura, tratando de buscar coherencia entre fe y justicia: «No me traigáis más inútiles ofrendas, etc. etc., Buscad la justicia, socorred al oprimido…». Y así debemos cuestionar nuestras servidumbres familiares o sociales: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí…». Y, finalmente, debemos evitar caer en las redes de una espiritualidad intimista, no comprometida: «El que recibe un profeta… un justo… El que de beber… no perderá su recompensa». El «buen camino de la salvación de Dios» siempre es un camino en tensión: entre el don de Dios y la acogida de ese don, entre mi amor a Dios y mi amor/justicia a los hermanos…
MARTES 14.07.2026
Martes de la 15ª semana del T.O., par.
La fe es un don, pero al mismo tiempo pide de nosotros ciertas actitudes para acogerla y dejarla que dé su fruto. La actitud de quien contempla el milagro de la vida con asombro y gratitud porque nada nos es debido Es la antítesis de la denuncia que hace Jesús sobre Corozaín y Betsaida. La actitud de quien en su corazón está habitado por la humildad. Es la antítesis de esa Cafarnaún «que quiere escalar el cielo». Y la actitud de quién, aún en medio de la mayor dificultad, no deja de fiarse de Dios. Es lo que el profeta Isaías pide al rey Ajaz ante la amenaza de los reyes de Siria e Israel. Que el Señor nos dé la gracia de «no endurecer hoy nuestro corazón».
MIÉRCOLES 15.07.2026
Miércoles de la 15ª semana del T.O., par.
Si el pueblo de Israel, que se sabía elegido por parte de Dios, fue tantas veces desagradecido a su Dios, ¿qué le podemos pedir a Asiria? Asiria, como denuncia el profeta Isaías, hizo lo que hacemos todos la mayor parte de las veces… dejarnos llevar por el orgullo: «Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi saber, porque soy inteligente…». El mismo Jesús, en un momento dado de su misión, parece tomar conciencia de que su evangelio no encontraba a cogida entre los «sabios y entendidos» sino entre «los pequeños»… y «da gracias al Padre, Señor del cielo y de la tierra». Nada nos es debido, todo es gracia… ¿pero tendremos la humildad y la gratitud suficiente para reconocerlo?
JUEVES 16.07.2026
Jueves de la 15ª semana del T.O., par.
Cuando los seres humanos le damos la espalda a Dios, sea al nivel que sea (personal, social, religioso…), se cumplen en nosotros la profecía de Isaías: «Como la embarazada… concebimos, nos retorcimos, dimos a luz… viento». Pero no importa lo grande que sean nuestros pecados, Dios nos sigue buscando y llamando y su voz resuena en nuestro corazón: «Mi alma te ansía de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti…». Aunque muchas veces sólo aprendemos a base de “trompazos”: «En la angustia acudieron a ti, susurraban plegarias cuando los castigaste…». Por ello también Jesús no se casa de invitarnos: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré». No es tan fácil. Nuestro orgullo se resiste a dejarse amar y perdonar.
VIERNES 17.07.2026
Viernes de la 15ª semana del T.O., par.,
Humillado ante Él por su enfermedad, Dios tuvo misericordia del rey Ezequías … Jesús tuvo misericordia de sus discípulos hambrientos y les permite «hacer lo que no estaba permitido en sábado»… Sin embargo, los piadosos fariseos no parecen mostrar el menor resquicio de misericordia ante los mismo discípulos… Esto es siempre una llamada de atención para toda persona religiosa: ¡que la piedad no acabe por matar el corazón! Que nunca pierda de visa que si “algo” he logrado no es mi mérito, sino la misericordia de Dios en mí… Señor, no dejes que mi alma perezca en la soberbia.
SÁBADO 18.07.2026
Sábado de la 15ª semana del T.O., par.
La corrupción de los poderosos no es algo nuevo. El poder llama poder… y el dinero llama dinero… Nunca nos damos por satisfechos. Y lo que va en contra de mis intereses, sin escrúpulos, me lo quito de en medio. El profeta Miqueas, contemporáneo del primer Isaías, denuncia, con su mirada y saber campesino, esta situación en Judá bajo la amenaza Asiria. Además, profetiza cuál será la (mala) suerte de los que se comportan como dioses sin serlo: «No andaréis con la cabeza alta, pues serán malos tiempos aquellos (que vendrán)». También Jesús sufrirá la enemistad de los poderosos fariseos de su tiempo y lograrán «acabar con él». Pero ya sabemos que las victorias de los hombres son fracaso a los ojos de Dios, y los fracasos en el mundo son victorias a los ojos de Dios: «No porfiará, no gritará, nadie escuchará su voz por las calles», pero «es mi siervo, mi elegido, mi amado, en quien me complazco».
