Al hilo de la liturgia diaria 2025-26 (2: Abr-Jul)
VIERNES 31.07.2026
Viernes de la 17ª semana del T.O., par.
Detrás de las palabras de Jeremías hay una invitación a sus oyentes a abrirse al misterio divino… Detrás de la «sabiduría y milagros» de Jesús, también (aunque sus oyentes, evidentemente, son otros)… Pero lo divino no cabe en nuestros esquemas de todos los días, por su misma naturaleza los desborda y nos desborda, nos hace perder pie y, por tanto, reclama nuestra humildad y confianza. Justo lo que, en general, nos cuesta dar o no estamos dispuestos a dar de ninguna forma… Pero al rechazar esa “oportunidad de crecer en lo divino”, nos apartamos de aquello que constituye nuestra vocación esencial (“ser para Dios”) y, entonces, se genera en nosotros una violencia que busca culpables: Jeremías, Jesús… Lo expresaba el salmista: «Más que los pelos de mi cabeza son los que me odian sin razón…». Gran parte o todo el origen de la violencia y crispación que se da en nuestras sociedades occidentales tiene origen en ese no “crecer en lo divino”, por más que les pese a los laicistas empedernidos. Nadie puede dar lo que no tiene.
JUEVES 30.07.2026
Jueves de la 17ª semana del T.O., par.
Todavía hay creyentes cristianos que viven angustiados por el miedo al castigo divino. Pero ese Dios a la caza (y castigo) del pecador no es cristiano: Cristo Jesús no muere en la Cruz por nosotros para luego regodearse en nuestro fracaso. Al contrario, Dios, como el alfarero de Jeremías, lo vuelve siempre a intentar. Por eso, en la desesperación o en el fracaso a los que lleva una vida sin Dios, muchos parecen encontrar el camino que lleva hacia Él. ¿Cómo se puede sacar donde no había? Pues porque es la obra de Dios, no es la obra de los hombres: «No confiéis en los príncipes, seres de polvo que no pueden salvar… Espera en el Señor…». «Al final de los tiempos», sí, llegará la «red barredera», y si recoge «peces malos» ─los de un corazón inquebrantablemente soberbio─ no es porque antes el Señor no lo haya intentado todo…
MIÉRCOLES 29.07.2026
Miércoles de la 17ª semana del T.O., par.
Que nadie se engañe: que el haber encontrado «el tesoro» o «la perla preciosa» de la fe/evangelio/reino… no es ninguna garantía de una vida exitosa (según los criterios del mundo). Más bien lo contrario. No hay que ir lejos, lo tenemos en Jesús. Pero hoy la liturgia nos recuerda también el sufrimiento y los palos que se llevó el profeta Jeremías en el ejercicio de su misión. El éxito, si es que se puede llamar así, pertenece a otro plano más profundo: el de un corazón que se sabe sostenido inquebrantablemente por Dios: «Mi alcázar es Dios… mi refugio en el peligro…», aún cuando en el mundo presente todo parezca fracasar.
MARTES 28.07.2026
Martes de la 17ª semana del T.O., par.
Las personas mayores somos muchas veces como los niños: No vayas por ahí que te vas a caer… No hagas eso que te vas a cortar… Pero hasta que el niño no se cae o se corta no deja de ir o no deja de hacer lo que su padre o madre le dicen. Los profetas anunciaron la caída de Jerusalén si no había un cambio (conversión) en la vida religiosa de aquel pueblo, pero… La oración penitencial de Jeremías expresa la “lección aprendida” cuando ya todo se había derrumbado. Pero no fue una lección aprendida de una vez para siempre. Israel volvería una y otra vez a traicionar a su Dios como lo había hecho en el pasado. El ser humano ─dice el refrán─ es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Se pueden dar consejos, se pueden contar historias… pero la experiencia de lo vivido no es transmisible. Casi, casi, cada uno tenemos que volver a empezar de cero… y la «cizaña seguirá creciendo hasta el final de los tiempos con el trigo». Por eso tenemos siempre que vivir en la humildad: «Socórrenos, Dios, Salvador nuestro… líbranos y perdona nuestros pecados» por tu pura misericordia.
LUNES 27.07.2026
Lunes de la 17ª semana del T.O., par.
La acción simbólica realizada por el profeta Jeremías es, si se puede decir así, una pedagogía a la desesperada: “que al menos les entre por los ojos lo que no les entra por el corazón”, que este pueblo comprenda que ellos son como ese cinturón hecho a media (para Dios) pero que se ha vuelto inservible porque «no escucharon a Dios». Jesús en su predicación también realizará algunas acciones simbólicas (hacer barro con su saliva, expulsar a los mercaderes del templo, etc.), pero su pedagogía preferida es la de las parábolas. Para ello utiliza las cosas que tiene alrededor y que son familiares a sus oyentes: «el grano de mostaza», «la levadura»… Pero las parábolas de Jesús ponen de manifiesto además algo más profundo: que la dinámica de la misma naturaleza es ya reflejo de la dinámica del reino de Dios. Por ello la contemplación y el disfrute respetuoso de la misma tiene ya un valor religioso… nos abre al misterio de Dios… si no tenemos el corazón endurecido u ocupado por las cosas del mundo como los contemporáneos de Jeremías.
DOMINGO 26.07.2026
Domingo 17° del T.O., A
Dios no hace acepción de personas, invita a su reino a «toda clase de peces». Algunas personas lo “ven-escuchan” y acogen este reino como «tesoro escondido» o «perla preciosa» que sitúan en el centro de su vida y de su corazón. Fue el caso del rey Salomón cuando empezó su reinado y, con humildad, le dice a Dios: «Concede a tu siervo un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal». Pero otras no: son los «peces malos que al final de los tiempos los ángeles echarán al horno encendido». Estamos ante el misterio de la «predestinación» de que hoy nos habla san Pablo en la segunda lectura, pero también ante el misterio de la libertad humana. El mismo Salomón, al final de su vida, dejó «desviarse su corazón hacia otros dioses y su corazón no perteneció íntegramente al Señor». Dos misterios que no podremos nunca desentrañar, hasta dónde llega uno y dónde empieza el otro… Tampoco nos lo va a pedir el Señor. Lo que sí nos va a pedir es que cada día trabajemos y pidamos para que hagamos nuestras las palabras del salmista: «Mi porción es el Señor; he resuelto guardar tus palabras. Más estimo yo la ley de tu boca que miles de monedas de oro y plata».
SÁBADO 25.07.2026
Santiago, apóstol, patrono de España.
Qué largo es el camino que va del relato del evangelio al relato de los Hechos de los Apóstoles: de un hombre (fuese él o su madre, o ambas cosas) que quería “utilizar” a Jesús para obtener «primeros puestos», a un hombre que «fue pasado a cuchillo» por causa del mismo Señor. Paradójicamente, Santiago obtendría ese primer puesto de otra forma: como primero en dar la vida por el Maestro, y como auspiciador de la fe en tierras hispanas. Nosotros, como Santiago (y como Pablo, y como… todos), somos «vasijas de barro». Nada podemos por nosotros mismos. Pero vasijas de barro que, puestas en las manos del Señor, llevamos un «tesoro»: el tesoro de una fe que transforma nuestra pequeñez y fracasos en «manifestación de la vida de Jesús». Que la intercesión del apóstol patrono de España nos propicie la «bendición del Señor, nuestro Dios, y que la tierra (de nuestro corazón) dé su fruto».
SÁBADO 25.07.2026
Sábado de la 16ª semana del T.O., par.
Una constante del profetismo bíblico es la llamada a la coherencia entre el culto y el comportamiento personal y social, de tal forma que Dios, por medio de los profetas, anuncia que sin esa coherencia no podrán subsistir como pueblo. Así ocurrió con el Reino del Norte que, finalmente, será destruido por los asirios en el 721 a. C. Algunas décadas más tarde le tocó también esta difícil tarea a Jeremías en el Reino del Sur: «Enmendad vuestra conducta y vuestras acciones… No os creáis seguros con palabras engañosas, repitiendo: “Es el templo del Señor…”». En el 586 a. C. los babilonios acabarían con Jerusalén y su templo. En ambos casos se cumpliría la parábola del evangelio al revés: «al recoger la cizaña se arrancó también el trigo», y una gran crisis se abatió sobre el pueblo judío: “¿Por qué el Señor nos ha abandonado?”, cuando en realidad la pregunta hubiera sido: “¿Por qué dejamos que la cizaña creciese junto al trigo en nuestro corazón y en nuestro pueblo?”. Es la pregunta/revisión que constantemente todos nos tenemos que hacer.
VIERNES 24.07.2026
Viernes de la 16ª semana del T.O., par.
El dolor y el mal que existen en el mundo nos afectan y nos hacen sentir pequeños e impotentes. A veces sentimos la tentación de dejarnos arrastrar por ellos, porque ─no es algo nuevo─ los malos parecen triunfar. Nuestra impaciencia choca así con la paciencia y constancia de Dios: «Volved, hijos apóstatas, que yo soy vuestro dueño. Os iré reuniendo… Os daré pastores… Os multiplicaréis…». Y a través de su constancia y paciencia el Señor nos invita a colaborar con él, a seguir sembrando y sembrándonos… aunque no toda tierra sea «tierra buena». ¿No será también esta invitación una forma de morder nuestro orgullo y crecer en humildad? ¿De hacernos nosotros también «tierra mejor»?
JUEVES 23.07.2026
Santa Brígida, religiosa, patrona de Europa.
Cuando santa Brígida tenía unos diez años, una visión de Jesucristo crucificado que marcó su vida y su espiritualidad para siempre. Como nos recuerda san Pablo en su carta a los Gálatas, podíamos decir, ella quedó unida a Él para siempre a través del misterio de la Cruz: «Estoy crucificada con Cristo… vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí». Y unida a Jesucristo, «como el sarmiento a la vid», la vida de santa Brígida dio muchos frutos como nos recuerda su biografía: familiares, educativos, religiosos, espirituales, sociales, políticos… Hoy pedimos su intercesión para que en las pequeñas (o grandes) renuncias-cruces de la vida de cada día, también nosotros podemos unirnos más y más a Jesús crucificado… «para dar más fruto».
JUEVES 23.07.2026
Jueves de la 16ª semana del T.O., par.
Ser creyente es confesar con el salmista que «en ti, Señor, está la fuente viva»… Es decir, lo que anhelamos, lo que buscamos, lo que siempre nos falta… sólo lo podemos recibir del Señor. Pero luego nos pasa como le pasó a Israel: «me abandonaron a mí, fuente de agua viva, y se cavaron aljibes, aljibes agrietados, que no dan agua». No se trata de conocimientos, se trata de la actitud ante la vida y la fe, y tenemos que elegir: O nos convertimos en dioses de nuestra vida y entonces queda «embotado el corazón de este pueblo» (nadie puede darse lo que no tiene), o doblamos la rodilla en tierra para esperarlo todo de Dios, y entonces: «Bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen» (la vida y el corazón se abren a la dimensión divina: «Tu luz nos hace ver la luz»). Danos, Señor, la gracia de saber elegir bien.
MIÉRCOLES 22.07.2026
Santa María Magdalena.
Un amor cumplido (al menos, en lo posible) es anticipo de Algo-más-grande: el Amor de Dios. Y un amor fracasado nos recuerda que el Amor ansiado nunca nos lo podrá dar ninguna criatura de este mundo, ni nosotros podremos darlo… sólo Dios. Y cuando uno descubre esto y pone el Amor de Dios en el centro de su existencia, la propia vida y las relaciones personales se transforman, como se transformó la vida de María Magdalena al conocer a Jesús. Es un proceso. Un proceso que, como nos muestra el ejemplo de la Magdalena, pasará por algunos “sepulcros”: nuestra tentación es siempre retener el amor y al ser amado, pero el verdadero amor no se puede retener, hay que dejarlo fluir como las aguas de un río: «No me retengas…», le dice el Resucitado a María. Y seguro que en nuestras relaciones humanas y en nuestra relación con Dios, todos tenemos que aprender a poner en práctica ese «no me retengas»…
MIÉRCOLES 22.07.2026
Miércoles de la 16ª semana del T.O., par.
Dios no nos pide lo que no podemos dar. Si nos pide algo, él nos lo da primero: «No digas que eres un niño… yo estoy contigo…». Pero para ello, debemos tener la humildad de trabajar y pedir: «A ti, Señor, me acojo: no quede yo derrotado para siempre. Tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo, inclina a mí tu oído y sálvame»… Haz de mí esa «tierra buena» que «da fruto»…
MARTES 21.07.2026
Martes de la 16ª semana del T.O., par.
Quizá cansado de exhortar a su pueblo y de que no le hagan caso, el profeta Miqueas se vuelve a Dios para pedirle que «pastoree a su pueblo… que anda solo en la espesura del bosque». A pesar de estar en el A.T. las palabras del profeta nos dejan una hermosa imagen de Dios, que nada tiene que ver con esas imágenes tremendas que son del gusto de ciertas espiritualidades hoy de moda: «¿Qué Dios hay como tú, capaz de perdonar el pecado, de pasar por alto la falta…? No conservas para siempre tu cólera, pues te gusta la misericordia…». En Jesucristo la misericordia de Dios se desborda hacia esa humanidad pecadora de la que formamos parte… Es un “exceso” de Amor. No hay méritos propios, ni siquiera el mérito del parentesco (¡con lo que era la familia en su tiempo!), sólo la humilde y agradecida acogida de la voluntad de Dios en la propia vida… «Muéstranos, Señor, tu misericordia».
LUNES 20.07.2026
Lunes de la 16ª semana del T.O., par.
Dolor del corazón de Dios provocado por la dureza de corazón del ser humano, y no cualquier ser humano, sino el pueblo elegido: «Pueblo mío, ¿qué te he hecho?, ¿en qué te he molestado? ¡Respóndeme!». Y que la liturgia del Viernes Santo retomará durante la adoración de la Cruz. Ya durante su vida, como nos muestra hoy el evangelio, Jesús mismo experimento esta dureza de corazón de sus contemporáneos judíos, de tal forma que Jesús les pondrá como ejemplo a «los hombres de Nínive» y a «la reina del Sur». ¡No judíos! Tuvo que sonar en sus oyentes como una bofetada. Hay aquí una seria advertencia para el creyente que san Pablo en 1Co 10, 12 expresará así: «Por lo tanto, el que se crea seguro, cuídese de no caer». Ojo pues a creernos creyentes satisfechos que están por encima de los demás, y, además, cuidemos «lo que es bueno, lo que el Señor quiere de ti: tan solo practicar el derecho, amar la bondad, y caminar humildemente con tu Dios».
DOMINGO 19.07.2026
Domingo 16° del T.O., A
El mal en el mundo, especialmente alguna de sus manifestaciones más dolorosas, son un verdadero escándalo. Para muchos, la prueba de que no puede existir un Dios bueno. Pero el cristiano mira el mal, no desde una reflexión de despacho, sino desde el misterio de Jesucristo: Dios mismo abajándose hasta la muerte y muerte de Cruz… como un criminal. Esto no quita el dolor que el mal causa, pero abre una ventana a la esperanza. Una ventana a la esperanza que es, a la vez, una invitación a no quedarse cruzado de brazos ante el mal del mundo. El cristiano no está llamado a erradicar el mal del mundo ─«arrancaríamos también el trigo»─, pero sí, a no cansarse de continuar sembrando semillas de trigo en medio del campo del mundo. Semillas de «trigo» que son, por ejemplo, como nos recuerda la primera lectura: la indulgencia, la humildad, la paciencia, la humanidad, el arrepentimiento… y todo aquello que «el Espíritu tenga a bien concedernos en nuestra debilidad».
SÁBADO 18.07.2026
Sábado de la 15ª semana del T.O., par.
La corrupción de los poderosos no es algo nuevo. El poder llama poder… y el dinero llama dinero… Nunca nos damos por satisfechos. Y lo que va en contra de mis intereses, sin escrúpulos, me lo quito de en medio. El profeta Miqueas, contemporáneo del primer Isaías, denuncia, con su mirada y saber campesino, esta situación en Judá bajo la amenaza Asiria. Además, profetiza cuál será la (mala) suerte de los que se comportan como dioses sin serlo: «No andaréis con la cabeza alta, pues serán malos tiempos aquellos (que vendrán)». También Jesús sufrirá la enemistad de los poderosos fariseos de su tiempo y lograrán «acabar con él». Pero ya sabemos que las victorias de los hombres son fracaso a los ojos de Dios, y los fracasos en el mundo son victorias a los ojos de Dios: «No porfiará, no gritará, nadie escuchará su voz por las calles», pero «es mi siervo, mi elegido, mi amado, en quien me complazco».
VIERNES 17.07.2026
Viernes de la 15ª semana del T.O., par.,
Humillado ante Él por su enfermedad, Dios tuvo misericordia del rey Ezequías … Jesús tuvo misericordia de sus discípulos hambrientos y les permite «hacer lo que no estaba permitido en sábado»… Sin embargo, los piadosos fariseos no parecen mostrar el menor resquicio de misericordia ante los mismo discípulos… Esto es siempre una llamada de atención para toda persona religiosa: ¡que la piedad no acabe por matar el corazón! Que nunca pierda de visa que si “algo” he logrado no es mi mérito, sino la misericordia de Dios en mí… Señor, no dejes que mi alma perezca en la soberbia.