DOMINGO 19.07.2026
Domingo 16° del T.O., A
El mal en el mundo, especialmente alguna de sus manifestaciones más dolorosas, son un verdadero escándalo. Para muchos, la prueba de que no puede existir un Dios bueno. Pero el cristiano mira el mal, no desde una reflexión de despacho, sino desde el misterio de Jesucristo: Dios mismo abajándose hasta la muerte y muerte de Cruz… como un criminal. Esto no quita el dolor que el mal causa, pero abre una ventana a la esperanza. Una ventana a la esperanza que es, a la vez, una invitación a no quedarse cruzado de brazos ante el mal del mundo. El cristiano no está llamado a erradicar el mal del mundo ─«arrancaríamos también el trigo»─, pero sí, a no cansarse de continuar sembrando semillas de trigo en medio del campo del mundo. Semillas de «trigo» que son, por ejemplo, como nos recuerda la primera lectura: la indulgencia, la humildad, la paciencia, la humanidad, el arrepentimiento… y todo aquello que «el Espíritu tenga a bien concedernos en nuestra debilidad».
LUNES 20.07.2026
Lunes de la 16ª semana del T.O., par.
Dolor del corazón de Dios provocado por la dureza de corazón del ser humano, y no cualquier ser humano, sino el pueblo elegido: «Pueblo mío, ¿qué te he hecho?, ¿en qué te he molestado? ¡Respóndeme!». Y que la liturgia del Viernes Santo retomará durante la adoración de la Cruz. Ya durante su vida, como nos muestra hoy el evangelio, Jesús mismo experimento esta dureza de corazón de sus contemporáneos judíos, de tal forma que Jesús les pondrá como ejemplo a «los hombres de Nínive» y a «la reina del Sur». ¡No judíos! Tuvo que sonar en sus oyentes como una bofetada. Hay aquí una seria advertencia para el creyente que san Pablo en 1Co 10, 12 expresará así: «Por lo tanto, el que se crea seguro, cuídese de no caer». Ojo pues a creernos creyentes satisfechos que están por encima de los demás, y, además, cuidemos «lo que es bueno, lo que el Señor quiere de ti: tan solo practicar el derecho, amar la bondad, y caminar humildemente con tu Dios».
MARTES 21.07.2026
Martes de la 16ª semana del T.O., par.
Quizá cansado de exhortar a su pueblo y de que no le hagan caso, el profeta Miqueas se vuelve a Dios para pedirle que «pastoree a su pueblo… que anda solo en la espesura del bosque». A pesar de estar en el A.T. las palabras del profeta nos dejan una hermosa imagen de Dios, que nada tiene que ver con esas imágenes tremendas que son del gusto de ciertas espiritualidades hoy de moda: «¿Qué Dios hay como tú, capaz de perdonar el pecado, de pasar por alto la falta…? No conservas para siempre tu cólera, pues te gusta la misericordia…». En Jesucristo la misericordia de Dios se desborda hacia esa humanidad pecadora de la que formamos parte… Es un “exceso” de Amor. No hay méritos propios, ni siquiera el mérito del parentesco (¡con lo que era la familia en su tiempo!), sólo la humilde y agradecida acogida de la voluntad de Dios en la propia vida… «Muéstranos, Señor, tu misericordia».
MIÉRCOLES 22.07.2026
Santa María Magdalena.
Un amor cumplido (al menos, en lo posible) es anticipo de Algo-más-grande: el Amor de Dios. Y un amor fracasado nos recuerda que el Amor ansiado nunca nos lo podrá dar ninguna criatura de este mundo, ni nosotros podremos darlo… sólo Dios. Y cuando uno descubre esto y pone el Amor de Dios en el centro de su existencia, la propia vida y las relaciones personales se transforman, como se transformó la vida de María Magdalena al conocer a Jesús. Es un proceso. Un proceso que, como nos muestra el ejemplo de la Magdalena, pasará por algunos “sepulcros”: nuestra tentación es siempre retener el amor y al ser amado, pero el verdadero amor no se puede retener, hay que dejarlo fluir como las aguas de un río: «No me retengas…», le dice el Resucitado a María. Y seguro que en nuestras relaciones humanas y en nuestra relación con Dios, todos tenemos que aprender a poner en práctica ese «no me retengas»…
MIÉRCOLES 22.07.2026
Miércoles de la 16ª semana del T.O., par.
Dios no nos pide lo que no podemos dar. Si nos pide algo, él nos lo da primero: «No digas que eres un niño… yo estoy contigo…». Pero para ello, debemos tener la humildad de trabajar y pedir: «A ti, Señor, me acojo: no quede yo derrotado para siempre. Tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo, inclina a mí tu oído y sálvame»… Haz de mí esa «tierra buena» que «da fruto»…
JUEVES 23.07.2026
Santa Brígida, religiosa, patrona de Europa.