JUEVES 16.07.2026
Jueves de la 15ª semana del T.O., par.
Cuando los seres humanos le damos la espalda a Dios, sea al nivel que sea (personal, social, religioso…), se cumplen en nosotros la profecía de Isaías: «Como la embarazada… concebimos, nos retorcimos, dimos a luz… viento». Pero no importa lo grande que sean nuestros pecados, Dios nos sigue buscando y llamando y su voz resuena en nuestro corazón: «Mi alma te ansía de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti…». Aunque muchas veces sólo aprendemos a base de “trompazos”: «En la angustia acudieron a ti, susurraban plegarias cuando los castigaste…». Por ello también Jesús no se casa de invitarnos: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré». No es tan fácil. Nuestro orgullo se resiste a dejarse amar y perdonar.
MIÉRCOLES 15.07.2026
Miércoles de la 15ª semana del T.O., par.
Si el pueblo de Israel, que se sabía elegido por parte de Dios, fue tantas veces desagradecido a su Dios, ¿qué le podemos pedir a Asiria? Asiria, como denuncia el profeta Isaías, hizo lo que hacemos todos la mayor parte de las veces… dejarnos llevar por el orgullo: «Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi saber, porque soy inteligente…». El mismo Jesús, en un momento dado de su misión, parece tomar conciencia de que su evangelio no encontraba a cogida entre los «sabios y entendidos» sino entre «los pequeños»… y «da gracias al Padre, Señor del cielo y de la tierra». Nada nos es debido, todo es gracia… ¿pero tendremos la humildad y la gratitud suficiente para reconocerlo?
MARTES 14.07.2026
Martes de la 15ª semana del T.O., par.
La fe es un don, pero al mismo tiempo pide de nosotros ciertas actitudes para acogerla y dejarla que dé su fruto. La actitud de quien contempla el milagro de la vida con asombro y gratitud porque nada nos es debido Es la antítesis de la denuncia que hace Jesús sobre Corozaín y Betsaida. La actitud de quien en su corazón está habitado por la humildad. Es la antítesis de esa Cafarnaún «que quiere escalar el cielo». Y la actitud de quién, aún en medio de la mayor dificultad, no deja de fiarse de Dios. Es lo que el profeta Isaías pide al rey Ajaz ante la amenaza de los reyes de Siria e Israel. Que el Señor nos dé la gracia de «no endurecer hoy nuestro corazón».
LUNES 13.07.2026
Lunes de la 15ª semana del T.O., par.
En nuestra cultura occidental hay un resurgir de espiritualidad. A veces, es una espiritualidad centrada en el “yo me siento bien, yo estoy a gusto conmigo mismo, yo me realizo…”. Esto no es cristiano. Al contrario, la palabra de Dios que hoy escuchamos nos invita a cuestionar ciertas actitudes supuestamente espirituales: «No he venido a sembrar paz, sino espada», dice Jesús. Y así debemos revisar nuestra relación con Dios, como denuncia Isaías en la primera lectura, tratando de buscar coherencia entre fe y justicia: «No me traigáis más inútiles ofrendas, etc. etc., Buscad la justicia, socorred al oprimido…». Y así debemos cuestionar nuestras servidumbres familiares o sociales: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí…». Y, finalmente, debemos evitar caer en las redes de una espiritualidad intimista, no comprometida: «El que recibe un profeta… un justo… El que de beber… no perderá su recompensa». El «buen camino de la salvación de Dios» siempre es un camino en tensión: entre el don de Dios y la acogida de ese don, entre mi amor a Dios y mi amor/justicia a los hermanos…
DOMINGO 12.07.2026
Domingo 15° del T.O., A
En el camino de la fe hay momentos de bajón (como en cualquier otro camino de la vida). La diferencia es que el creyente, para esos momentos, cuanta con la garantía del mismo Señor. Isaías en el cumplimiento de su misión lo experimentó, y Dios entonces le dice (y nos dice): «La palabra que sale de mi boca no volverá a mí vacía…». Y Pablo que, cuando escribe su carta a los Romanos, ya había conocido bien las dificultades del evangelizador, nos dice: «Los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará…». Es la luz de la fe y la confianza en Dios que debe alumbrar siempre los pasos del creyente. En los momentos de “éxito” para no caer en el orgullo, y en los momentos de bajón, para no caer en el derrotismo. El mismo Jesús nos dice que la semilla se siembra, pero nodos los terrenos (corazones) la reciben igual, tampoco nosotros en todos los momentos de nuestra vida. Hay que saberlo. Pero también hay que saber que, con bajón o sin él, al final ─si la «tierra es buena»─ produce fruto… aunque sólo sea «el treinta».
SÁBADO 11.07.2026
Sábado de la 14ª semana del T.O., par.
Isaías siente su indignidad ante Dios… Pero no sólo él, todos debiéramos sentirla. No es falsa humildad, es realidad. Pero, al mismo tiempo, también como Isaías deberíamos “sentir” que Dios hace en nosotros lo que nosotros nunca podremos hacer por nosotros mismos: «Ha desaparecido tu pulpa, está perdonado tu pecado». Así, cuando Isaís lleve a delante su misión, siempre llevará consigo esta experiencia… No él, sino Dios en él… Es la experiencia de todo verdadero discípulo, especialmente en la incomprensión, desprecio y persecución, como nos recuerdan las palabras de Jesús en el evangelio. O, dicho con otras palabras, «no (les) tengáis miedo». Que «el Señor reine, vestido» de su misericordia (y ternura) en mi propio corazón y en mi propia vida.
SÁBADO 11.07.2026
San Benito, abad, patrono de Europa.
Dejar los bienes materiales, sobre todo si son abundantes, cuesta. Pero aún cuesta más dejar atrás el estatus social y las relaciones humanas que tejían nuestra vida. Con todo, con la ayuda de la gracia, es posible. Pero hay un “algo” que, de forma muy sutil se nos puede colar en el corazón, y que es mucho más difícil de dejar atrás: el orgullo de creer que somos nosotros los que lo hemos conseguido o el orgullo de convertir nuestro “desprendimiento” en vanagloria. Cuando los discípulos le preguntan a Jesús que, «por haberlo dejado todo… ¿qué les va a tocar?», están poniendo de manifiesto que aún les queda por delante un largo camino de aprendizaje. Un camino que recorrerán dolorosamente… hasta el martirio. También recorrerá este camino, ─aunque no murió mártir─, san Benito, por eso su obra, ─que no fue su obra, sino la obra de Dios en él y a través de él─, fue (y sigue siendo) tan fecunda: «Hijo mío, si aceptas mis palabras… si conservas mis consejos… si prestas oído a la sabiduría…» de Dios. Hoy seguimos necesitando santos como él.
VIERNES 10.07.2026
Viernes de la 14ª semana del T.O., par.
Continúa la ternura/amor de Dios manifestándose y ofreciéndose para Israel a través del profeta Oseas. Ofreciéndose, no imponiéndose: «Vuelve, Israel… Tomad vuestras promesas… Asiria no nos salvará…». Casi podríamos decir que Dios se pone de rodillas ante su pueblo para que reflexionen y cambien el rumbo de su vida (que les lleva al desastre): «Seré para Israel como el rocío… Soy como un abeto siempre verde…». Pero no parece que Israel hiciera mucho caso de estos oráculos. Aceptar tanta ternura y abajamiento por parte de Dios no responde a nuestra idea espontánea de Dios, preferimos el Dios de la ley y del palo… Pasará lo mismo con Jesús y, como él mismo anuncia, con sus seguidores: «Os envío como ovejas en medio de lobos… ¡Cuidado con la gente…! Seréis odiados…». ¿Por qué nos es tan difícil acoger tanto amor y ternura de parte de Dios para nosotros? ¿No será soberbia? «Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme»…
JUEVES 09.07.2026
Jueves de la 14ª semana del T.O., par.
¡Cuánta ternura nos transmite este oráculo del profeta Oseas! Es un texto para llevar siempre consigo, y releerlo muchas veces y así “alimentarse” de él. Y es desde esta ternura/amor que tenemos que entender las palabras que Jesús dirige a sus apóstoles en el evangelio de hoy, como si dijese, poned la ternura de Dios en el centro de vuestra vida personal y pastoral, lo demás se os dará por añadidura. Tristemente con tanta psicología y sociología y pedagogía y técnicas de todo tipo que hoy sabemos, a veces, en el anuncio del evangelio se nos olvida lo esencial… y no dejamos que «el rostro de Dios brille», a través nuestro, para el mundo. A veces se nos olvida, incluso, que lo nuestro es anunciar el evangelio…
MIÉRCOLES 08.07.2026
Miércoles de la 14ª semana del T.O., par.
Cuando se mira la historia con ojos humildes uno se pregunta: ¿Dónde quedan los grandes imperios de todos los tiempos? ¿Dónde quedan los supuestos paraísos que los dictadores de turno iban a construir (a costa de la sangre de muchos)? ¿Dónde queda la soberbia y la autosuficiencia humana? Etc. etc. Y uno constata lo que nos dice el profeta Oseas: «Por la abundancia de sus frutos, multiplicó sus altares (a dioses paganos, a ideologías…)». A Israel el Señor, por medio del profeta, se lo anuncia con antelación para que se conviertan, para darle una nueva oportunidad: «Es tiempo de consultar al Señor… y haga llover sobre vosotros la justicia». Pero Israel no quiso convertirse y en el 721 a. C. acabó destruida por los asirios. En tiempos de Jesús la situación no ha mejorado mucho, la infidelidad del pueblo judío (ahora el reino del Sur, Judá) es una constante en su historia. Por ello Jesús insiste a sus apóstoles en que vayan a «las ovejas descarriadas de Israel», pero la historia se repetirá en el 70 d. C. con los romanos… y Jerusalén y su templo serán destridos. Que nosotros aprendamos la lección y «busquemos continuamente el rostro del Señor».
MARTES 07.07.2026
Martes de la 14ª semana del T.O., par.
Pero la ternura de Dios no está reñida con el respeto a nuestra libertad. Dios no es una “madraza” que a fuerza de justificar a sus hijos acaba por anularlos, Dios, al contrario, quiere que aprendamos la lección de nuestros propios errores y así crezcamos: «Han constituido reyes… sin contar conmigo, … Se hicieron ídolos de plata y oro… Mis preceptos son considerados cosa de otros… (Así que) siembran vientos y cosechan tempestades… El Señor no los acepta… Tiene presente su perversión…». Ni Dios castigador/cruel, ni Dios “madrastrona”, sino Dios sabio pedagogo como nos muestra Jesús en el evangelio de hoy: se compadece, cura, enseña… y quiere que sus discípulos se asocien a su tarea. Tenemos que reconocer que, a veces, lo hemos hecho muy mal…
LUNES 06.07.2026
Lunes de la 14ª semana del T.O., par.
La elección del pueblo judío por parte de Dios es “sacramento” de la elección/amor de Dios por toda la humanidad. La dureza de corazón ─«un pueblo de dura cerviz»─ del pueblo judío es también “parábola” de la dureza de corazón de todo ser humano. Y la respuesta de Dios ante esta dureza de corazón no es el castigo sino la ternura, como nos muestra hoy el profeta Oseas. ¿De verdad lo creemos? ¿De verdad vivimos nuestra fe de esta ternura/amor de Dios? Oseas pertenece al A. T. pero ya en sus oráculos se empieza a dibujar lo que en Jesús se manifestará en plenitud: ternura/amor que sana a la «mujer que sufría flujos de sangre», ternura/amor que devuelve la vida a la hija del «jefe de los judíos». Cantemos y celebremos hoy la «clemencia y misericordia del Señor».
DOMINGO 05.07.2026
Domingo 14° del T.O., A
Con facilidad el ser humano se desliza ─nos deslizamos─ hacia la soberbia y el orgullo: se cree dueño de su vida y de los bienes de este mundo (¡como si los hubiese creado el mismo!), y se cree superior a los demás y juez de todos (¡como si fuese Dios!)… Pero como no es ni creador, ni Dios, el resultado es contrario a lo pretendido: su horizonte existencial se cierra y se empobrece, y su vida se apaga y entristece… y se crispa. Jesús parece descubrir de pronto esta (triste) realidad del ser humano y se ve “obligado” a dar un giro a su misión. Para él fue como una gran “revelación”: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y tierra, porque (…) estas cosas (…) has revelado a los pequeños». Abajar nuestro orgullo no es fácil, es un camino de «cansancio y agobio», pero el Señor nos ofrece la posibilidad de hacerlo con él: «Venid a mí… y encontraréis descanso para vuestras almas», porque él mismo nos ha precedido en ese camino de humildad: «Mira que viene tu rey (…) pobre y montado en un borrico». Que el Señor nos dé la gracia de «vivir según (…) el Espíritu para dar muerte en nosotros» el orgullo y la soberbia que nos apartan del Evangelio.
SÁBADO 04.07.2026
Sábado de la 13ª semana del T.O., par.
Históricamente los malos presagios del profeta Amós se cumplieron por la dureza de corazón de las gentes del reino del Norte. En el 721 a. C. Israel fue borrada del mapa por los asirios, y sus hijos deportados. Sin embargo, el libro del profeta acaba con oráculos llenos de esperanza. Una esperanza que es Esperanza porque para Dios la historia y la vida no acaban en este mundo. Siempre queda un más allá en el que Él implantará la justicia, el amor, el consuelo, etc. que en este mundo presente no fue posible alcanzar. Dios revelará este misterio, que es de Amor y plenitud, a través de Jesucristo… aunque, como a los discípulos de Juan, y a los escribas, y a los fariseos, etc. nos cueste entenderlo.
VIERNES 03.07.2026
Santo Tomás, apóstol.
A nuestro individualismo contemporáneo le cuesta entender las conexiones profundas de la vida que nos permiten ser y que, además, son un don. Y no se trata sólo de las necesarias “dependencias” físico-biológicas, se trata de algo mucho más profundo: “somos con” o no somos. Y si esto es verdad a nivel de la vida en general, lo es mucho más a nivel de la Iglesia: la imagen de los «apóstoles y profetas como cimientos» de la Iglesia no es sólo una imagen, es una realidad mistérica. Por ello, ese Tomás apóstol que hoy celebramos y que el evangelio nos le recuerda “incrédulo”, de alguna forma, ha abierto la puerta de la Iglesia a todas nuestras incredulidades: con ellas formamos parte de esa Iglesia de la que Cristo Jesús es la piedra angular. Y, al mismo tiempo, con ellas formamos parte de ese grupo de los bienaventurados «que creen sin haber visto». En Cristo Jesús, nuestra debilidad se convierte en fortaleza. Gracias apóstol Tomás por recordárnoslo.
VIERNES 03.07.2026
Viernes de la 13ª semana del T.O., par.
Amós, de parte de Dios, insiste en las consecuencias catastróficas de una conducta religiosa hipócrita, es decir, de una religiosidad que no busca la justicia social y se queda en los ritos y en las ceremonias. De alguna forma, Mateo, rico cobrador de impuestos, padece ya estas consecuencias a nivel personal. Mateo y otros muchos como él. Pero Mateo tuvo la gracia de comprender que «no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios», y la descubrió en ese «sígueme» de Jesús, y dejando atrás su forma de vida centrada en el dinero pasó a ser discípulo, imaginamos que pobre, de Jesús. Que el Señor nos dé la gracia de vivir una religiosidad coherente con el amor al necesitado.
JUEVES 02.07.2026
Jueves de la 13ª semana del T.O., par.
La predicación de Amós molesta al establishment religioso del reino del Norte con el sacerdote Amasías a la cabeza. Algo semejante ocurre con Jesús y los escribas de su tiempo. ¡Qué pena cuando la religión se convierte en ideología y en lugar de buscar el bien se dedica a autojustificar su status! Es triste, pero real… Pero ni Jesús ni Amós están ahí por intereses personales o ideológicos, están ahí por la “fuerza-vocación” de Dios. «El Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo…», testimonia Amós. Y Jesús: «Para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad…». Y, al final, el mundo y la historia están en las manos de Dios, no de los hombres, por agresivos y poderosos que parezcan: «Tu mujer deberá prostituirse… tu tierra será repartida… tu morirás…». Señor, danos a todos la gracia de amar tu voluntad y cumplirla.
MIÉRCOLES 01.07.2026
Miércoles de la 13ª semana del T.O., par.
La violencia de los endemoniados nos evoca la violencia que hoy se vive en tantos lugares del mundo: «nadie se atrevía a transitar por aquel camino». Pero en nuestro mundo no se trata de «sepulcros», sino de las calles y barrios de las ciudades donde la gente, con miedo, intenta sobrevivir. Jesús expulsa a los demonios y esto tiene consecuencias económicas negativas que para «el pueblo entero» es más importante que las personas sanadas y «ruegan a Jesús que se marche de su país». La economía por encima del valor de las personas. Esta es una de las grandes causas de la violencia actual en el mundo. Algo que también denuncia el profeta Amós en el reino del Norte: «Buscad el bien, no el mal… Instaurad el derecho en el tribunal… Que fluya como agua el derecho y la justicia como arroyo perenne». La sociedad en la que profetiza Amós era religiosa y el profeta subraya que para Dios la justicia social está por encima de los ritos religiosos: «Aborrezco y rechazo vuestras fiestas (religiosas) ─dice el Señor»… Nuestras sociedades no lo son, pero el principio sigue siendo igualmente válido: si el valor de la persona no está por encima de los intereses económicos… la violencia seguirá creciendo en nuestro mundo y en nuestras sociedades.
MARTES 30.06.2026
Martes de la 13ª semana del T.O., par.
Amós ejerció su ministerio profético en el reino del Norte y denunció la incoherencia de aquel pueblo elegido y «sacado de Egipto» que no fue agradecido ni coherente con su vocación: «Os pediré cuentas de todas vuestras transgresiones». Transgresiones provocadas por la propia debilidad humana y/o por la influencia/condicionamiento de las costumbres de los pueblos vecinos. Siempre parece más fácil dejarse llevar por lo y los de alrededor que tomar decisiones personales coherentes con la fe que profesamos. El ir a contracorriente de lo política, social, y/o familiarmente marcado, puede desatar en uno «una tempestad» como la del evangelio de hoy. Nos enfrentamos a todos (o casi todos) por Jesús, y, sin embargo, Jesús parece dormir. El grito de los discípulos es también el nuestro propio: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!». Pero también lo es la respuesta de Jesús: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?». Así que con el salmista le decimos al Señor: «Guíame con tu justicia».
LUNES 29.06.2026
Santos Pedro y Pablo, apóstoles.
Jesús le da a Pedro un poder que no merece de ninguna forma desde un punto de vista humano. De hecho, la continuación de este evangelio es una reprimenda de Jesús a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios». Con Pablo, bien lo sabemos, pasa algo parecido: de fanático cumplidor de la Ley pasó a ser apóstol de la libertad del Evangelio. La Iglesia ─y esto debemos tenerlo siempre claro, especialmente en tiempos de escándalos y debilidades─ no es la obra de los hombres, sino de Dios. Pedro lo vive al ser liberado de la cárcel: «Date prisa, levántate… Ponte el cinturón y las sandalias… Envuélvete en el manto y sígueme…». Y Pablo lo testimoniará en numerosas ocasiones porque así lo experimentó: «El Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas… Fui liberado de la boca del león». Y todo ello no al servicio del propio interés o grandeza, sino al servicio del evangelio: «Para que, a través de mí, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones». Por ello estamos nosotros hoy aquí celebrando a estos dos grandes santos-columnas de la Iglesia: somos hijos en la fe de la fragilidad humana y de la grandeza de Dios… «a él la gloria por los siglos de los siglos. Amén».
LUNES 29.06.2026
Lunes de la 13ª semana del T.O., par.
Jesús parece escabullirse de la «mucha gente» y «cruza a la otra orilla». Esto tiene un gran significado simbólico: «la otra orilla» es la orilla de las decisiones personales, no de la masa. En los grupos más o menos grandes de personas, ─basta ver a los turistas que van detrás del guía con su banderita─, el comportamiento de las personas no suele ser personal sino gregario. Pero en el seguimiento de Jesús esto no vale, la fe es una opción y una gracia personal. Los dos encuentros que Jesús tiene a continuación ─en «la otra orilla»─ lo rubrican. Y es que hay momentos en la vida en los que el creyente ha de tomar decisiones personales coherentes con la fe que profesa y que no son ni política, ni social, ni familiarmente correctas. No hacerlo es «olvidar a Dios», como nos recuerda el salmo de este día. Y «olvidar a Dios», como recuerda el profeta Amós a sus contemporáneos, es apartarse de la Vida…
DOMINGO 28.06.2026
Domingo 13° del T.O., A
El amor, si es amor de verdad, nunca entra en conflicto con otros amores, al contrario, se complementan y se ayudan mutuamente a crecer y purificarse. Esto es aún más verdad con el amor de Dios. Los que entramos en conflicto somos los supuestos “amadores”, porque dejamos que a nuestros amores se adhieran cosas que confundimos con el amor: egoísmo, interés propio, afán de dominio, etc. etc. Como «bautizados en Cristo y, por tanto, en su muerte», ─nos recuerda hoy san Pablo─, debemos dejar que el amor de Dios se sitúe en el centro de nuestras vidas, no para competir con nuestros amores humanos ─«padre, madre, hijo hija», dice Jesús─, sino para que sea fuente, origen, sostén y meta de todos ellos. Claro que no es fácil, se trata de un proceso purificador y, a veces, doloroso: «el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí». Aprender a amar es, en definitiva, aprender a dar la vida… con la gracia de Dios: «El que pierda su vida por mí, la encontrará». Un dar la vida que empieza por gestos cercanos y sencillos: «El que os recibe… El que os da de beber…». El ejemplo de la mujer sunamita que abre su casa al profeta Eliseo lo sintetiza, y nos recuerda que Dios no se deja ganar en generosidad: «El año próximo, por esta época, estarás abrazando a un hijo». Así, con el salmista, «cantemos las misericordias del Señor».
SÁBADO 27.06.2026
Sábado de la 12ª semana del T.O., par.
Además del sufrimiento físico y psicológico, la caída de Jerusalén debió de representar un enorme dolor moral para aquel pueblo que se sabía elegido por Dios: «¡Derrama como un torrente tus lágrimas día y noche; no te des tregua, no descansen tus ojos!». Momentos dolorosísimos de la vida que se pueden convertir en una invitación a la revisión/conversión: «Tus profetas te ofrecieron visiones falsas y vanas… oráculos falsos y seductores». También debía ser muy dolorosa la situación del centurión romano de Cafarnaún por la enfermedad de su criado: «está en cama paralítico y sufre mucho». Tan dolorosa que todo un centurión se abaja/humilla ante un judío (Jesús) para pedir por su sanación. Pero así, aquel dolor suyo fue el comienzo de un camino nuevo para este pagano: «En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe». «Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades», los que no sabemos situarnos ante Él, somos nosotros.
VIERNES 26.06.2026
Viernes de la 12ª semana del T.O., par.
Los babilonios dieron una segunda oportunidad a Jerusalén, pero el rey Sedecías, a pesar de la insistencia del profeta Jeremías, no quiso aprovecharla. Se fio más de él y de sus consejeros que de la palabra de Dios que le llegó por el profeta… y Jerusalén fue destruida y el rey corrió una suerte horrible junto con su familia. Cuántas veces en la vida, también los creyentes desaprovechamos las oportunidades que el Señor nos va poniendo delante para convertirnos, para purificar nuestra fe, para ir convergiendo nuestros caminos hacia la voluntad de Dios… La actitud del leproso del evangelio de este día nos sirve como invitación en nuestro caminar creyente: «Se acercó a Jesús, se arrodilló y le dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”». Limpiarme de la lepra de la autosuficiencia, de la lepra del orgullo, de la lepra de la falta de humildad…
JUEVES 25.06.2026
Jueves de la 12ª semana del T.O., par.
A pesar de la reforma religiosa de Josías, sus descendientes no se mantuvieron en la fidelidad a la Alianza y, algunas décadas más tarde, le llegó el final a Jerusalén como le había llegado algunas décadas antes a Israel. Esta vez no serán los asirios los destructores, sino los babilonios que tenían una filosofía de la victoria más benévola. En cualquier caso, se cumplieron así las palabras de Jesús en el evangelio de hoy: «No todo el que me dice “Señor, Señor”…» y «El que escucha estas palabras mías y nos las pone en práctica…». Mantener la coherencia entre la fe/Palabra y la vida/obras no es fácil, es una lucha. A veces la incoherencia bien de la mano del pecado, pero otras de la falta de fe, cuando el creyente se fía más de sí mismo y de sus propias obras, que de Dios. El pecado se con más facilidad. La falta de fe es más sutil. Por eso, con las palabras del salmo responsorial, oramos: «Socórrenos, Dios, Salvador nuestro… líbranos y perdónanos a causa de tu nombre».
MIÉRCOLES 24.06.2026
Natividad de San Juan Bautista.
Isabel dio a luz en su vejez. Su hijo recibió un nombre que rompía con la tradición familiar. Su padre recupera el habla perdida. Y el hijo, cuando va creciendo, «vivía en lugares desiertos». Son las líneas (torcidas) escritas por Dios en el libro de la historia, líneas que no todos son capaces de leer. Al mismo Juan, como al profeta Isaías, les costó aprender este lenguaje de Dios: «Yo pensaba: “En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas”». Aunque no lo proclama la liturgia de esta solemnidad, podemos recordar a Juasn enviando mensajeros a Jesús desde la cárcel: «¿Eres tú el que había de venir o tenemos que esperar a otro?». Juan Bautista nos invita hoy a recorrer un camino que va a contracorriente de los criterios del mundo: renunciar a sí mismo para ser verdaderamente uno mismo; renunciar a los propios criterios para que los criterios de Dios sean nuestra guía; apagar la propia luz para que brille en nosotros la luz de Cristo; quitar nuestras “seguridades” para que sólo la fe sea nuestra seguridad… convencidos de que «viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias de los pies».
MIÉRCOLES 24.06.2026
Miércoles de la 12ª semana del T.O., par.
Durante unas obras de reparación del templo fue encontrado libro de la ley». En aquel momento histórico había en Jerusalén un rey piadoso, Josías, que aprovechó aquel acontecimiento para llevar a cabo una necesaria reforma religiosa. Si el rey hubiera sido otro, otras hubieran sido las consecuencias de aquel hallazgo… porque, como nos recuerda Jesús hoy, también hay profetas falsos. Pero Dios vela por su pueblo y a nosotros nos toca estar atentos para distinguir los buenos de los malos profetas… «por sus frutos». Así, con el salmo responsorial, le decimos al Señor: «Muéstrame el camino de tus decretos… Enséñame a cumplir tu ley y a guardarla de todo corazón… Inclina mi corazón a tus preceptos y no al interés… Aparta mis ojos de las vanidades… Dame vida con tu palabra…».
MARTES 23.06.2026
Víspera de la Natividad de San Juan Bautista.
Detrás de cada ser humano hay un misterio de elección y de amor de Dios que se nos escapa, y que tantas veces desborda la lógica humana. Sólo Dios sabe a quién llama, para qué, cómo y porqué. Nos lo muestra la vocación de Jeremías: «Mira que no sé hablar, que solo soy un niño». Pero Dios le responde: «Yo estoy contigo para librarte… Voy a poner mis palabras en tu boca…». Y la de Juan el Bautista: «No tenían hijos (Zacarías e Isabel), porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada». Pero Dios le dice a Zacarías: «Tu mujer Isabel te dará un hijo… Será grande a los ojos del Señor… para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto». Y así, Juan el Bautista, «sin conocer a Jesucristo, lo amó y, sin contemplarlo, creyó en él» y a él dedico su vida y su misión… hasta dar la vida, convirtiéndose para nosotros en modelo y referencia a imitar: disminuir nosotros para que Cristo crezca en nosotros para el mundo… aunque no siempre (o casi nunca) lo entendamos.
MARTES 23.06.2026
Martes de la 12ª semana del T.O., par.
Seguramente que, humanamente hablando, Judá era tan candidata para desaparecer en manos de los asirios como Israel, y a punto estuvo. Pero, sorprendentemente, las cosas se desarrollaron de otra manera, y para nosotros queda el testimonio del poder de la oración y la fidelidad de Dios a sus promesas como una permanente invitación a confiar en Él… Aunque a veces se nos haga «puerta estrecha» y «camino angosto».
LUNES 22.06.2026
Lunes de la 12ª semana del T.O., par.
El amor sin límites de Dios por la humanidad, por cada uno, no nos convierte en marionetas de las que él maneja los hilos, sino en seres libres y responsables de sus propias acciones y de las consecuencias de estas. La caída del reino del Norte en manos de los asirios (Cf. 1ª lectura) es un ejemplo de ello. El autor o autores del 2° libro de los Reyes, deudores de su mentalidad y de su teología, lo presentan como castigo: «Se encolerizó el Señor sobremanera contra Israel, apartándolos de su presencia». Pero leído el episodio desde la revelación de Jesucristo, podríamos decir que Dios lloró lágrimas de dolor e impotencia por aquel pueblo suyo que «despreció sus leyes y la alianza que había establecido con sus padres» y así caminó hacia su destrucción. Dolor y paciencia infinita de Dios que nos invita constantemente a los creyentes a no convertirnos nosotros en jueces de los demás: «No juzguéis… No te fijes en la mota…». Señor, sólo contigo «haremos proezas».
DOMINGO 21.06.2026
Domingo 12° del T.O., A
Tal y como hemos reflexionado en domingos anteriores, el cristiano es portador del tesoro de la elección libre y gratuita por parte de Dios. Así, con este fuego ardiendo en su corazón, parecería que la vida del creyente sería un camino de rosas. Pero bien sabemos que no es así, que el cristiano vive incomprensiones, dificultades e incluso el martirio. La historia del cristianismo está llena de ejemplos: es el trasfondo que está detrás del evangelio de este domingo. Y antes del cristianismo, los hombres y mujeres de Dios, y en particular, los profetas, como es el caso de Jeremías en la primera lectura. Incomprensiones, dificultades y persecuciones que no sólo nos vienen de fuera, sino también de dentro de cada uno. Y éstas, con frecuencia, son más difíciles de reconocer. El gran enemigo para hacerlas frente, como para tantas cosas en la vida, es el miedo. Pero Jesús no nos pide que no sintamos miedo, sería inhumano, sino que no nos dejemos paralizar por él, que no cedamos ante él, que no nos dejemos vencer por el desánimo… que pidamos la gracia y luchemos para mantener toda nuestra confianza en Dios, pues es a él y sólo a él, a quien corresponde la última palabra de la historia.
SÁBADO 20.06.2026
Sábado de la 11ª semana del T.O., par.
Los ídolos, como ilustra la primera lectura, sean cuales sean, no pueden dar lo que no tienen: no dan vida, debilitan la conciencia y el tejido social… siembran muerte. Pero la idolatría fue una tentación (y caída) constante en la historia de Israel y Judá. También lo es en la nuestra… y en la de todos. Por eso Jesús nos advertirá: «Nadie puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y al dinero». Claro que no se puede vivir sin dinero, ni sin comida, ni sin vestido… Y no sólo no se puede vivir sin ellos, sino que hay obligación moral de conseguirlo para cuidar la vida propia y de los que tenemos encomendados. El problema viene, como tantas veces, cuando todo esto se convierte en único objetivo de la vida… en dios, en ídolo… Por ello, constantemente, tenemos que revisar las actitudes desde las cuales luchamos y trabajamos en la vida… «Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia… lo demás se os dará por añadidura».
VIERNES 19.06.2026
Viernes de la 11ª semana del T.O., par.
Solemos decir que todo se tiñe del color de nuestra mirada. Es una expresión que tiene un significado positivo, sobre el poder del verdadero amor, pero también puede tener un significado negativo: el codicioso verá, en todo y en todos, ocasión de ganancia; el envidioso, de enfrentamiento; el agresivo, de pelea; etc. Así ocurrió con la reina Atalía, sanguinaria y afanosa de poder. La primera lectura nos lo recuerda. Pero también nos recuerda que “el que siembra vientos, cosecha tempestades” con el final trágico de la reina. Por ellos Jesús hoy nos invita a que no codiciemos las cosas del mundo como tesoros, sino que pongamos nuestro corazón en el único tesoro que es Tesoro, el cielo: “Si tu mirada es una mirada iluminada por las cosas celestiales, toda tu vida tendrá sentido-luz, pero si tu mirada está mediada por las luces efímeras del mundo, todo en ti quedará a oscuras”, como tristemente nos muestran cada día tantas vidas rotas, vacías, sin sentido…
JUEVES 18.06.2026
Jueves de la 11ª semana del T.O., par.
Con el paso de los años la memoria de los hombres y mujeres de Dios se va purificando e idealizando. Así pasó con la memoria del profeta Elías, como nos recuerda hoy la primera lectura. Es un mecanismo para expresar el anhelo de perfección y santidad que todos llevamos dentro, y así estas personas santas se convierten en referencia para la propia vida. Así también necesitamos esa referencia en la vida de oración para no caer en las «muchas palabras… pensando que así Dios nos hará más caso». El «Padre nuestro» es esta referencia: cómo hablar a Dios, qué pedirle, cómo me compromete… Porque la oración no es sólo pedir, es también dar/darse…
MIÉRCOLES 17.06.2026
Miércoles de la 11ª semana del T.O., par.
Con qué facilidad se cuela el espíritu del mundo en nuestra vida religiosa, y lo que debiera ser camino de oculta generosidad, de silenciosa intimidad con Dios y de alegre humildad, puede acabar convirtiéndose en vanidad, palabrerío superficial e hipocresía, como denuncian hoy las palabras de Jesús. A orillas del Jordán el profeta Eliseo, recién estrenado como sucesor de Elías, tendrá que golpear por dos veces las aguas para que se separen. La primera vez no funciona, pero sí la segunda. En medio este grito-oración de Eliseo: «¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?», y así aprenderá el profeta que Dios no es de su propiedad, sino al revés, que él está al servicio de Dios. Que no se nos olvide tampoco a nosotros para no caer en la «hipocresía».