Cuando santa Brígida tenía unos diez años, una visión de Jesucristo crucificado que marcó su vida y su espiritualidad para siempre. Como nos recuerda san Pablo en su carta a los Gálatas, podíamos decir, ella quedó unida a Él para siempre a través del misterio de la Cruz: «Estoy crucificada con Cristo… vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí». Y unida a Jesucristo, «como el sarmiento a la vid», la vida de santa Brígida dio muchos frutos como nos recuerda su biografía: familiares, educativos, religiosos, espirituales, sociales, políticos… Hoy pedimos su intercesión para que en las pequeñas (o grandes) renuncias-cruces de la vida de cada día, también nosotros podemos unirnos más y más a Jesús crucificado… «para dar más fruto».
JUEVES 23.07.2026
Jueves de la 16ª semana del T.O., par.
Ser creyente es confesar con el salmista que «en ti, Señor, está la fuente viva»… Es decir, lo que anhelamos, lo que buscamos, lo que siempre nos falta… sólo lo podemos recibir del Señor. Pero luego nos pasa como le pasó a Israel: «me abandonaron a mí, fuente de agua viva, y se cavaron aljibes, aljibes agrietados, que no dan agua». No se trata de conocimientos, se trata de la actitud ante la vida y la fe, y tenemos que elegir: O nos convertimos en dioses de nuestra vida y entonces queda «embotado el corazón de este pueblo» (nadie puede darse lo que no tiene), o doblamos la rodilla en tierra para esperarlo todo de Dios, y entonces: «Bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen» (la vida y el corazón se abren a la dimensión divina: «Tu luz nos hace ver la luz»). Danos, Señor, la gracia de saber elegir bien.
VIERNES 24.07.2026
Viernes de la 16ª semana del T.O., par.
El dolor y el mal que existen en el mundo nos afectan y nos hacen sentir pequeños e impotentes. A veces sentimos la tentación de dejarnos arrastrar por ellos, porque ─no es algo nuevo─ los malos parecen triunfar. Nuestra impaciencia choca así con la paciencia y constancia de Dios: «Volved, hijos apóstatas, que yo soy vuestro dueño. Os iré reuniendo… Os daré pastores… Os multiplicaréis…». Y a través de su constancia y paciencia el Señor nos invita a colaborar con él, a seguir sembrando y sembrándonos… aunque no toda tierra sea «tierra buena». ¿No será también esta invitación una forma de morder nuestro orgullo y crecer en humildad? ¿De hacernos nosotros también «tierra mejor»?
SÁBADO 25.07.2026
Santiago, apóstol, patrono de España.
Qué largo es el camino que va del relato del evangelio al relato de los Hechos de los Apóstoles: de un hombre (fuese él o su madre, o ambas cosas) que quería “utilizar” a Jesús para obtener «primeros puestos», a un hombre que «fue pasado a cuchillo» por causa del mismo Señor. Paradójicamente, Santiago obtendría ese primer puesto de otra forma: como primero en dar la vida por el Maestro, y como auspiciador de la fe en tierras hispanas. Nosotros, como Santiago (y como Pablo, y como… todos), somos «vasijas de barro». Nada podemos por nosotros mismos. Pero vasijas de barro que, puestas en las manos del Señor, llevamos un «tesoro»: el tesoro de una fe que transforma nuestra pequeñez y fracasos en «manifestación de la vida de Jesús». Que la intercesión del apóstol patrono de España nos propicie la «bendición del Señor, nuestro Dios, y que la tierra (de nuestro corazón) dé su fruto».
SÁBADO 25.07.2026
Sábado de la 16ª semana del T.O., par.
Una constante del profetismo bíblico es la llamada a la coherencia entre el culto y el comportamiento personal y social, de tal forma que Dios, por medio de los profetas, anuncia que sin esa coherencia no podrán subsistir como pueblo. Así ocurrió con el Reino del Norte que, finalmente, será destruido por los asirios en el 721 a. C. Algunas décadas más tarde le tocó también esta difícil tarea a Jeremías en el Reino del Sur: «Enmendad vuestra conducta y vuestras acciones… No os creáis seguros con palabras engañosas, repitiendo: “Es el templo del Señor…”». En el 586 a. C. los babilonios acabarían con Jerusalén y su templo. En ambos casos se cumpliría la parábola del evangelio al revés: «al recoger la cizaña se arrancó también el trigo», y una gran crisis se abatió sobre el pueblo judío: “¿Por qué el Señor nos ha abandonado?”, cuando en realidad la pregunta hubiera sido: “¿Por qué dejamos que la cizaña creciese junto al trigo en nuestro corazón y en nuestro pueblo?”. Es la pregunta/revisión que constantemente todos nos tenemos que hacer.