MARTES 16.06.2026
Martes de la 11ª semana del T.O., par.
El amor al enemigo es verdadero amor cuando no se oculta la ofensa ni la herida infligida. Si no fuese así Dios habría dejado el mundo y la historia en manos de los criminales (o en manos de esa parte criminal que todos llevamos dentro). Las consecuencias del abuso-asesinato por parte de Ajab-Jezabel así nos lo muestran: «Por haberte vendido, haciendo el mal… yo mismo voy a traer sobre ti el desastre…». Pero también nos muestra el poder del arrepentimiento: «¿Has visto como se ha humillado Ajab ante mí?…». Dios siempre deja abierta una puerta al arrepentimiento. Dios está con las víctimas, pero también con los que se arrepienten de sus pecados y abusos. ¿Y quién puede declararse a sí mismo inocente de todo?: Misericordia, Señor, hemos pecado».
LUNES 15.06.2026
Lunes de la 11ª semana del T.O., par.
Dos visiones chocan en la primera lectura: la visión de Ajab es la visión del poder y del mundo, en la que las cosas sólo tendrían valor en función del propio egoísmo o apetencia, y la visión de Nabot, donde las cosas tienen un valor sacramental-sagrado que remite a Dios. La lógica del mundo, como tantas y dolorosas veces, parece imponerse y crea víctimas (Nabot). Nabot se convierte en profecía de Jesús quien, a su vez, morirá víctima de la lógica del poder y del mundo, pero que al hacerlo y porque no aplicará el «ojo por ojo, diente por diente», sino que derramará su desbordante amor sobre el mundo, invertirá los caminos de la historia: una víctima será el primer resucitado y así las puertas del Reino se abrirán para las víctimas de todos los tiempos. Los verdugos, al final, tendrán que pisar su orgullo, reconocer sus abusos e implorar su misericordia…
DOMINGO 14.06.2026
Domingo 11° del T.O., A
Jesús no pregunta a las multitudes por su situación moral (sus pecados), ni su nivel religioso (su piedad), ni sus títulos académicos o del mundo… no. Simplemente, pero nada más y nada menos, en su pobreza y necesidad los elige y los ama, y así nuestra lógica humano-religiosa se pone patas arriba. Nosotros nos empeñamos en hacer méritos ante Dios, pero él nos pide nuestras pobrezas y pecados… eso que nos avergüenza y con lo que nuestro orgullo se resiente. Por eso, cuando Jesús dice que la «mies es abundante y los obreros pocos» está hablando de mi propio corazón y de la resistencia que cada uno ponemos para dejarnos transformar por Él. De aquí la necesidad de «rogar al dueño de la mies que envíe obreros a su mies»… la necesaria oración, súplica… “Haz, Señor, en mí ─en cada uno─ lo que yo soy incapaz de hacer… y que yo me deje hacer por ti”. Cuando Jesús elige a los doce apóstoles, no está eligiendo a personas que brillan por su santidad y humildad, sino a 12 pobres hombres de los que el Señor deberá tener constante misericordia y paciencia. Es lo mismo que vivió Pablo en el camino de Damasco, por ello podrá testimoniar: «Dios nos demostró su amor en que, siendo todavía nosotros pecadores, tuvo misericordia de nosotros y Cristo murió por nosotros». Lo que nadie hace por nadie, y menos por un pecador, Cristo lo ha hecho por mí: que mi vida de fe y mi esfuerzo sea la respuesta agradecida ante tanto Amor.
SÁBADO 13.06.2026
Sábado de la 10ª semana del T.O., par.
La exhortación de Jesús a «que vuestro hablar sea sí, sí, no, no», se ve ejemplificada en la vocación de Eliseo. No le da largas a Elías. No le dice: “déjamelo que lo piense un tiempo” o “espera que termine mis estudios” o “acabo de conocer una chica y…”. No. Sólo le pide algo tan humano como despedirse de sus padres… Y hasta sacrifica los bueyes para invitar a comer a la gente de su pueblo. Es como si dijera: “ya no hay vuelta a tras”, “lo que el Señor me tenga preparado”… Así Eliseo hace verdad las palabras del salmo responsorial: «El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en su mano. (…) Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré». Todo un ejemplo para nosotros que a veces nos cuesta tanto servir al Señor. De aquí, pues, una súplica: «Señor, de noche y de día, instrúyeme internamente».
VIERNES 12.06.2026
El Sagrado Corazón de Jesús, A.
Otra “fotografía” del Amor de Dios-Padre, manifestado en el Hijo por la acción del Espíritu Santo, y, por tanto, una nueva celebración que nos invita, con profunda gratitud, a dejar que nuestra vida se “empape” en él. Amor ya anticipado en el A.T.: «Tú eres un pueblo santo para el Señor… Si el Señor se enamoró de vosotros y os eligió… (fue) por puro amor a vosotros…». No podía ser de otra manera a pesar de su dureza de cabeza y corazón: «A quien lo odia, lo castiga en su propia persona». Amor llevado a plenitud en el N.T.: «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados». Pero, porque el Amor de Dios es eso, Amor, no puede dejarnos indiferentes ni “usarlo” de forma egoísta. La celebración del Sagrado Corazón de Jesús nos invita, pues, también a comprometernos: «Si nos amamos unos a otros… el amor de Dios ha llegado en nosotros a su plenitud… Quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él». Pidamos la gracia de «hacernos pequeños» para vivir todo esto, y no nos cansemos de acudir al Señor cuando «el cansancio y el agobio» de la vida o, todavía más, de una vida vivida en el Amor de y para Dios, por Jesucristo, en el Espíritu, nos desborden.
VIERNES 12.06.2026
Viernes de la 10ª semana del T.O., par.
Elías, temiendo por su vida, huye y se refugia en el Horeb, el monte en el que Moisés había recibido las tablas de la Ley. Quizá Elías esperaba encontrarse aquí con un Dios tremendo, reflejo de su propio «celo por el Señor» y del que esperaba hiciese justicia (humana) ante «los hijos de Israel que habían abandonado la alianza». Sin embargo, Dios se le muestra inesperadamente para él como «susurro de una brisa suave» que le consuela. Pero sin darle tiempo a asimilar lo que ha ocurrido, Dios le envía a cumplir una misión. Y es que Dios no nos quiere replegados sobre nosotros mismos, autocomplacidos, sino siempre en camino: «Tu rostro buscaré (siempre), Señor», dice el salmo responsorial. Por ello también Jesús, a los que se sentían satisfechos por cumplir la ley al pie de la letra, les descoloca con su profunda y nada legalista lectura de los preceptos de la Ley: «Habéis oído que se dijo… pero yo os digo…». Que el Señor nos libere, tanto del legalismo, como del laxismo, que nos dejemos guiar por el Espíritu de Dios.
JUEVES 11.06.2026
Jueves de la 10ª semana del T.O., par.
Derrotados los profetas de la idolatría, la lluvia vuelve a Israel. Es una parábola de la vida espiritual. La idolatría (¡y hay tantos ídolos!) mata la vida y la libertad, aunque por un momento parezca todo lo contrario: es engaño. Y no sólo se pueden idolatrar las cosas del mundo o las apetencias personales, también la propia ley religiosa se puede idolatrar, y así, creyendo servir a Dios, en realidad servimos a un ídolo. Jesús denuncia esta situación en el evangelio: el «no matar» es mucho más que no quitar la vida, porque no sólo se mata con armas, la cólera mata, el insulto mata, el resentimiento mata, el orgullo mata, etc. ¿Y quién puede estar seguro de no albergar algo de todo esto en su corazón? Señor, cuida y riega tú la tierra de mi corazón…
JUEVES 11.06.2026
San Bernabé, apóstol
Eran los inicios de la Iglesia. Todo estaba aún por hacer. Ni los Evangelios, ni las cartas del Nuevo Testamento existían todavía. Pero había hombres y mujeres que, como Bernabé, llenos de fe, se dejaban guiar por el Espíritu Santo. La primera comunidad cristiana, compuesta por cristianos de origen judío, fue la de Jerusalén. Tras el martirio de Esteban, aquellos que tuvieron que huir fundaron la comunidad de Antioquía de Siria. Allí había más cristianos de origen pagano que de origen judío, y surgieron dificultades. Bernabé actuó como puente y pacificador entre ambas comunidades. Acompañó a Pablo en su primer viaje misionero (Hch 13-15).Luego se separaron. Así comenzó el camino de la Iglesia, sin grandes medios, en aquella pobreza de la que habla el Evangelio de hoy. Algo que, desde un punto de vista humano, resulta impensable. Por eso, las dificultades del momento actual en la Iglesia no deben asustarnos. Lo que debería asustarnos es que confiemos más en nuestras técnicas y capacidades que en Dios. La figura del apóstol Bernabé nos recuerda que la Iglesia, también hoy, como entonces y como siempre, para evangelizar debe ante todo estar abierta a Dios y pedir el Espíritu Santo. Si el Espíritu Santo no es nuestro guía, nuestros esfuerzos son en vano…
MIÉRCOLES 10.06.2026
Miércoles de la 10ª semana del T.O., par.
Para liberar a su pueblo de la esclavitud del paganismo, Dios entregó a Israel los 10 Mandamientos. Pero la realidad no fue tan fácil, los ídolos siempre les acecharon como nos acechan a nosotros. El profeta Elías luchó contra la idolatría de su tiempo, y lo hizo con pasión, incluso con violencia, como refleja el episodio de la primera lectura. Elías era hijo de su tiempo y combate con las armas de su tiempo. Y es que lo que estaba en juego era algo muy importante: la dignidad y sacralidad del ser humano. Dios nos creó no para la esclavitud, sino para la libertad. Jesús mismo recordará la centralidad de la «Ley y los Profetas»: «Quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos». Con todo, Jesús no se ató a la ley en su literalidad sino en su profundidad, hoy diríamos, Jesús practicó el discernimiento, y esto, como bien sabemos, le acarreó problemas con los fariseos. Puede ser cómodo aferrarse a la ley por la ley, pero también lo contrario, aferrarse a la no-ley por la no-ley, es decir, llevar siempre contraria. Ambos extremos coinciden en una cosa, en la falta de fe verdadera. El discernimiento ante realidades concretas de nuestra vida no es capricho, sino necesidad: «Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti».
MARTES 09.06.2026
Martes de la 10ª semana del T.O., par.
Estas cosas sólo las puede hacer Dios: para salvar a Elías de la sequía, Dios eligió a alguien más pobre que él, una viuda que además tenía a un hijo a su cargo. Elías actuó fiado de Dios, y la viuda actuó fiándose de las palabras de Elías… y la fe, ─no los bienes materiales─, es la que hizo el milagro: «por mucho tiempo la orza de harina no se vació ni la alcuza de aceite se agotó». La fe hizo de Elías y de la viuda esa «sal de la tierra» y esa «luz del mundo» de que nos habla hoy Jesús. Es un don que tenemos que pedir: «Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro». Y es una realidad para vivir con el auxilio del Señor: «Brille así vuestra luz ante los hombres…».
LUNES 08.06.2026
Lunes de la 10ª semana del T.O., par.
Nuestros ojos ven este mundo y, en general, actuamos como si este mundo fuese la única realidad existente. Y no se trata sólo de la realidad material, sino también a las dinámicas de la sociedad, de la economía, de lo social… Así tenemos interiorizados patrones de conducta y actitudes que algunos refranes hacen patentes: “el que pisa primero, pisa dos veces”, “que me quiten lo bailao”, “que me pongan donde haya, que de coger ya me encargo yo”, “el que me la hace la paga”, etc. y de los que nos es muy difícil desprendernos. La lectura de las Bienaventuranzas en el evangelio de hoy nos recuerda que hay una Realidad por “encima” de la realidad, y que la dinámica de esa Realidad es muchas veces contraria a la que tenemos interiorizada en nuestros corazones y que, por tanto, nos corresponde a nosotros elegir, con la gracia de Dios, desde qué nivel de la realidad/Realidad queremos vivir. Frente al rey Ajab que eligió vivir desde la realidad del mundo (siempre con fecha de caducidad), el profeta Elías eligió la Realidad de Dios (siempre eterna). Elías se complicó la vida, pero Elías fue y es bienaventurado. No podemos decir lo mismo de Ajab…
DOMINGO 07.06.2026
Domingo 10° del T.O., A
Qué duros (e intransigentes) podemos llegar a ser las personas religiosas, y justamente en nombre de Dios. ¿Pero qué Dios? Ese Dios que nos endurece el corazón no es real. Caemos pues en un doble pecado: en un pecado de idolatría y en un pecado de falta de amor al prójimo. Quizá sean las dos caras de una misma moneda. El evangelio de hoy nos recuerda una vez más el verdadero rostro de Dios: «Misericordia quiero y no sacrificio: que no he venido a llamar a justos sino a pecadores». No es que no necesitemos normas y leyes, pero cuando éstas se ponen por delante de la misericordia… malo. Lo que es sólo “escalera”, “cauce”, mediación e instrumento, etc. para abrirnos a Dios, acaba por convertirse en un ídolo que mata (para mí) al verdadero Dios. Por eso, como personas religiosas, tenemos que estar muy atentos a nuestra mirada sobre los demás (sobre los “mateos” que se cruzan en nuestra vida): ¿es como la de los fariseos o como la de Jesús? Además, la mirada dura sobre los demás suele esconder una cierta incoherencia de vida y fe: «Quiero misericordia y no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos», echaba en cara Oseas a sus contemporáneos. Y, por supuesto, pone de manifiesto una cierta «incredulidad», una falta de «esperanza»… Todo lo contrario de Abrahán que «creyó contra toda esperanza».
SÁBADO 06.06.2026
Sábado de la 9ª semana del T.O., par.
Y conectando la reflexión de ayer con el evangelio de hoy: ¿cómo puedo estar seguro de que el bien que hago es fruto de mi generosidad o por el contrario es fruto de mi vanagloria? ¿Con qué derecho «me paseo con amplios ropajes o busco que me hagan reverencias»? Sólo cuando nuestros actos buenos sean, como el de la viuda del evangelio, una verdadera donación de nuestra vida, ─«todo lo que tenía para vivir», dice Jesús─, podría hacerlo, pero entonces no lo haría porque habría comprendido que eso que yo doy, antes lo he recibido del Señor por pura generosidad suya. Así que «seamos sobrios en todo, soportemos los padecimientos» (que la vida de fe nos acarree) y demos testimonio del evangelio… con humildad, con gratitud, sin desalentarnos… Que «nuestra boca cante la salvación del Señor»… ¡No la nuestra!, que no existe.
VIERNES 05.06.2026
Viernes de la 9ª semana del T.O., par.
Las palabras de Jesús quieren sacudir la seguridad de sus oyentes, especialmente de los demasiados seguros de sí mismos: «¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David (…) si el mismo David lo llama Señor?». También a nosotros. Y es que en las cosas de la fe nunca podemos sentirnos seguros, ─hablo de una seguridad soberbia, que fácilmente se irrita, no hablo de una seguridad de confianza, que está a otro “nivel”─. Siempre debemos tener la humildad de reconocer que hay cosas que se nos escapan… sencillamente ¡porque no somos dioses! Hasta cuando practicamos el bien podemos engañarnos a nosotros mismos con intereses egoístas o interesados que se nos ocultan. Por ello escribe Pablo a Timoteo que «toda Escritura es (…) útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena». Es un proceso que dura toda la vida, porque la misma vida es un proceso… con «persecuciones y padecimientos»…
JUEVES 04.06.2026
Solemnidad del Cuerpo y Sangre del Seño, A.
El valor de una comida no está tanto en los alimentos que comemos ni en las bebidas que bebemos, como en el hecho de compartir juntos un tiempo, una confianza, un diálogo, una amistad, etc. Este “compartir” es el que marca la diferencia, no la calidad ni la sofisticación de lo que se come o bebe. En nuestro tiempo, como en muchas otras cosas, también en la comida hemos perdido el norte y por eso la ingesta de “comidas” cada vez más sofisticadas y, tal vez, cada vez más ridículas… se ha convertido en moda. Me pregunto, ¿sólo para después poder contarlo?
Hoy la fiesta del Corpus nos sitúa en una cena que fue “compartir” algo tan sencillo y ordinario como el pan y el vino de cada día, pero que, sobre todo, fue el “compartir” de un Amor hasta el extremo, de una amistad desbordante, de un soñar inimaginable, etc. de Dios con la humanidad. Por esto aquella cena no ha acabado, se ha prolongado en el tiempo y en ella nos situamos cada vez que celebramos la Eucaristía… Pero también al revés, cada vez que celebramos la Eucaristía, Él se hace presente en ese humilde pan y en ese poco de vino… no como “cosa”, sino como vida, amor, amistad, horizonte, luz, comunión… alimento de y para la Vida Eterna… Hoy con gozo y humildad confesamos públicamente este misterio y lo ofrecemos al mundo…
JUEVES 04.06.2026
Jueves de la 9ª semana del T.O., par.
Aunque el texto litúrgico no lo recoge, el versículo que hace el puente entre el evangelio de ayer y el de hoy, dice: «Un escriba que oyó la discusión, viendo lo acertado de la respuesta (de Jesús), se acercó y le preguntó…». Es un signo de esperanza: no todos los escribas tenían el corazón endurecido. Y también un signo de que a veces hablamos demasiado y juzgamos demasiado deprisa: «Adviérteles seriamente delante de Dios que no discutan sobre palabras; no sirve para nada y es funesto para los oyentes». Cuánto, todos, tenemos que aprender y mejorar: «Señor, enséñame tus caminos».
MIÉRCOLES 03.06.2026
Miércoles de la 9ª semana del T.O., par.
Los distintos grupos y autoridades judías van desfilando ante Jesús en su incapacidad para abrirse a su misterio. En el evangelio de hoy ha sido los saduceos con su incapacidad para comprender que “detrás” de la letra de la ley hay vida (Vida), y la vida siempre es más rica que la letra: «Dios no es Dios de muertos, sino de vivos». Esa “miopía” espiritual-teológica de los saduceos también nos puede afectar a nosotros, pero también puede ocurrir lo contrario, que seamos objeto de hostilidad, como lo fue Jesús, por parte de quienes hacen una interpretación parcial u hostil de la religión. Las palabras de Pablo a Timoteo en la primera lectura de hoy nos sirven de luz y referencia: «Sé de quien me he fiado… Reaviva el don de Dios que hay en ti… Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza». Así pues: «A ti, Señor, levanto mis ojos».
MARTES 02.06.2026
Martes de la 9ª semana del T.O., par.
En algunas comunidades cristianas debió ser difícil el “retraso” de la 2ª venida del Señor. Especialmente cuando eran comunidades con dificultades, fuesen internas o externas o ambas juntas. En el fondo nos pasa a todos lo mismo: en las dificultades (sobre todo, en las graves) nos surge instintivamente el deseo de que baje fuego del cielo que acabe con los “malos”. Pero si la vida dependiese de los “tizonazos” del cielo, hace tiempo que no existiríamos ya ninguno. El camino del evangelio es el camino de la encarnación: somos ciudadanos del mundo y tenemos que «dar al César lo que es del César», pero también somos ciudadanos del Cielo y tenemos que «dar a Dios lo que es de Dios». No siempre será fácil el discernimiento de qué hacer en situaciones concretas e, incluso, podemos equivocarnos. Sería humano, y debemos tener la humildad de aceptarlo. Pedir consejo también puede ser una buena ayuda. Y en todo caso, nunca olvidar que «el Señor ha sido (y es) nuestro refugio de generación en generación».
LUNES 01.06.2026
Lunes de la 9ª semana del T.O., par.
¡Qué contraste! Por un lado, están (en el evangelio) las autoridades religiosas judías que, aferradas a sus teologías y leyes, rechazan a Jesús… con rabia y, también, con cobardía. Y por otro están los miembros de la comunidad cristiana a la que se dirige la carta de Pedro, ellos que parecen sufrir en sus propias carnes la suerte del Maestro, pero a los que su autor les recuerda su «participación en la naturaleza divina». Y en este contraste hay una invitación para que revisemos los “anclajes” de nuestra fe: ¿Es verdad, para mí, lo que repetíamos en el salmo responsorial?: «Dios mío, confío en ti» ¿O nos (me) pasa como a las autoridades religiosas judías (y no sólo a ellas)? Las palabras finales de la primera lectura nos señalan un camino (pedagógico) a recorrer: fe → virtud → conocimiento → templanza → paciencia → piedad → cariño fraterno → amor. ¿En qué eslabón de esta cadena fallo?
DOMINGO 31.05.2026
Santísima Trinidad, A
Si Dios fuera “unicidad”, su amor sería necesidad y dejaría de ser amor, porque el amor sólo existe en gratuidad. Si Dios fuese “dualidad”, su amor sería infecundo y dejaría de ser amor, porque el verdadero amor siempre fructifica. Pedro Dios es trinidad, amor verdadero que circula, amor fecundo que da fruto, amor gratuito que nos crea y se nos regala…: «Tanto amó Dios al mundo…» a mí… a cada uno de nosotros… Misterio, no para elucubrar, sino para acoger, adorar, y dejarse transformar por él, como Moisés… Moisés, contrariado/enfadado por aquel «pueblo de dura cerviz» que ha caído en la idolatría, vive en el Horeb una experiencia de Dios que le “rompe todos sus esquemas” y le anticipa el misterio que, finalmente, se nos revelará en Jesucristo: «Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad». Así pues, alegrémonos en este día (y siempre), trabajemos por nuestra perfección, animémonos… y así demos gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo con nuestra vida.
SÁBADO 23.05.2026
Sábado de la 8ª semana del T.O., par.
Las autoridades judías caen en la propia trampa que ellos mismos han querido tender a Jesús. Así ocurre siempre cuando nos movemos no por una fe vivida, sino por una fe ideologizada. Este es siempre el reto: no quedarnos en la teología (aunque necesaria) y pasar a la vida. El misterio de Dios (y de su testigo, Juan el Bautista, y de su Hijo, Jesús, etc.) no cabe en nuestras formulaciones teológicas… al contrario, las desborda. Sólo “cabe” en nuestra vida como nos recuerda hoy el texto de la carta de Pablo: «Orad movidos por el Espíritu Santo… Manteneos en el amor de Dios… Aguardad la misericordia de nuestro Señor Jesucristo… Tened compasión de los que titubea… Aborreced hasta el vestido manchado por el vicio… Encomendaos al único que puede preservaros de tropiezos…»: «Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti… Tu gracia vale más que la vida…».
VIERNES 22.05.2026
Viernes de la 8ª semana del T.O., par.
La higuera tiene sus tiempos para dar fruto o no darlo. Los hombres no: siempre deberíamos dar frutos de vida eterna. Pero la realidad es otra. Jesús lo experimenta entre sus propios discípulos, pero también en el entorno del templo entre los judíos. De ahí las dos acciones profético-simbólicas que Jesús realiza: la de la higuera y la expulsión de los mercaderes. Y de ahí la enseñanza final: «Todo (la fe, especialmente) cuanto pidáis en la oración… perdonad lo que tengáis contra otros…». En la misma línea de “fructifica en cualquier tiempo” podemos acoger las recomendaciones que hoy nos deja el texto de san Pedro: «Sed sensatos y sobrios para la oración… Mantened el amor intenso entre vosotros… Sed hospitalarios… Poned al servicio de los demás el carisma que cada uno ha recibido… No os extrañéis del fuego que ha prendido en vosotros… Estad alegres en la medida que compartís los sufrimientos de Cristo…».
JUEVES 21.05.2026
Nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote.
En las religiones paganas y en el judaísmo, el sacerdote era el mediador entre Dios y los hombres: tener a Dios a favor de uno o de una comunidad. Esta mediación se actualizaba en el sacrificio de animales, plantas e, incluso, seres humanos. ¡Una locura! Detrás de esta concepción estaba la imagen de un Dios concebido a imagen de los reyes de su tiempo, quienes para saciar su cólera o simplemente por puro capricho condenaban a la muerte a los inocentes. La encarnación del Hijo de Dios, por puro amor suyo, vino a poner patas arriba toda esta concepción: «Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados», dice la carta a los Hebreos. Sólo quien es a la vez Dios y hombre verdadero puede ejercer esta mediación, y lo va a hacer, de una vez para siempre, con la entrega de su vida por amor: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad» y «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad». Voluntad de amor, no de sangre. La sangre vertida y el sufrimiento sólo son la consecuencia de una vida entregada por amor (generosidad), no el fin (masoquismo). La generosidad crea vida y amor, el masoquismo mata el amor y la vida.
JUEVES 21.05.2026
Jueves de la 8ª semana del T.O., par.
Nos puede pasar a todos los creyentes: que las cosas o las mediaciones de Dios acaben por sustituir a Dios. Es decir que las necesarias “muletas” que habrían de llevarnos hacia Dios, o que incluso así lo han hecho durante un cierto periodo de nuestra vida, acaben convirtiéndose en un ídolo. Y eso se ve: por Dios, el Dios de Jesucristo, nadie se pelea, pero por las mediaciones convertidas en ídolos, sí. Es el pan nuestro de cada día en las iglesias y comunidades. Por eso nos invita hoy san Pedro: «Apartaos de esos bajos deseos que combaten contra el alma… Acercaos al Señor, piedra viva rechazada por los hombres, pero elegida y preciosa para Dios… Como niños recién nacidos, ansiad la leche espiritual, no adulterada… Para que vuestras buenas obras den gloria a Dios el día de su venida». Qué ciegos estamos o podemos estar muchas veces: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí».
MIÉRCOLES 20.05.2026
Miércoles de la 8ª semana del T.O., par.
Y como prueba de lo que reflexionábamos ayer, la escena del evangelio de hoy. Jesús acaba de anunciar su muerte y resurrección, por tanto humanamente hablando, su fracaso en Jerusalén, pero los discípulos se enzarzan en una discusión porque todos quieren ocupar los primeros puestos en el reino (tal y como ellos lo imaginaban) que Jesús iba a instaurar en Jerusalén. Les pasaba a ellos y nos sigue pasando a nosotros: las peleas de sacristía de clérigos o de trabajadores en la Iglesia (y de todos en todas las esferas de la vida). Para todos, pues, las palabras de Pedro en la primera lectura de hoy son una invitación a volver a lo esencial: «Ya sabéis que fuisteis liberados… con una sangre preciosa, (la de) Cristo… Habéis sido regenerados… mediante la palabra de Dios… que permanece para siempre».
MARTES 19.05.2026
Martes de la 8ª semana del T.O., par.
Las “cosas” de la fe se pueden gestionar como si fuesen “asuntos del mundo”, como un mercadeo con Dios: “yo te doy, Tú me das…”. Por eso san Pedro escribirá en la primera lectura de hoy: «Como hijos obedientes, no os amoldéis a las aspiraciones que teníais antes…». No se trata sólo de fe o no fe, sino del cómo vivimos la fe: «Seréis santos, porque yo soy santo», es decir, porque en mi santidad encontraréis la luz, capacidad y fuerza para ser vosotros también santos. No se trata de compraventa sino de don: «El Señor (es quien) da a conocer su salvación» (y os la regala), hemos repetido en el salmo responsorial. También los discípulos de Jesús, tras el diálogo que suscita el rechazo del hombre del evangelio de ayer, dan muestras de no haber comprendido el cambio de mentalidad (conversión) que se necesita para seguir a Jesús, por eso le dicen: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». El Señor sabe que necesitarán tiempo para comprenderlo, con todo, les anuncia el desbordante don de Dios para lo “poco” que nosotros podamos ofrecerle: «… cien veces más», eso sí «con persecuciones». Y las persecuciones comienzan por uno mismo, por nuestra incapacidad para abrirnos a la infinitud del don de Dios…
LUNES 18.05.2026
La Virgen María, Madre de la Iglesia.
Madre de la Iglesia porque es su referencia de escucha y oración: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según su palabra». Madre de la Iglesia porque es modelo de discípula que acompañó a Jesús por los caminos de este mundo. Madre de la Iglesia porque cuidó del hijo como ahora nos cuida y acompaña a los creyentes: «Mujer, ahí tienes a tu hijo. Hijo, ahí tienes a tu madre». Madre de la Iglesia porque hoy y siempre nos invita: «Haced lo que él os diga». Madre de la Iglesia porque perseveró en la oración con los apóstoles en la espera de Pentecostés y quiere seguir perseverando con nosotros para que Pentecostés sea una realidad siempre actual en la Iglesia. Madre de la Iglesia, porque elevada a lo más alto del cielo, es puerta abierta a la esperanza del Cielo. Madre de la Iglesia y de cada uno de nosotros, porque a ella acudimos para darle gracias o para confiarle esos problemas y personas que consideramos necesitan de su maternal protección.
LUNES 18.05.2026
Lunes de la 8ª semana del T.O., par.
El hombre que sale al encuentro de Jesús es un hombre del Antiguo Testamento. Todo lo lee e interpreta en clave de “cumplimiento para ser santo ante Dios”. Por eso no “ve” la mirada de Jesús ni el amor que esa mirada le transmite, y tampoco “ve” que lo que le pide Jesús no es un precepto nuevo (evidentemente «imposible de cumplir» humanamente) sino un desprenderse, un convertirse, para echarse en brazos del Amor: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo». Cuántas veces muchos cristianos siguen viviendo su fe en esa clave del A.T. y, por ello, la acaban abandonando por imposible o volviéndose obsesivos… hasta fanáticos. Tal vez esto es lo que les pasaba, por causa de las dificultades, a algunos miembros de la comunidad destinataria de la primera carta de san Pedro. Para ellos pues y para nosotros las hermosas palabras que hoy hemos escuchado: «Bendito sea Dios… por su gran misericordia… nos ha regenerado para una esperanza viva…protegidos con la fuerza de Dios… Por eso os alegráis… sin haberlo visto, lo amáis…». Para saborear e interiorizar…
DOMINGO 24.05.2026
Pentecostés, A
Hay periodos en la vida de las gentes, en general, y de los pastores, en particular, en que nos replegamos sobre nosotros mismos y, como los discípulos del evangelio de hoy, nos sentimos «con las puertas cerradas por miedo a…». Momentos en los que también nosotros necesitamos que Jesucristo Resucitado se haga presente en nuestra vida (y en nuestra pastoral) y nos dé su paz, su alegría… su Espíritu Santo. Hay momentos en la vida de los creyentes en que su espiritualidad se inclina del lado del de la ley, del miedo, de lo tremendo, del escrúpulo… Momentos en los que también nosotros necesitamos «llenarnos del Espíritu Santo», de ese Espíritu Santo que abre puertas, ventanas, corazones… y nos arroja en manos de la confianza en Dios, testigos valientes y sabios del Evangelio… «para el bien común». «Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo… Ven, dulce huésped del alma… Entra hasta el fondo del alma… Riega la tierra en sequía… Reparte tus siete dones… y danos tu gozo eterno. Amén».
SÁBADO 23.05.2026
Sábado de la 7ª semana de Pascua.
En la primera lectura, el azaroso camino de Pablo hasta el centro del mundo (en aquel momento, Roma) llega a su fin. Y, en el evangelio, es el evangelio de Juan que llega a su fin: «Muchas otras cosas hizo Jesús, si se escribieran una por una…». Pero estos finales marcan un nuevo comienzo: en Roma, Pablo «durante dos años predicaba el reino de Dios y enseñaba…». Y el evangelio de Juan fue uno de los cuatro evangelios que dieron y dan «testimonio verdadero» del misterio de Jesús. Y con estos finales/comienzos, el camino del tiempo pascual llega a su fin, un fin que también es un comienzo que cada día estamos llamados a renovar en nuestras propias vidas: ¡Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor!
VIERNES 22.05.2026
Viernes de la 7ª semana de Pascua.
Tras la humillación del Jueves Santo que fueron las negaciones de Pedro a Jesús, y tras las lágrimas de dolor vertidas por la traición al amigo (y tal vez el orgullo herido), la prepotencia de Pedro se ha transformado en un humilde «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Ahora sí, Pedro está preparado para afrontar la vocación a la que el Señor le ha llamado: «Sígueme». Para el seguro fariseo que era Saulo de Tarso, este momento de desmoronamiento de las propias seguridades para dar paso a la humildad, se produjo en el camino de Damasco y se prolongó a lo largo de toda su vida apostólica… hasta llegar a Roma como prisionero. Los caminos del evangelio son tantas veces tan diferentes de lo humanamente razonable, pero no acabamos de aprender… ¡Ven, Espíritu Santo!
JUEVES 21.05.2026
Jueves de la 7ª semana de Pascua.
La oración de Jesús se amplía en el evangelio de hoy a «los que crean en mí (Jesús) por la palabra de ellos (los discípulos)», y una preocupación nueva aparece: «que todos sean uno… que sean completamente uno…». ¡Tantos desencuentros y divisiones en la historia de la Iglesia, encima, en nombre de la verdad, en nombre de Jesucristo! ¿Por qué? El mismo Jesús nos da la clave: «Yo les he dado la gloria que tú mediste… que estén conmigo… que el amor que me tenías esté en ellos…». Cuántas veces, como nos muestra hoy la primera lectura, lo que mueve la vida de los creyentes y las decisiones de sus pastores no nace de la gloria de Cristo, ni de estar con él, ni de su amor… ─dice el salmo responsorial: «Bendeciré al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré»─, sino de las ideologías e intereses que tejemos en torno a los misterios de la fe y que convertimos en ídolos… ¡Ven, Espíritu Santo!
MIÉRCOLES 20.05.2026
Miércoles de la 7ª semana de Pascua.
El camino de la vida es un camino a veces difícil. El camino de la fe, aún más. Ni Jesús, en el discurso de despedida de sus discípulos, ni Pablo, en el discurso de despedida de los presbíteros de Éfeso, lo ocultan. Pero tanto el uno como el otro se quedan en las dificultades, van más allá, los encomiendan a Dios. «No ruego que los retires del mundo… Santifícalos en la verdad: tu palabra es la verdad», dice Jesús. Y Pablo: «Ahora os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para…». Qué diferente sería el resultado si, en lugar de evitar todo sufrimiento a nuestros hijos pequeños, los acompañásemos y “abriéramos” los ojos a la verdad (sufriente) de la vida, pero también, a la verdad de ese Dios que, por su Espíritu Santo, nos acompaña en el camino de la vida y nos ayuda a llevar nuestras cargas… ¡Ven, Espíritu Santo!