DOMINGO 26.07.2026
Domingo 17° del T.O., A
Dios no hace acepción de personas, invita a su reino a «toda clase de peces». Algunas personas lo “ven-escuchan” y acogen este reino como «tesoro escondido» o «perla preciosa» que sitúan en el centro de su vida y de su corazón. Fue el caso del rey Salomón cuando empezó su reinado y, con humildad, le dice a Dios: «Concede a tu siervo un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal». Pero otras no: son los «peces malos que al final de los tiempos los ángeles echarán al horno encendido». Estamos ante el misterio de la «predestinación» de que hoy nos habla san Pablo en la segunda lectura, pero también ante el misterio de la libertad humana. El mismo Salomón, al final de su vida, dejó «desviarse su corazón hacia otros dioses y su corazón no perteneció íntegramente al Señor». Dos misterios que no podremos nunca desentrañar, hasta dónde llega uno y dónde empieza el otro… Tampoco nos lo va a pedir el Señor. Lo que sí nos va a pedir es que cada día trabajemos y pidamos para que hagamos nuestras las palabras del salmista: «Mi porción es el Señor; he resuelto guardar tus palabras. Más estimo yo la ley de tu boca que miles de monedas de oro y plata».
LUNES 27.07.2026
Lunes de la 17ª semana del T.O., par.
La acción simbólica realizada por el profeta Jeremías es, si se puede decir así, una pedagogía a la desesperada: “que al menos les entre por los ojos lo que no les entra por el corazón”, que este pueblo comprenda que ellos son como ese cinturón hecho a media (para Dios) pero que se ha vuelto inservible porque «no escucharon a Dios». Jesús en su predicación también realizará algunas acciones simbólicas (hacer barro con su saliva, expulsar a los mercaderes del templo, etc.), pero su pedagogía preferida es la de las parábolas. Para ello utiliza las cosas que tiene alrededor y que son familiares a sus oyentes: «el grano de mostaza», «la levadura»… Pero las parábolas de Jesús ponen de manifiesto además algo más profundo: que la dinámica de la misma naturaleza es ya reflejo de la dinámica del reino de Dios. Por ello la contemplación y el disfrute respetuoso de la misma tiene ya un valor religioso… nos abre al misterio de Dios… si no tenemos el corazón endurecido u ocupado por las cosas del mundo como los contemporáneos de Jeremías.
MARTES 28.07.2026
Martes de la 17ª semana del T.O., par.
Las personas mayores somos muchas veces como los niños: No vayas por ahí que te vas a caer… No hagas eso que te vas a cortar… Pero hasta que el niño no se cae o se corta no deja de ir o no deja de hacer lo que su padre o madre le dicen. Los profetas anunciaron la caída de Jerusalén si no había un cambio (conversión) en la vida religiosa de aquel pueblo, pero… La oración penitencial de Jeremías expresa la “lección aprendida” cuando ya todo se había derrumbado. Pero no fue una lección aprendida de una vez para siempre. Israel volvería una y otra vez a traicionar a su Dios como lo había hecho en el pasado. El ser humano ─dice el refrán─ es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Se pueden dar consejos, se pueden contar historias… pero la experiencia de lo vivido no es transmisible. Casi, casi, cada uno tenemos que volver a empezar de cero… y la «cizaña seguirá creciendo hasta el final de los tiempos con el trigo». Por eso tenemos siempre que vivir en la humildad: «Socórrenos, Dios, Salvador nuestro… líbranos y perdona nuestros pecados» por tu pura misericordia.
MIÉRCOLES 29.07.2026
Miércoles de la 17ª semana del T.O., par.
Que nadie se engañe: que el haber encontrado «el tesoro» o «la perla preciosa» de la fe/evangelio/reino… no es ninguna garantía de una vida exitosa (según los criterios del mundo). Más bien lo contrario. No hay que ir lejos, lo tenemos en Jesús. Pero hoy la liturgia nos recuerda también el sufrimiento y los palos que se llevó el profeta Jeremías en el ejercicio de su misión. El éxito, si es que se puede llamar así, pertenece a otro plano más profundo: el de un corazón que se sabe sostenido inquebrantablemente por Dios: «Mi alcázar es Dios… mi refugio en el peligro…», aún cuando en el mundo presente todo parezca fracasar.
JUEVES 30.07.2026
Jueves de la 17ª semana del T.O., par.
Todavía hay creyentes cristianos que viven angustiados por el miedo al castigo divino. Pero ese Dios a la caza (y castigo) del pecador no es cristiano: Cristo Jesús no muere en la Cruz por nosotros para luego regodearse en nuestro fracaso. Al contrario, Dios, como el alfarero de Jeremías, lo vuelve siempre a intentar. Por eso, en la desesperación o en el fracaso a los que lleva una vida sin Dios, muchos parecen encontrar el camino que lleva hacia Él. ¿Cómo se puede sacar donde no había? Pues porque es la obra de Dios, no es la obra de los hombres: «No confiéis en los príncipes, seres de polvo que no pueden salvar… Espera en el Señor…». «Al final de los tiempos», sí, llegará la «red barredera», y si recoge «peces malos» ─los de un corazón inquebrantablemente soberbio─ no es porque antes el Señor no lo haya intentado todo…
VIERNES 31.07.2026
Viernes de la 17ª semana del T.O., par.
Detrás de las palabras de Jeremías hay una invitación a sus oyentes a abrirse al misterio divino… Detrás de la «sabiduría y milagros» de Jesús, también (aunque sus oyentes, evidentemente, son otros)… Pero lo divino no cabe en nuestros esquemas de todos los días, por su misma naturaleza los desborda y nos desborda, nos hace perder pie y, por tanto, reclama nuestra humildad y confianza. Justo lo que, en general, nos cuesta dar o no estamos dispuestos a dar de ninguna forma… Pero al rechazar esa “oportunidad de crecer en lo divino”, nos apartamos de aquello que constituye nuestra vocación esencial (“ser para Dios”) y, entonces, se genera en nosotros una violencia que busca culpables: Jeremías, Jesús… Lo expresaba el salmista: «Más que los pelos de mi cabeza son los que me odian sin razón…». Gran parte o todo el origen de la violencia y crispación que se da en nuestras sociedades occidentales tiene origen en ese no “crecer en lo divino”, por más que les pese a los laicistas empedernidos. Nadie puede dar lo que no tiene.
SÁBADO 01.08.2026
Sábado de la 17ª semana del T.O., par.
Incluso entre los “malos” puede haber gente que no está “podrida” del todo y Jeremías, al menos por esta vez, salvará su vida… No fue el caso de Juan el Bautista, que murió víctima del odio de Herodías y de la insustancialidad de Herodes… Pero tanto Jeremías como Juan gastaron y arriesgaron su vida por el Señor y su recuerdo permanece en la historia como referencia y modelo de por qué y para qué merece vivir: «Buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. El Señor escucha a sus pobres y no desprecia a sus cautivos».
DOMINGO 02.08.2026
Domingo 18° del T.O., A
Seguramente que entre las gentes que seguían a Jesús no era todo “químicamente puro”, que en sus corazones no había sólo anhelo de Dios sino también deseo de “solucionar su vida” e, incluso, egoísmo. Pero no por ello Jesús se desentiende de ellas, y eso que él mismo está viviendo el dolor de la injusta muerte de Juan el Bautista. Seguramente también que los discípulos de Jesús se dan cuenta de toda esta situación e, incluso, ellos mismos viven el dolor y la rabia por la muerte de Juan. Pero Jesús no quiere que ellos se queden encerrados en su propio dolor y rabia, y, para ello, les hace colaboradores del milagro de la multiplicación. Un milagro que nos muestra cuan grande es el amor de Dios y su compasión y misericordia. Como subraya san Pablo en la segunda lectura de hoy: «estoy convencido de que ni (…) ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor». ─Para meditar y saborear─. Un milagro que nos dice que las “sensaciones negativas” que a veces (y seguramente con razón) nos asaltan, sólo hay una forma de combatirlas para que no se apoderen de nosotros y nos destruyan: con el ejercicio de la misericordia. Y, por último, un milagro que nos recuerda que «hay una sed que no se apaga con agua», que «hay un hambre que no se apaga con trigo», y menos con cosas o las banalidades del mundo… Esa agua y ese trigo no son sino Jesucristo: « Abres tú la mano, Señor, y nos sacias».
LUNES 03.08.2026
Lunes de la 18ª semana del T.O., par.
Hay verdaderos y falsos profetas: Jeremías versus Jananías. Y hay también verdadera compasión y falsa compasión. La muerte de Juan Bautista entristece a Jesús, quien busca la soledad, imaginamos que para hacer duelo. La gente no le deja y él «se compadece de ella». Sin embargo, los discípulos dicen: «despide a la multitud… que vayan a las aldeas y se compren comida». La reacción de Jesús ─«dadles vosotros de comer»─ nos muestra que la verdadera compasión no sigue los criterios del mundo, sino que pasa por complicarse la vida (por comprometerse). Aunque sea poco lo que podamos hacer («cinco panes y dos peces»), aunque no podamos resolver los problemas de todos, la verdadera compasión es multiplicativa y generadora de vida porque en ella se hace presente y actuante el Señor. «Instrúyeme, Señor, en tus decretos», que sepa distinguir los buenos de los falsos profetas, y que sepa poner en práctica la verdadera compasión hacia los demás.
MARTES 04.08.2026
Martes de la 18ª semana del T.O., par.
Jesús no se queda a “saborear su éxito”, ni quiere que sus discípulos lo hagan ─sería traicionar su causa─: «Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca». El evangelio no es negocio, es gratuidad, y la fe es siempre un estar en camino. Dios es Dios y siempre nos desborda, por ello quien se instala o quiere utilizarlo en su beneficio, se aleja de él. Claro que «la travesía» no siempre es fácil: hay «olas», hay «viento»… hay «fantasmas» ─los peores son los que nosotros nos fabricamos─ y hay fantasmones ─como Pedro que quiere imitar a Jesús caminando sobre el agua─… Pero también está la voz del Señor que nos grita a cada uno al corazón: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Una voz que reclama de nosotros una actitud creyente y humilde: «Señor, sálvame». Es la lámpara encendida que siempre debe alumbrar en nuestro corazón, la lámpara que alumbró a través de los profetas, aún en los peores momentos de su historia, la fe de Israel: «Tu llaga es incurable… Pero esto dice el Señor: “Cambiaré… compadeceré… reconstruiré…».