MARTES 19.05.2026
Martes de la 7ª semana de Pascua.
Jesús, cumplida su misión en este mundo, se despide de sus discípulos, pero esta despedida no es abandono: Padre, «te ruego por ellos… porque son tuyos». La súplica de Jesús encontrará en Pentecostés su respuesta. También Pablo se despide de los presbíteros de Éfeso a los que ha convocado en Mileto. Como Jesús, Pablo da testimonio de su misión cumplida (y de las «cadenas y tribulaciones» que aún le aguardan). Pero en la despedida de Pablo (y en su ministerio) el Espíritu Santo ya no es promesa, sino realidad viva. Es él quien le ha conducido y quien ahora le conduce y le conducirá hasta el final, hasta su muerte en Roma. El Espíritu Santo, el alma de la Iglesia y de nuestra fe… pero desgraciadamente, a veces, tan olvidado y otras, tan manipulado. ¡Ven, Espíritu Santo!
LUNES 18.05.2026
Lunes de la 7ª semana de Pascua.
En el camino de la vida y de la fe tenemos a veces momentos de una gran lucidez (o, al menos, eso creemos) en los que vemos claro el camino a seguir. Otras veces no tanto e, incluso, mirando hacia atrás, algunos de esos momentos que entonces pensábamos eran de claridad hoy no lo son tanto. No somos dioses y los elementos con los que contamos para cualquier juicio o decisión son siempre limitados y dependen mucho de la experiencia acumulada en la vida. Cuando en el evangelio de hoy los discípulos le dicen a Jesús «Ahora sí que hablas claro», aún no han llegado al fracaso del viernes santo: «Está por llegar la hora… en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo». Este fracaso será una inmensa “escuela” para los discípulos de Jesús. Desde esta “escuela” tendrán que volver a leer el camino que hicieron con él y las enseñanzas que les dejó. Y en esa “escuela”, un maestro “poderoso”: el Espíritu Santo. El mismo Espíritu que condujo los pasos evangelizadores de Pablo, Apolo y los demás, y fue suscitando nuevos cristianos y comunidades cristianas: «Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar… y profetizar». ¡Ven, Espíritu Santo!
DOMINGO 17.05.2026
Domingo séptimo de Pascua, A
Jesús pide al Padre por sus discípulos que «están en el mundo mientras Él va al Padre». La respuesta del Padre será el Espíritu Santo. A los cristianos de una comunidad cristiana en dificultades el apóstol Pedro invita a «estar alegres», les llama «bienaventurados» y les invita a «no avergonzarse» de su fe, pero no se trata de un proyecto prometeico, sino de la obra del «Espíritu de la gloria, que es el Espíritu de Dios, que reposa sobre ellos». Y, finalmente, los apóstoles, «después de que Jesús fue levantado al Cielo», «perseveraban unánimes en la oración…». La respuesta a esa oración perseverante será el Espíritu Santo. Así este domingo nos invita a focalizarnos sobre la fiesta de Pentecostés desde la realidad más o menos difícil que estemos viviendo. Hoy en la 60ª Jornada del Domingo de las comunicaciones Sociales, con el lema «Custodiar voces y rostros humanos», se nos recuerda como la altísima tecnología digital puede ser una amenaza para el mismo ser humano como tal. Es esto también para nosotros una invitación a abrirnos y pedir el Espíritu Santo… que no nos dejemos robar por la tecnología los rostros ni las voces de aquellos a quienes amamos.
SÁBADO 16.05.2026
Sábado de la 6ª semana de Pascua.
Pablo es modelo de evangelizador, pero no es el único… En la primera lectura de hoy aparece un nuevo evangelizador con un recorrido de vida y de fe muy diferente: Apolo. Son los caminos de Dios, y es la libertad de Dios que no se deja encerrar en modelos cerrados. Priscila y Áquila serán los catequistas de Apolo para pasar del bautismo de Juan al bautismo en el Espíritu, y los mismos discípulos de Jesús tendrán que abrir su mente y su corazón para pasar del amor a/de Jesús al amor a/del Padre. Crecer es siempre un reto para todo creyente. Desgraciadamente no todos lo afrontan, y por eso nos encontramos personas adultas que siguen creyendo con esquemas de infancia, u otras que han renegado de su fe precisamente porque esta sigue en esquemas que son de otro tiempo y otro nivel cultural. ¡Qué necesidad tenemos de que Jesús siga «rogando por nosotros al Padre»!
VIERNES 15.05.2026
Viernes de la 6ª semana de Pascua.
Crecer significa ir dejando “algo” detrás… aunque duela. Pasa a nivel biológico: los millones de células que cada día se renuevan en mi cuerpo, aunque algunas permanecerán toda la vida con nosotros. Pasa a nivel humano: no tengo las mismas amistades ni los mismos gustos que tuve cuando era niño, aunque algunos/as permanezcan toda la vida. Y pasa a nivel espiritual: no rezamos igual de niños que de mayores, ni nos valen las mismas imágenes o ideas de Dios en todas las etapas de la vida, aunque hay algo esencial que nunca debería cambiar: la experiencia del amor de y a Dios. Y ese “dejar atrás” puede ser doloroso. Nos lo recuerda Jesús en el evangelio de hoy: «Vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría». Con otras palabras: la cruz es camino de resurrección o la Ascensión es camino de Pentecostés. Por eso, que las crisis de nuestra vida (a nivel humano y/o espiritual) nunca, aunque sean duras, deben desanimarnos, y pidamos que Dios nos dé la gracia de resistir, crecer, madurar y abrirnos a su gracia.
JUEVES 14.05.2026
Jueves de la Ascensión del Señor.
Así como la muerte de Jesús marcó el final de su visibilidad histórica, la Ascensión marcó el final de su presencia resucitada. Pero cada uno de estas “despedidas” inicia una nueva forma de presencia que podríamos llamar “más intensa”: «Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos»; y presencia que, al mismo tiempo, exige del “amigo” de Jesús una mayor fe… y compromiso: «Id y haced discípulos a todos los pueblos… bautizándolos… enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado». La historia de la Iglesia como la propia historia personal están llenas ─claro que a otro nivel─ de estas despedidas-presencia. La fiesta de la Ascensión nos invita a no vivir anclados en recuerdos pasados: «¿qué hacéis ahí plantados, mirando al cielo?», sino abiertos a quien siempre está por su Espíritu viniendo a nosotros «haciendo nuevas todas las cosas»: «Volverá como lo habéis visto marcharse al cielo». Con san Pablo oramos y pedimos los unos por los otros: «Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo… nos dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de nuestro corazón para que comprendamos cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza que da en herencia a los santos…». Amén.
JUEVES 14.05.2026
San Matías, apóstol.
¡Qué responsabilidad la de ser elegido apóstol!: «Permaneced en mi amor… guardad mis mandamientos… amaos los unos a los otros… nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos… vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os mando…». Pero, al mismo tiempo, ¡qué grandeza!: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo… para que mi alegría esté en vosotros… vosotros no sois siervos, sino que sois mis amigos… todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer… os he elegido para que vayáis y deis fruto… todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé…». Para Matías, además, tuvo que ser algo especial sentir que “fui elegido” para sustituir a alguien que traiciono al Maestro: Un recuerdo constante de la fragilidad en la que cada uno de nosotros se mueve y de la soberbia que nos puede perder, pero sobre todo del Dios «que habita las alturas pero se abaja para levantar del polvo al desvalido y alzar de la basura al pobre».
JUEVES 14.05.2026
Jueves de la 6ª semana de Pascua.
El camino de Pablo anunciando el evangelio pasa por muchos “paisajes”: no sólo vive la incomprensión, el rechazo o la violencia, también pasa por “paisajes” dulces de acogida y cariño como ilustra la primera lectura de hoy. Es la cambiante vida misma y es ese cambiar de las personas a lo largo de su vida (y no sólo en lo físico). Y en medio de esos cambios somos invitados a aprender el arte de madurar y crecer, no sólo en lo humano, sino también en la fe… como los mismos discípulos de Jesús: «Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver». Y así el amado (y soñado) Jesús histórico, tendrá que dar paso a Jesucristo muerto y resucitado… Y el Jesús resucitado, vencedor del pecado y de la muerte, tendrá que dar paso a su presencia misteriosa en el Espíritu… pasando por Pentecostés. Y así, en el camino de la vida, como en el camino de la fe, los momentos de tristeza y de alegría se van sucediendo, aunque no siempre coincidan las alegrías/tristezas humanas con las alegrías/tristezas en la fe: «Vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría». Que, en medio de estas vicisitudes, el Señor nos dé la gracia de «contemplar su salvación».
MIÉRCOLES 13.05.2026
Miércoles de la 6ª semana de Pascua.
En Atenas Pablo apela a la razón de los atenienses, pero la razón no basta: «Al oír “resurrección de entre los muertos”, unos lo tomaban a broma, otros dijeron: “De esto te oiremos hablar en otra ocasión”». Se necesita ─lo decimos una vez más─ la acción del Espíritu Santo. Y los caminos del Espíritu son misteriosos: «Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos… y algunos más». A esa acción del Espíritu Santo alude también Jesús en su despedida del Jueves Santo: «Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena». Pero el Espíritu Santo no es un “personaje” aparte, es parte del misterio del Dios trinitario, del Dios comunión de personas, del Dios Amor…: «El Espíritu… hablará de lo que oye… él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará… Todo lo que tiene el Padre es mío…». Por eso, cuando hablamos de Dios y de la fe tenemos que hacer un constante ejercicio de humildad y de apertura al Espíritu Santo para no convertir a Dios en un ídolo ni nuestra fe en una idolatría.
MARTES 12.05.2026
Martes de la 6ª semana de Pascua.
El evangelio siempre es una invitación a la conversión, a cambiar el centro (o el pilar) de nuestra vida. Por eso cuesta. Cuesta y molesta, tanto a nivel personal como a nivel social… y «Pablo y Silas son azotados y encarcelados». Y por eso la obra de la evangelización no es la obra de la “buena voluntad” sino la obra del Espíritu. La prueba es que, a pesar de los buenos consejos y recomendaciones que Jesús dejó a sus discípulos, tras Getsemaní todos salieron huyendo. Necesitaban de la fuerza de Dios, necesitaban de su Espíritu Santo. Jesús lo sabía y se lo anuncia: «Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito». Lo necesitamos todos. Y necesitamos dejarnos “desmontar” por Él de tantas ideas, hábitos, prejuicios… sobre Dios que, en lugar de acercarnos a él, de él nos alejan. «Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos».
LUNES 11.05.2026
Lunes de la 6ª semana de Pascua.
La orilla de un río, una conversación… cualquier lugar y tiempo pueden ser buenos para dar testimonio de la fe y que la chispa del evangelio prenda… porque ─repetimos hoy en el salmo responsorial─ «el Señor ama a su pueblo». Es decir, no se trata de la obra de los hombres, sino de la obra del Espíritu. Lo dice hoy Jesús en su despedida del Jueves Santo: «Cuando venga el Paráclito… él dará testimonio de mí, y también vosotros daréis testimonio de mí…». Nada que ver con el nerviosismo que se instala en las estructuras de una diócesis cuando el número de feligreses disminuye, ni nada que ver con todas las planificaciones que orquestamos para conseguir “ganar” nuevos feligreses… El mismo Jesús ya nos advierte que el camino del evangelio no es un camino de rosas, sino de persecución porque «el que os “dé muerte” pensará que da culto a Dios». Tal vez, si en vez de por los números nos preocupásemos más por la autenticidad de nuestra fe, por una fe vivida en el Espíritu…
DOMINGO 10.05.2026
Domingo sexto de Pascua, A
¿Quién hubiera pensado que una persecución habrá derivado en la expansión del cristianismo? ¿Quién hubiera pensado que los “odiados” samaritanos fuesen los primeros en acoger el evangelio? ¿Cómo «glorificar siempre al Señor en nuestros corazones» y «dar razón de nuestra esperanza» en medio de la incomprensión y la persecución? ¿Y eso de que «es mejor sufrir haciendo el bien que sufrir haciendo el mal»? Hablando humanamente, nadie. Pero no se trata de la obra de los hombres sino de la obra de Dios por su Espíritu Santo. El mismo que obró la encarnación del Hijo de Dios en el vientre de María. El mismo que ungió a Jesús y le llevó al cumplimiento de su misión. El mismo que puso en marcha y sostiene la Iglesia. El mismo que ha hecho de nuestro corazón un santuario en el que habita junto con el Padre y el Hijo. Etc. etc. ¿Lo pensamos? ¿Lo vivimos? ¿Nos apoyamos en ello en el devenir de la vida de cada día y, sobre todo, en las grandes crisis de nuestra existencia? Etc. etc. El Espíritu Santo es nuestro gran olvidado, así que hoy con san Agustín le decimos: «Respira en mí, oh, Espíritu Santo para que mis pensamientos puedan ser todos santos. Actúa en mí, oh, Espíritu Santo para que mi trabajo también pueda ser santo. Fortaléceme, oh, Espíritu Santo para que defienda todo lo que es santo. Guárdame, oh, Espíritu Santo para que yo siempre pueda ser santo. Amén».
SÁBADO 09.05.2026
Sábado de la 5ª semana de Pascua.
2° viaje apostólico de Pablo. No es fruto de una planificación de despacho, ni de estrategias pastorales, sino del “arranque” de Pablo y de la “vida que sale al encuentro”… acogida y discernida. No le faltarán dificultades a Pablo: unas vendrán de los paganos, pero también de sus hermanos judíos. Pero él, bien unido a Cristo, no se desanimará nunca, al contrario: «Ya no vivo yo, es cristo quien vive en mi… y este crucificado». Fue y será siempre así ─lo de las dificultades─. Nos lo recuerda hoy Jesús en el evangelio: «No es el siervo (los discípulos) más que su amo (Jesús)». Una fe sin sobresaltos no existe, como no existe una vida sin ellos. Quienes predican lo contrario o son ingenuos o nos engañan.
VIERNES 08.05.2026
Viernes de la 5ª semana de Pascua.
Jesús: el Amado, el Elegido, el Enviado del Padre… hasta dar la vida. Los discípulos: amados, elegidos, enviados por Jesús… hasta dar la vida. Vida que cae en el surco de la historia «para dar fruto que permanezca». El subir de «Pablo, Bernabé y algunos más» de la comunidad de Antioquía a Jerusalén, y el camino de regreso de estos junto con «Judas, llamado Barsabás, y Silas» y la carta que les comunicaría lo acordado en el “Concilio de Jerusalén” forma parte de este «dar la vida» por el evangelio. Hoy no hubiéramos necesitado tanto viaje: una reunión on-line lo hubiera podido solucionar, pero nos hubiera privado también del tiempo que una semilla necesita para crecer y de ese contacto humano físico sin el cual el evangelio va perdiendo su entraña de encarnación. Que nuestro amor y servicio al evangelio no se quede en lo digital… porque acabaremos “ahogándonos”.
JUEVES 07.05.2026
Jueves de la 5ª semana de Pascua.
Jesús puede hablar del amor de Dios porque, primero, lo ha experimentado y, segundo, ha sido testigo del mismo, amando a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo». Ahora Jesús quiere que los discípulos «permanezcan en su amor» precisamente porque ellos han recibido y experimentado el amor de Jesús (que viene del Padre). Este testimonio-experiencia están también presentes en el llamado primer concilio de Jerusalén en la 1ª lectura. Desgraciadamente esta dimensión está ausente de muchos que se dicen creyentes y su fe se queda reducida a una fe de libro: conceptos y preceptos. Y la fe que se vive así no puede traer ni la «alegría» ni la «plenitud» que el Señor desea a sus discípulos. Señor, obra en nosotros la «maravilla» se sentirnos amados y redimidos por ti, y de ser testigos de esto en el mundo.
MIÉRCOLES 06.05.2026
Miércoles de la 5ª semana de Pascua.
El empeño de dejar reducida la vida de fe a unas normas persigue siempre a la Iglesia desde su origen. El texto de la primera lectura de hoy nos lo ha recordado. Estos “apóstoles de la ley” son a veces personas poco inteligentes que no dan más de sí, y se agarran a lo único que alcanzan. Si sólo fuera esto, habría que tenerles una gran compasión. Pero otras veces, o quizá unido a lo anterior, es el empeño de personas de corazón soberbio que creen poder “abarcar y controlar” con sus leyes y conceptos el misterio de Dios. En el evangelio Jesús nos habla de la vida de fe como unión-comunión con él, a semejanza del «sarmiento unido a la vid». Es decir, como una experiencia de vida, diálogo y gracia, por tanto, también de «poda». Algo semejante, aunque a otro nivel, a lo que nos pasa en nuestras relaciones humanas. Y la poda más dolorosa no es la moral, por duros que sean nuestros malos hábitos a enmendar, lo más duro es la poda de nuestra soberbia y autosuficiencia para caminar en la humildad… para recibir y acoger la savia de la gracia de Dios que se nos da por Jesús, Vid verdadera.