MIÉRCOLES 05.08.2026
Miércoles de la 18ª semana del T.O., par.
Quizá la «mujer cananea» sólo quería un milagro del Señor en favor de su hija enferma. Es humano. Pero el Señor, con su “resistencia” hizo nacer en ella un don mayor: el don de la fe. En su amor infinito el Señor siempre nos da mucho más de lo que pedimos, aunque nos cueste entenderlo o no lo entendamos de ninguna forma. A cambio sólo se nos pide perseverancia y confianza. Como nos recuerda hoy Jeremías: «Con amor eterno te amé, por eso prolongué mi misericordia para contigo. Te reconstruiré… Plantarás viñas… El Señor ha salvado a su pueblo…».
JUEVES 06.08.2026
La Transfiguración del Señor.
A veces, en las noches oscuras de la vida, el Señor nos regala una “luz” que “arma” y da sentido a todas esas “piezas” sueltas (tal vez, dolorosas) que configuran nuestra existencia. Es una experiencia que no se sitúa a nivel intelectual, sino existencial. Quizá sigamos sin entender ni poder dar una explicación, pero vemos con los ojos del corazón y todo ha quedado iluminado… y encontramos fuerzas para seguir adelante. Así les ocurrió a Pedro, Santiago y Juan en el «monte alto» del evangelio. Fue un anticipo de la Resurrección, y necesitarían esa “luz” para pasar las amargas horas del fracaso de la pasión y muerte del Señor. También necesitaría esa “luz” la comunidad a la que escribe el apóstol Pedro, una comunidad perseguida y en dificultades, y por eso le dice: «Habíamos sido testigos oculares de su grandeza… Tenemos confirmada la palabra profética… Y hacéis muy bien en prestarle atención como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que despunte el día…».
JUEVES 06.08.2026
Jueves de la 18ª semana del T.O., par.
Humanamente hablando la Alianza de Dios con su pueblo parece un auténtico fracaso: salvo en breves momentos de su historia y en contadas personas, un desastre. Y sin embargo, a través de los profetas, Dios sigue insistiendo: «Ya llegan días en que haré (…) una alianza nueva». Lo novedoso de esta «alianza nueva» es que todo el “esfuerzo” queda en manos de Dios: «Pondré mi ley en su interior y la escribiré en sus corazones…». Esta alianza quedará sellada en la Muerte y Resurrección del Señor (como él mismo había anunciado) y rubricada con el envío del Espíritu Santo. Pero esto, como a Pedro, nos sigue costando entenderlo (o no lo entendemos de ninguna forma). «Oh, Dios, crea en mí un corazón puro», que acoja «la alegría de tu salvación», que viva no «lejos de tu rostro» y unido a «tu santo espíritu».
VIERNES 07.08.2026
Viernes de la 18ª semana del T.O., par.
El poder nos hace creernos dioses. La riqueza y la fama también. Y cuando el ser humano se cree un dios comete abusos y tropelías. Así ocurrió con el imperio asirio y el profeta Nahún lo denuncia. Así ocurre con cada uno de nosotros y Jesús nos lo recuerda: «Quien quiera (o crea) salvar su vida, la perderá (o malogrará)». Sólo Dios es Dios, y ese Dios se nos ha revelado y hecho cercano en Jesucristo. Que nunca lo olvidemos: «Soy yo, solo yo, y no hay dios fuera de mí. Yo doy la muerte y la vida, yo hiero y yo curo».
SÁBADO 08.08.2026
Sábado de la 18ª semana del T.O., par.
Y al imperio asirio le sucedió el babilonio. Por un lado, fue una liberación, pero por otra, los babilonios siguieron cometiendo abusos y tropelías como sus predecesores. Habacuc no lo entiende e increpa a Dios. La respuesta de Dios nos recuerda que el mundo ha sido, es y será siempre convulso, pero que al final la última palabra no será la de los violentos sino la de Dios: «Mira, el altanero no triunfará; pero el justo por su fe vivirá». Es una invitación a vivir en la fe sean cuales sean las circunstancias que nos toquen vivir… que, al menos, nuestra «fe sea como un grano de mostaza».