MARTES 05.05.2026
Martes de la 5ª semana de Pascua.
La vida de Jesús va llegando a su final atravesando incomprensiones, persecuciones y, finalmente, la muerte. Algo parecido ocurre con el camino de Pablo y Bernabé en su primer viaje apostólico. Y, aunque a niveles diferentes, ambos tienen un puerto “seguro” en el que arribar: el Padre será para Jesús su puerto, y para Pablo y Bernabé, la comunidad de Antioquía de Siria. La tarea del evangelio no es la tarea de genios individuales, sino de toda una comunidad en la que, evidentemente, hay dones y carismas diferentes. Una comunidad que, por el Espíritu, mira al Padre y escucha su voz: «Es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actuo».
LUNES 04.05.2026
Lunes de la 5ª semana de Pascua.
En el camino de anuncio del evangelio, una vez más, aparece la violencia. Pero una vez más también vemos que esta violencia (y quizá la tentación del abandono) se convierte en ocasión de anunciar el evangelio en otros lugares. Pero también al evangelizador le puede asaltar otra tentación, esta vez cuando todo “va bien”: olvidarse que sólo somos instrumentos en las manos de Dios. En Listra Pablo y Bernabé nos dan ejemplo de resistencia ante esta tentación: «No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria» como dice el salmo de este día. Al final, el camino del evangelizador como el camino de perseverancia en la fe es un camino de gracia que nos ha de sumergir en el asombro y la gratitud: «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?». ¡Nunca en el orgullo ni en la autosuficiencia! Hay proyectos pastorales que nacen muertos precisamente porque les falta esta dimensión de asombro y gratitud.
DOMINGO 03.05.2026
Domingo quinto de Pascua, A
«Que no se turbe vuestro corazón». No está hablando aquí Jesús de las pequeñas tonteras por las que a diario nos quejamos en la vida, sino de las grandes crisis existenciales: la muerte del ser querido, el fracaso de un proyecto de vida que en otro tiempo fue ilusionante, etc. Es lo que iban a vivir los discípulos en los días siguientes, y por eso Jesús intenta prepararlos, aunque ya sabemos lo que ocurrió, que todos huyeron cobardemente. Pero experiencia también necesaria para, desde ella, abrirse a Pentecostés… al Espíritu Santo. Y esto vale para nosotros, porque sin la acción del Espíritu ya sabemos lo que nos pasa en las crisis: la tentación de renegar de Dios, la tentación de la amargura y del desencanto y la tentación del repliegue egoísta sobre uno mismo nos asaltan y tantas veces nos pueden. Que el Espíritu Santo haga de Jesús nuestro «camino», el que nos sostiene en la fe cuando todo invita a dejar a Dios de lado. Que el Espíritu Santo haga de Jesús nuestra «verdad», la que nos abre a la esperanza de ese «sitio» que nos ha preparado en el Cielo. Que el Espíritu Santo haga de Jesús nuestra «vida», esa vida que es amor y servicio que se derrama en la escucha y en el encuentro con los “sufrientes” que tenemos cerca.
SÁBADO 02.05.2026
Sábado de la 4ª semana de Pascua.
«Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”?» Para el judaísmo era impensable que el Dios transcendente del A.T. tomase nuestra pobre condición humana. De tal forma que una de las acusaciones que llevan a Jesús a la muerte fue la de «hacerse igual a Dios». Como nos recuerda hoy el evangelio: «Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí». Sin embargo, para el paganismo, el que sus dioses se paseasen por la tierra formaba parte de los mitos grecolatinos… aunque, en general, no fuese para hacer el bien: eran dioses violentos, vengativos y lujuriosos. En este sentido podríamos decir que el Espíritu Santo encontró un terreno más favorable en los corazones paganos que en los judíos para sembrar la fe en Jesucristo: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros (los judíos) la palabra de Dios; pero como la rechazáis… nos dedicamos a los gentiles». Se trata pues de esos prejuicios que nos impiden abrir el corazón al Dios verdadero… al Dios de Jesucristo… Y esto a pesar de esta promesa tan “atractiva” del mismo Jesús: «el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores… y yo hago las obras del Padre, que permanece en mí». Danos, Señor, esa gracia.
VIERNES 01.05.2026
San José, obrero.
Dos cosas pone hoy delante de nosotros la memoria de San José, obrero. La primera son los prejuicios que adquirimos en los primeros años de la vida por el entorno en el que fuimos criados y (mal)educados. Prejuicios que llevan a los nazaretanos a rechazar al hombre más “grande” que ha pasado por la historia: «el hijo del carpintero» de Nazaret. Quizá nunca comprendieron lo que ellos se habían perdido por sus prejuicios de clase social. Es un aviso para navegantes.
Y la segunda cosa es una pregunta: ¿en qué ponemos la “grandeza” de nuestra vida? O de otra forma: ¿detrás de qué o quién andamos “corriendo”? El tema es de una gran actualidad por esa presión neurótica de las redes sociales, como si en ellas nos fuese la vida eterna. El contraste nos lo pone la figura de san José subrayada por las palabras de Pablo a los Colosenses: «El amor… la paz de Cristo… el agradecimiento… todo lo que hagamos hagámoslo por servir al Señor… sólo en Él poner nuestra esperanza/recompensa…».
Que la intercesión de este santo padre, esposo y trabajador nos ayude a poner en el centro de nuestra vida lo que es VERDADERAMENTE VALIOSO.
VIERNES 01.05.2026
Viernes de la 4ª semana de Pascua.
El discurso de Pablo en Antioquía de Pisidia llega a su momento culminante, el anuncio de la resurrección del Señor: «Pero Dios lo resucitó de entre los muertos». Un concepto extraño para la mentalidad judía y para cualquier mentalidad que ponga en sí mismo (aún con la mejor intención) el centro de su vida religiosa y de su fe. Precisamente la fe en la resurrección del Señor nos está pidiendo un descentramiento de nosotros para centrarnos en el mismo Jesús: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí». Él ha hecho por nosotros, hace y hará lo que nosotros somos incapaces de hacer: «Me voy a prepararos un lugar… volveré y os llevaré conmigo… para que donde estoy yo estéis también vosotros». ¿Qué más podemos pedir y esperar? Pero para esto necesitamos una profunda humildad que nos lleve a «servir al Señor con temor, y rendirle homenaje temblando».
JUEVES 30.04.2026
Jueves de la 4ª semana de Pascua.
Jesús simboliza y condensa el significado de su vida en el lavatorio de los pies a sus discípulos: una vida entregada en servicio de amor. Y este es el camino de los discípulos. Pero como bien sabemos no todos lo quieren comprender. Querrían más bien un mesías fuerte y poderoso que utilizara su poder para ser servido, y, en el mejor de los casos, para anunciar el evangelio no desde abajo, sino desde arriba. Judas Iscariote es el símbolo de estos. Su suicidio es el resultado del fracaso de su planteamiento. Pablo y Bernabé, a los que vemos hoy en su primer viaje apostólico, son símbolo de lo contrario: entran en la sinagoga, toman asiento, escuchan la lectura de la Ley y los Profetas (como todos los demás judíos) y sólo cuando se lo piden se ponen a hablar… a dar testimonio. Todo lo demás queda en las manos de Dios cuya «misericordia y fidelidad» estamos siempre invitados a cantar y a vivir.
MIÉRCOLES 29.04.2026
Santa Catalina de Siena.
Sin ser teóloga ni erudita, con tan solo 33 años de vida…
─ «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños», dice Jesús─
…Santa Catalina fue maestra (y «mamma») de sacerdotes, religiosos y laicos; escribe cartas para colaborar con la paz política y la reforma de la Iglesia; organiza misiones populares para llevar el evangelio a las ciudades y los pueblos; contribuye a pacificar las relaciones de las ciudades norte de Italia… y sufre difamaciones y calumnias mientras va creando una familia espiritual en su entorno:
─«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. (…) En mí encontraréis descanso para vuestras almas», dice Jesús─.
Podíamos decir con las palabras de la 1ª lectura, que Santa Catalina fue un torbellino de luz, gracia y misericordia… como regalo de Dios para la Iglesia: A los seis años tuvo una visión de Jesucristo que la marcó para toda la vida; a los 16 años ingresa como laica dominica y llevó una vida intensa de estudio y contemplación; a los 20 años vivió la experiencia del desposorio místico con Jesucristo y tres años más tarde vive la experiencia mística de que “no es ella, sino que era Cristo quien vivía en ella”… ─como el mismo San Pablo─, y comenzando aquí la intensa vida de apostolado y entrega que hemos mencionado.
Y nosotros hoy, en el día de su fiesta, por ella repetimos con el salmo responsorial: «Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía al Señor, y no olvides sus beneficios».
MIÉRCOLES 29.04.2026
Miércoles de la 4ª semana de Pascua.
Sin prisa, pero sin pausa la comunidad de Antioquía se fortalece y se hace misionera: Bernabé, Saulo y Marcos inician su primer viaje apostólico: «Un día que estaban celebrando el culto al Señor y ayunaban… Después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los enviaron». Nada de sofisticadas ni eruditas estrategias, sino oración, ayuno y comunión con la comunidad que les envía. No somos dueños del evangelio, sólo testigos… Testigos de ese Dios que ha salido a nuestro encuentro en Jesucristo… testigo (a su vez) del Padre… que ha venido como luz… que no ha venido a juzgar sino a salvar… que trae un mandato que es de vida eterna… ¿De verdad lo creemos? ¿De verdad lo anunciamos y testimoniamos?
MARTES 28.04.2026
Martes de la 4ª semana de Pascua.
La fiesta de la Dedicación del templo evocaba para los judíos una revuelta guerrillers que venció a un gran imperio, el imperio seléucida, (año 164 a. C.) y evoca también a su caudillo judío, Judas Macabeo. Cuando en el evangelio de hoy «los judíos rodean a Jesús y le preguntan: “¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías…”», en el fondo quieren que Jesús organice una revuelta semejante a la de Judas Macabeo, y así creerán en él. Pero el mesianismo de Jesús es muy diferente al que ellos imaginan y esto se ve en sus obras: enfermos, endemoniados, hambrientos, etc. son sus destinatarios, y no obras militares ni de poder humano. Por eso les dirá Jesús: «Os lo he dicho y no creéis… no sois de mis ovejas… no escucháis mi voz…». Y por eso también «la dispersión de cristianos provocada por el martirio de Esteban» no será una catástrofe sino todo lo contrario, la ocasión de expansión del primer cristianismo, que encontrará en Antioquía de Siria su primer gran centro misionero. No se trata de estrategias humanas (ni militares) sino de que «la mano del Señor estaba con ellos». ¡Pero nos cuesta aprenderlo!
LUNES 27.04.2026
Lunes de la 4ª semana de Pascua.
«Tengo además otras ovejas que no son de este redil». Frente a las barreras de todo tipo que nos encargamos de “fabricar” los seres humanos, Jesús “abre puertas”, y lo hace de tal manera que «da su vida por las ovejas». Pero esto, lo de las barreras, no pasa sólo a nivel del mundo, pasa también entre los creyentes, y así en nombre de Dios, del Dios de Jesucristo, apartamos, separamos, hacemos el vacío (¿matamos?) a quien no piensa como yo, a quien no practica como yo, a quien no es de los nuestros… y, en definitiva, a aquel por el que el mismo Jesús dio su vida. ¡Qué contradicción! Pero esto no es nuevo: todas las leyes de pureza del A. T. son testigos de esto, y, por ello, al cristianismo primitivo, nacido en contexto judío, le costó desprenderse de este corsé: «Cuando Pedro subió a Jerusalén, los de la circuncisión le dijeron en son de reproche…». Barreras de entonces, barreras de hoy… «Envía tu luz y tu verdad, Señor, que ellas me guíen y me conduzcan» y no me convierta en juez ni caiga prisionero de leyes, sentires, normas… humanas.
DOMINGO 26.04.2026
Domingo cuarto de Pascua, A
Empezó de zagal o rabadán y llegó a ser mayoral o jefe de pastores; con el paso de los años, de las noches al raso, de los kilómetros acumulados en sus piernas buscando los mejores pastos… fue aprendiendo el arte de la paciencia, de la compasión y la misericordia; aprendió también a estar pendiente de los demás, pero con discreción, sin invadir su espacio; aprendió que cada oveja y cada pastor tienen su ritmo y su “escuela”… Y aprendió que él solo no lo podía todo, que hay que ser humilde, que hay que ser capaz de pedir ayuda, y que hay que levantar los ojos al cielo porque aquí en este mundo ya están agotados todos los “recursos”… Y aprendió que, a veces, hay que arriesgar la vida estando dispuesta a darla, y que esta es la mas bella experiencia de la vida… Jesucristo, Buen Pastor, llevó todo este aprendizaje a su máxima expresión: ¿Qué sería de nosotros sin él? Profundamente agradecidos por este misterio también hoy nosotros nos preguntamos: ¿Qué tenemos que hacer? ¿Qué tenemos que mejorar o rechazar para ser buenos pastores de cuantos nos han sido confiados?
SÁBADO 25.04.2026
San Marcos, evangelista.
Marcos termina su evangelio con el mandato del Señor: «id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación». Y este «a toda la creación» nos señala algo muy hermoso: que la vida en plenitud por la resurrección no es sólo para nuestras almas sino también, con la creación entera, para nuestro cuerpo. Ojo pues a esos espiritualismos (gnosticismos) tan actuales que justifican el “maltrato” al cuerpo en nombre de una “etérea salvación”. Es verdad que no siempre es fácil ─nadie dijo que lo fuera─ encontrar el equilibrio. De alguna forma vivimos en una lucha constante, como nos recuerda san Pedro en la primera lectura de hoy: «Vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar». Hagamos pues también nuestras, por la intercesión de san «Marcos, mi hijo», la exhortación de la misma carta: «Sed humildes… Descargad en él todo vuestro agobio… Sed sobrios, velad… Resistid firmes en la fe… Recordad que estáis llamados a la gloria eterna de Dios en Cristo Jesús…».
«Cantaré eternamente tus misericordias, Señor». Amén.
SÁBADO 25.04.2026
Sábado de la 3ª semana de Pascua.
Ahora ya no son los judíos sino los mismos (algunos) discípulos los que se escandalizan de Jesús como «pan de vida». Es un eco de las dificultades de la propia Iglesia a lo largo de la historia, quizá de todos nosotros en algún momento de nuestra creyente… Por eso hoy repetimos con toda la Iglesia las palabras de Simón Pedro: «Señor, ¿a quien vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna…». Palabras de vida eterna que, en el mismo Pedro, tras Pentecostés, se manifiestan como signos de salvación: «Eneas… levántate…», «Tabita, levántate». «Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo… rompiste mis cadenas».
VIERNES 24.04.2026
Viernes de la 3ª semana de Pascua.
Los judíos, nos dice el evangelio de hoy, tienen dificultades para aceptar el misterio de Jesucristo como pan de vida. Se hacen de esta expresión una imagen demasiado fisicista. Con el misterio de Dios siempre es igual: necesitamos las imágenes para aproximarnos a él, pero tenemos que estar alerta para que esas imágenes/palabras no las absoluticemos, y de lo que era una ayuda hagamos un obstáculo. ¿No fue esto lo que le pasaba a Saulo de Tarso (y a muchos otros) con la interpretación de la Ley judía? Pero cuando en el camino de Damasco el Señor salió al encuentro de Saulo, todo cambió: el perseguidor se convirtió en anunciador. Tal vez el Señor necesitaba de alguien que conociera la tentación por dentro para ayudar a otros a que no cayeran en ella… Tal vez… «Id al mundo entero…».
JUEVES 23.04.2026
Jueves de la 3ª semana de Pascua.
Porque para Él fuimos hechos, el hambre de Dios grita desde lo hondo de nuestro ser y de nuestro vivir. Y Dios se nos ha dado en Jesucristo: Él es el pan de vida. La 1ª lectura nos lo ilustra. El «eunuco, ministro de Candaces» siente esa hambre de Dios gritando en su corazón, por ello ─imaginamos─ ha peregrinado a Jerusalén, y por ello se afana en entender el hermoso texto de Isaías que tiene delante. Seguramente que intuye su significado profundo, pero no lo descubre: el paso del Antiguo al Nuevo testamento es la obra de la gracia, no de los hombres. Felipe será ese instrumento de la gracia que Dios suscite para dar ese salto que terminará con el bautismo del eunuco. «Bendecid, pueblos, a nuestro Dios… él nos ha devuelto la vida… no dejó que tropezaran nuestros pies».
MIÉRCOLES 22.04.2026
Miércoles de la 3ª semana de Pascua.
Muere Esteban y se desata la violencia. Muchos creyentes tienen que huir para salvar su vida. Pero, al final, esto no es una catástrofe, es una oportunidad de extender el evangelio fuera de los límites de la primera comunidad de Jerusalén. Es un nuevo testimonio de que todo está en las manos de Dios y que nada escapa de su providencia, o como dice Jesús en el evangelio de hoy: «Todo lo que me da el Padre vendrá a mí… y yo lo resucitaré en el último día». «Que se postre ante ti la tierra entera… Venid a ver las obras de Dios… Alegrémonos en él, que con su poder gobierna eternamente…».