DOMINGO 09.08.2026
Domingo 19° del T.O., A
El camino del profeta, discípulo, apóstol… no es un camino fácil. Y como muestra las lecturas de este domingo. Elías perseguido por la reina Jezabel ha huido y se ha refugiado en «el Horeb». Podemos imaginar su estado de zozobra/angustia interior. Pablo, ante el rechazo de sus hermanos judíos al evangelio de Jesucristo, vive también una crisis interior: «por el bien de mis hermanos… desearía yo mismo ser un proscrito, alejado de Cristo». ¿Y qué decir de los discípulos de Jesús? Jesús no se queda a “saborear su éxito”, ni quiere que sus discípulos lo hagan ─sería traicionar su causa─: «Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca». El evangelio no es negocio, es gratuidad, y la fe es siempre un estar en camino. Claro que «la travesía» no siempre es fácil: hay «olas», hay «viento»… hay «fantasmas» ─los peores son los que nosotros nos fabricamos─ y hay fantasmones ─como Pedro que quiere imitar a Jesús caminando sobre el agua─… Pero el Señor no abandona a sus “obreros”: Para Elías está la “paz” de una «brisa suave» del Señor que pasa… Para Pablo, la fuerza de su fe: «Dios está por encima de todo, sea bendito por los siglos». Para los discípulos, la voz del Señor que grita a cada uno: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Que nosotros en las crisis de la fe nunca nos olvidemos de gritarle al Señor: «Señor, sálvame»… «Señor, muéstranos tu misericordia y danos tu salvación».
LUNES 10.08.2026
Lunes de la 19ª semana del T.O., par.
Exiliado «en tierras de los caldeos» al profeta Ezequiel se le hace «visible la Gloria de Dios». Ésta no se ha quedado en Jerusalén en su templo, al contrario, ha acompañado también a los exiliados. Podíamos decir Dios está más presente junto al dolor y el sufrimiento de la gente que al esplendor y magnificencia de los templos. Es la paradoja del misterio de la Encarnación: la Gloria de Dios manifestada y al mismo tiempo ocultada en quien «será entregado en manos de los hombres» y en quien es obligado a pagar el impuesto de «las dos dracmas». Toda una lección para quienes “corren” detrás de lo “maravilloso” para encontrar a Dios, pero no se dejan encontrar por Él en el día a día de la vida y en cuantos se cruzan en su vida en ese día a día. No sólo «los cielos están llenos de la gloria de Dios», también «la tierra», como nos recuerda la antífona del salmo responsorial.
MARTES 11.08.2026
Martes de la 19ª semana del T.O., par.
Ezequiel no era profeta sino sacerdote. El Exilio y la llamada de Dios le cambiarían. Le tuvo que costar: «No seas rebelde… Abre la boca y come lo que te doy»… Podíamos añadir: aunque no sea aquello a lo que estás acostumbrado. También Jesús descoloca a sus discípulos con sus enseñanzas poniendo como referencia del Reino «a un niño» y a un pastor que «va en busca de la oveja perdida». La Palabra de Dios siempre nos cuestiona y nos saca de nuestras costumbres y rutinas, de los caminos “ya sabidos” de todos los días. Ezequiel se echó para adelante y descubrió que aquella palabra «comida» le «supo en la boca dulce como la miel»… Es la “sorpresa” de la vocación seguida a contracorriente de las lógicas del mundo. «Mi alegría es el camino de tus preceptos, mas que todas las riquezas…».
MIÉRCOLES 12.08.2026
Miércoles de la 19ª semana del T.O., par.
La destrucción de la ciudad de Jerusalén y de su templo en el 586 a. C. se hace (dura y despiadada) visión profética para Ezequiel. Todo queda destruido. Todo menos «la gloria de Dios» que se eleva sobre los cielos… Son las etapas de la Historia de la Salvación. La «la gloria de Dios» volverá a manifestarse en Jesucristo, muy lejos del esplendor del templo y de sus ceremonias, en la opacidad de nuestra carne mortal y de nuestros “conflictos” humanos: «Si tu hermano peca contra ti… Si no les hace caso… Todo lo que atéis en la tierra… Si dos de vosotros se ponen de acuerdo…». San Ireneo de Lyon (s. II) dirá «La gloria de Dios es que el hombre viva, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios». Jesús nos deja sencillas instrucciones para que esto sea posible.
JUEVES 13.08.2026
Jueves de la 19ª semana del T.O., par.
No parece que el exilio del 597 a. C. enseñara mucho ni a los dirigentes ni a los habitantes de Jerusalén contra los que se dirige la acción profética de Ezequiel. Y así, incluido el rey, todos marcharían al exilio en el 587 a. C. y Jerusalén y su templo destruidos. Tampoco parece, en la parábola de Jesús, que el «criado» aprendiese mucho de la magnanimidad de su señor y así trató despiadadamente a su «compañero». Esto sería su propia ruina. Repetimos hoy en el salmo responsorial: «No olvidéis las acciones del Señor». Podríamos leerlo en negativo para no tropezar dos veces en la misma piedra (cosa que solemos), pero leámoslo en positivo: Tanto me ha amado y me ama el Señor, que ¿cómo no voy a perdonar de corazón a quien me ofende? Pero el orgullo se nos pega con facilidad a la piel del corazón… «Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, enséñame tus decretos».
VIERNES 14.08.2026
Víspera de la Asunción de María.
La entronización del Arca del Señor en Jerusalén es imagen de la entrada de María en el Cielo. El Arca fue entronizado por el rey David, María lo fue por el Rey del Universo, su hijo Jesucristo, nuestro Señor. Y “detrás” y “con” María, la Iglesia, cada uno. La Asunción es una gran fiesta de la esperanza cristiana: «Cuando esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad…». Pero también fiesta de la libertad: «Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen». Podríamos decir “no” al Señor. Él no se impone, se ofrece y se nos regala. María lo acogió con total transparencia. A ella pedimos que nos ayude a seguir el mismo camino.
VIERNES 14.08.2026
Viernes de la 19ª semana del T.O., par.
Seguramente que entre los exiliados habría quien echaría la culpa a Dios de aquel desastre. La voz del profeta se eleva para dar la vuelta a la acusación: «Tú confiada en tu belleza, te prostituiste…». Con todo Dios no se deja ganar en magnanimidad: «me acordaré de mi alianza contigo… y estableceré contigo una alianza eterna…». Pero cómo nos cuesta entender esto. Es más fácil echarle la culpa a Dios que intentar cambiar la propia vida… Como es más fácil «repudiar a la mujer por cualquier motivo» que mantenerse fiel a la alianza matrimonial. Dirá Jesús: «No todos entienden… sólo los que han recibido este don». Pues bien, este es un don que no debemos cansarnos nunca de pedir… el don del Espíritu Santo.
SÁBADO 15.08.2026
La Asunción de Ntra. Sra. a los cielos.
María llevó en su vientre a Jesús a la casa de Isabel y Zacarías, y por un instante la casa de Zacarías fue el Cielo: «Se llenó Isabel del Espíritu Santo… La criatura (Juan) saltó de alegría en su vientre… María dijo: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador…». ¡Qué canto no entonaría María cuando al final de su vida terrena llegó al Cielo! Pero aquí no es ella la que lleva al hijo, sino el Hijo que la lleva a ella… Y no sólo a ella, también a nosotros con ella: «Primero Cristo… después todos los que son de Cristo…». Ella ya en plenitud, nosotros en lucha y esperanza: «Grita con dolores de parto y con el tormento de dar a luz… Ahora se ha establecido la salvación y el poder y el reinado de nuestro Dios…». Que nuestro amor y devoción a María haga también de nuestro corazón y de nuestra vida un anticipo del Cielo, ese que esperamos alcanzar con ella y todos los santos al final de nuestro caminar por este mundo.
SÁBADO 15.08.2026
Sábado de la 19ª semana del T.O., par.
Y si no le echamos la culpa a Dios, se la echamos a nuestros antepasados: «Los padres comieron agraces y los hijos tuvieron dentera». Hoy esto sigue siendo de actualidad y muchos buscan en el pasado y en los antepasados la culpa de lo que hoy padecen. Ezequiel hace una llamada profética a no buscar culpas, sino a asumir las propias responsabilidades. Seguramente que el pasado no fue ideal, ¿pero es que yo soy ideal? A los exiliados (al menos a algunos) les faltaba humildad, también a nosotros. Nosotros como ellos seguimos necesitando «un corazón de niño». «Oh, Dios, crea en mí un corazón puro».
DOMINGO 16.08.2026
Domingo 20° del T.O., A
Una mujer cananea da una lección de perseverancia ante Jesús y, al final, de fe: «Mujer, qué grande es tu fe», le dice Jesús. Ella que adoraba a otros dioses, ella que no era miembro del pueblo elegido, ella que comía alimentos impuros, ella que no guardaba el sábado… Pero los “parámetros” con que Dios nos mira y nos ama no son los nuestros, ni siquiera los nuestros “religiosos”… Y es que lo peor que nos puede pasar a los creyentes no son las caídas en el pecado, sino el “creernos superiores o con derechos” frente a los demás, a esos que consideramos indignos… Pablo aprenderá con dolor esto: «A vosotros gentiles… por ver si doy celos a los de mi raza y salvo a alguno de ellos». E Isaías lo subraya: «A los extranjeros (…) los traeré a mi monte santo, los llenaré de júbilo…». Mientras que a los “de casa” (a los judíos), les recuerda: «Observad el derecho, practicad la justicia…», es decir, no os creáis seguros en vuestro “ser el pueblo elegido”, ¡demostradlo! «porque mi salvación está por llegar y mi justicia se va a manifestar»… Cuidemos pues no vivir una fe orgullosa, sino humilde y agradecida.
NB.: Las reflexiones de días anteriores podrás encontrarlas en las pestañas «Al hilo de la liturgia diaria…», dentro, a su vez, de la pestaña «Orar-Reflexionar».