MARTES 21.04.2026
Martes de la 3ª semana de Pascua.
Esteban, testigo de la Verdad de Jesucristo, seguirá su misma suerte y, como Él, morirá perdonando: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado». El contraste con sus perseguidores, como en su día los perseguidores de Jesús, es brutal: «Oyendo sus palabras se recomían en sus corazones y rechinaban los dientes de rabia». Hay actitudes que hablan por sí solas de la Verdad o mentira en la que una persona está instalada… si vive del pan (panes) de este mundo, o vive del pan de vida. A veces esos enemigos están entre nuestros parientes y amigos cercanos, esos que no saben más que “meterse” con los curas y la Iglesia… «A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu… confío en el Señor… Haz brillar tu rostro sobre tu siervo… sálvame por tu misericordia…».
LUNES 20.04.2026
Lunes de la 3ª semana de Pascua.
Jesús se “mueve” con una “facilidad” que desconcierta a los que lo “buscan” en el evangelio de hoy, ─¿sólo a ellos?─: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?». Es una tentación muy humana retener, cosificar, hacer un ídolo de aquello que nos hace bien, de aquello o aquellos que amamos… y más si nos resuelve el «comer hasta saciarnos» sin trabajar, como les pasaba a las gentes que seguían a Jesús. Pero cuando nos dejamos arrastrar por esta tentación acabamos “matando” aquello que más amamos: es la tragedia de muchos amantes… y es la tragedia de «unos cuantos de la sinagoga de los libertos». Jesús no se deja atrapar y quiere que nosotros no intentemos atraparle a él ni a nadie: «Trabajad por el alimento que no perece… por el que perdura hasta la vida eterna… creed en el que él ha enviado». «Apártame, Señor, del camino falso… instrúyeme en tus caminos… tus enseñanzas son mis consejeros…».
DOMINGO 19.04.2026
Domingo tercero de Pascua, A
Volver a Emaús es replegarse sobre la propia vida abandonando los sueños y las esperanzas que un día nos ilusionaron… es ir tirando decepcionados hasta que nos llegue la muerte. A un nivel más profundo, volver a Emaús es creer que el mal tiene la última palabra sobre nuestras existencias, que nada podemos hacer por detenerlo… es el derrotismo total. Pero como a los discípulos de Emaús también hoy a nosotros, en esta celebración, el Señor sale a nuestro encuentro para recordarnos que, aunque no lo entendamos ─somos humanos, no dioses─, nada hay que escape a la providencia divina: «Según el plan previsto y sancionado por Dios». En este «plan» la muerte de Jesús no fue fatalidad sino un asombroso e incomprensible derroche de amor… Pero un derroche de amor que, por serlo, nos invita a una adhesión cordial, personal, existencial y libre al mismo Jesucristo que se concretiza en la fidelidad a las Sagradas Escrituras ─Cristo presente en la palabra─, en la fidelidad a la “fracción del pan” ─Cristo presente en la Eucaristía─, en la fidelidad a la comunidad ─Cristo presente en la Iglesia… y en los pobres─… «Señor, enséñame el sendero de la vida», que no me refugie en Emaús, sino que siempre vuelva a Jerusalén.
SÁBADO 18.04.2026
Sábado de la 2ª semana de Pascua.
La travesía del mar «de noche cerrada… con el viento fuerte soplando y las olas encrespándose» nos remite al caminar de la Iglesia o a la propia vida de las personas o de los grupos sociales, especialmente en algunos momentos… nos remite a las crisis de todo tipo. Una de esas crisis vive la primera comunidad cristiana de Jerusalén porque «los discípulos de lengua griega se quejaron de que no se atendía a sus viudas». La presencia del Resucitado ─«Soy yo, no temáis»─ inspirará la solución y, además, se abrirá un nuevo horizonte para la Iglesia: el diaconado. Lo que parecería a primera vista un desastre, se convierte por la gracia de Dios en algo fecundo. Que no nos falte nunca, por la fe, esa mirada positiva y esperanzada sobre las situaciones críticas de la vida: «Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti».
VIERNES 17.04.2026
Viernes de la 2ª semana de Pascua.
Dos situaciones difíciles a nivel humano en la liturgia de hoy: «Dar de comer a la multitud que sigue a Jesús» y la actitud que los miembros del Sanedrín deben de tomar con los discípulos de Jesús. Una persona en cada caso facilitará una “salida” a las respectivas situaciones: el apóstol Andrés en el evangelio señalando al «muchacho que tenía cinco panes de cebada y dos peces», aunque no muy convencido; y las palabras del fariseo Gamaliel en la 1ª lectura: «Si su idea y su actividad son cosa de hombres, se disolverá; pero, si es cosa de Dios, no lograréis destruirlos, y os expondríais a luchar contra Dios». En muchas situaciones difíciles de la vida quizá sea muy poco o casi nada lo que podamos hacer, pero eso poco estamos llamados a hacerlo con humildad y depositando nuestra confianza en Dios. Lo demás se lo dejamos a Él… Quizá también nosotros nos llevemos una sorpresa: «Recogieron los pedazos sobrantes y llenaron doce canastos…». Como nos indica el salmo responsorial de este día: «Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor».
JUEVES 16.04.2026
Jueves de la 2ª semana de Pascua.
Hay una tentación que nos amenaza siempre a los creyentes, especialmente a los pastores: “gestionar” las cosas del espíritu como si cosas del mundo se tratasen. Así hacían los miembros del Sanedrín: lo hicieron antes con Jesús, ahora con los apóstoles. Dice Jesús: «El que no crea al Hijo no verá la vida». Por ello, los miembros del Sanedrín «se consumían de rabia y trataban de matar a los apóstoles». ¡Ay de esas espiritualidades que llevan siempre la rabia en los labios y en el corazón!
MIÉRCOLES 15.04.2026
Miércoles de la 2ª semana de Pascua.
La «cárcel» como un nuevo sepulcro de viernes santo no puede retener dentro a los apóstoles. La obra del Resucitado sigue adelante. Los apóstoles caminan y anuncian el evangelio con la libertad que les da el Espíritu. Sin embargo «el sumo sacerdote y todos los suyos», que se creen guardianes de la auténtica fe, son prisioneros de la falta de Espíritu: «La luz vino al mundo, pero los hombres prefirieron las tinieblas». Nos puede pasar a nosotros, así que «afligidos, invocamos al Señor».
MARTES 14.04.2026
Martes de la 2ª semana de Pascua.
Retrato ideal de una comunidad cristiana. Hacia ahí nos tenemos que dejar llevar por el Espíritu, pero en este mundo ensombrecido por el pecado el trigo tendrá siempre que convivir con la cizaña. El propio libro de los Hechos recogerá los casos de *cizaña”. Históricamente los angelismos (catarismos) han llevado siempre a excesos mayores de lo que pretendían corregir. El camino creyente siempre es un camino en tensión: entre el pecado y la gracia, entre la aceptación de la fragilidad y la lucha por la santidad… Contemplar al «Hijo del hombre elevado» lo es también: en la cruz está mi pecado, pero y, sobre todo, está la infinita misericordia de Dios.
LUNES 13.04.2026
Lunes de la 2ª semana de Pascua.
«Nacer de nuevo» es empezar de cero abriéndose de nuevo al mundo… y a Dios. Es dejar atrás las necesarias, pero insuficientes, imágenes de Dios, y dejar que Él mismo se grave a fuego en nuestro corazón y en nuestra vida. «Nacer de nuevo» es pedir y dejarse transformar por el Espíritu Santo para que sea Él el que convierta las dificultades de la vida y de vivir el Evangelio en oportunidades de anuncio… como para «Pedro y Juan y los suyos». Busquemos siempre «refugiarnos en el Señor»… como el niño pequeño recién nacido.
DOMINGO 12.04.2026
Domingo segundo de Pascua, A
Hay duelos, hay fracaso, hay desilusiones, hay traiciones (recibidas u infligidas), etc. etc. que no podrá curar ninguna medicina ni buena voluntad humana, sólo el Señor resucitado, el único capaz de atravesar las puertas tantas veces cerradas de nuestro corazón y hacerse presente en medio de él: «Paz a vosotros». No es una declaración de buena intención, es el comienzo de la Nueva Creación en Cristo Resucitado de la que todos estamos llamados a formar parte. Tal vez a ninguno de nosotros se nos conceda una experiencia tan “directa” como la de los primeros discípulos, o como la de Pablo en el camino de Damasco, o como la de muchos otros, pero sí que formamos parte de esa Bienaventuranza que hoy nos regala el Señor: «Bienaventurados los que crean sin haber visto». Bienaventurado tú que al comenzar un nuevo día pronuncias un «¡Señor mío y Dios mío!» que te impulsa con paz y coraje a asumir las tareas del día… Bienaventurado tú que vives no de los “me gusta” de las redes sociales, sino del “te Amo” del Señor muerto y resucitado… Bienaventurado tú que no necesitas experiencias exóticas en lejanos países o en caros hoteles, porque el Señor en medio de ti es tu Paraíso… Bienaventurado tú que eres capaz de vivir con sencillez, sin aspavientos ni honores del mundo, porque en tu existencia resuena la hermosa melodía del amor incondicional del Señor… Bienaventurado tú porque en tu vida se interpreta constantemente el «¡Señor mío y Dios mío!». Bienaventurado tú porque en tu vida se interpreta constantemente el «¡Señor mío y Dios mío!»… como envío y testimonio, como perdón de las ofensas, como presencia del Espíritu Santo… Amén.
SÁBADO 11.04.2026
Sábado de la Octava de Pascua.
Jesús de Nazaret fue causa de controversia en su vida pública, y así fue también en su presencia resucitada. Así en el evangelio de hoy escuchamos: «no la creyeron», «no los creyeron», «les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído…». Y en la primera lectura, la cerrazón de «los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas» contrasta con la actitud de los que «daban gloria a Dios por lo sucedido». No tenemos que extrañarnos, es nuestra pobre condición humana, y cuando Dios irrumpe en nuestra vida e historia es “normal” que pase esto… Pero lo que verdaderamente sí es admirable es que Jesucristo, a los mismos que acaba de «echar en cara su incredulidad y dureza de corazón» les haga esta encomienda: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación». Es una llamada a vivir y a anunciar a Jesucristo con profunda humildad: ¿Dónde estamos poniendo el centro del anuncio del evangelio? ¿Nos sabemos pecadores perdonados? o ¿nos creemos que ya somos puros y sabios y que los pecadores son los otros? ¡Tenemos tanto que revisarnos!
VIERNES 10.04.2026
Viernes de la Octava de Pascua.
La barca es la Iglesia, la pesca la misión… Hay una enseñanza clave en este evangelio: el éxito de la “pesca” no está en la ciencia de los “pescadores” ni en el marketing de la institución. Mucho menos está en la actitud policial que practican «los jefes del pueblo y ancianos» con Pedro y Juan, aunque tristemente la Iglesia lo haya practicado en el pasado (y todavía lo practiquen algunos directores espirituales). Esto siempre es una tentación para los pastores de la Iglesia, pero mucho más en tiempos de escasez como los presentes. El éxito de la “pesca” está en la fe al Maestro resucitado que se hace, en los “pescadores”, escucha y humildad. Recordando las palabras de Jesús a Nicodemo, el “éxito” está en la acción del Espíritu Santo que «sopla donde quiere y como quiere», y no donde ni como nosotros digamos. La comparecencia de Pedro y Juan ante «los jefes del pueblo y ancianos» nos lo muestra… porque «la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular».
JUEVES 09.04.2026
Jueves de la Octava de Pascua.
El discurso de Pedro, tras la curación del paralítico, insiste en que no hay ruptura entre el Dios de Israel y el Dios de Jesucristo y, por tanto, que el Antiguo Testamento encuentra en Jesús de Nazaret su cumplimiento: «Dios cumplió así lo que había predicho por los profetas…». Lo mismo ocurre con las palabras que Jesús resucitado dirige a sus discípulos: «que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí». Tampoco hay en el discurso de Pedro invectivas contra los que mataron a Jesús: «Sé que lo hicisteis por ignorancia…», sólo una invitación al arrepentimiento y a la conversión. Y el mismo Resucitado siempre saluda con «Paz a vosotros» (cuando tenía mil motivos, hablando humanamente, para haber abochornado a los discípulos). Por eso una fe que no se vive en Paz (que no es ausencia de conflictos), una fe que sólo busca enemigos a los que condenar, que vive siempre a la defensiva, una fe que no integra, sino que divide, etc. etc. no es una fe verdaderamente cristiana.
MIÉRCOLES 08.04.2026
Miércoles de la Octava de Pascua.
Emaús era una aldea, tal vez podríamos decir que representa ese “agujero” en el que buscamos refugiarnos cuando todo se nos tuerce, cuando la vida se nos llena de lamentos por los sueños no cumplidos. Volver a Emaús es volver a la monotonía de la vida sin más ilusión porque creemos “estar ya de vuelta de todo”… Emaús es, en definitiva, la persona aplastada por la vida cuando, desde lo acontecido, no se abre a la trascendencia… El evangelio hoy nos propone un camino diferente: el de compartir el dolor y la frustración para que no se nos pudra dentro, el de escuchar otra voz diferente que nos saque de nuestro monólogo, el de la lectura de la Palabra de Dios como fuente de luz y sentido, el de la “acogida del caminante” para que el propio dolor no mate la caridad, y el de la fracción del pan que se hace Eucaristía… Todo menos quedarse dando vueltas sobre uno mismo y sobre el propio dolor… No es fácil. Necesitamos del auxilio divino, y por ello de que Pedro (la Iglesia) nos diga: «en nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y anda»… no te quedes encerrado en tu Emaús particular… y asfixiante.
MARTES 07.04.2026
Martes de la Octava de Pascua.
María Magdalena llora junto al sepulcro de Aquel que había transformado su vida. ¡Ni tan siquiera le habían dejado el cadáver para poder abrazarlo! Es humano su dolor. Pero el dolor de María se transformará en desbordante alegría cuando el mismo Señor la llame por su nombre: «María». Hay aquí una profunda intuición: en medio del mayor dolor no estamos solos, Dios nos llama por nuestro nombre porque para Él no somos un número sino aquel que nos salva… como a María Magdalena. María quiere retener a Jesús, sabe que en/con Él está el “paraíso” que tantas veces había buscado por caminos errados. Hubiéramos hecho nosotros lo mismo. Pero el amor que se quiere retener (cosificar, dominar…) se muere. El amor, como el agua, hay que compartirlo, tiene que correr… convertirse en amor para otros: «¿Qué tenemos que hacer, hermanos?», y yo en concreto.
LUNES 06.04.2026
Lunes de la Octava de Pascua.
La resurrección del Señor cambió la vida de los discípulos y los transformó en vehementes predicadores y testigos de un misterio que les sobrepasaba y que ellos leen desde los textos del Antiguo Testamento: «No me abandonarás en el lugar de los muertos, ni dejarás que tu Santo experimente corrupción». Y también la resurrección del Señor “descolocó” a las autoridades judías de su tiempo: Dios no puede ser encajonado en nuestras teorías o leyes, ni siquiera en nuestra buena voluntad… por más que «pongamos soldados custodiando el sepulcro o los sobornemos». La resurrección del Señor no “habla” el lenguaje de los intelectuales ni del poder, sino el del corazón… del corazón capaz de amar y dar vida. Quizá por ello los primeros testigos de la resurrección sean mujeres. «Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa».
DOMINGO 05.04.2026
Domingo de Pascua
¿Quién podía pensar que aquellos discípulos de Jesús que abandonaron al Maestro en la noche de su prendimiento, acabarían pocos días más tarde inundando el Imperio Romano con sus enseñanzas? Y, todavía más, dando su vida por Él en el martirio. Nadie. Pero así fue. No hay explicación humana. Y esto ya es un signo de ese Señor que vive resucitado más allá de la muerte y que, como los lienzos tendidos y el sudario enrollado en un sitio aparte», se nos manifiesta en tantos signos que nos acompañan en el camino de la vida: ese coraje que nos sostiene cuando todo parece haberse hundido, esa palabra inesperada que es luz en medio de la oscuridad, esa Eucaristía que es alimento en la vida de cada día, etc. etc. Pero también en esa vida mía comprometida que ha comenzado por vencerme a mí mismo en mi egoísmo y comodidad: «barred la levadura vieja de la corrupción y de la maldad, para ser una masa nueva de sinceridad y verdad», nos decía san Pablo. Es verdad que muchas veces fallamos, pero el hecho de no conformarnos y levantarnos, es un nuevo signo del Señor que Resucitado nos acompaña, como a los primeros discípulos, en el camino de la vida.
SÁBADO 04.04.2026
Vigilia Pascual.
Cuando Dios creó el mundo, y al ser humano en él… Cuando Dios hizo salir de su tierra a Abrán y puso a prueba su fe… Cuando Dios se fijó en un pueblo pequeño y esclavo y lo amó y lo puso en camino de liberación… Cuando Dios renovó la Alianza con Israel después de la vuelta del Exilio, sin merecimiento ninguno por su parte… Dios ya nos tenía a todos presentes en su corazón y nos amaba mirando a la Resurrección. Y Jesús, viniendo a este mundo, nos mostró ese amor de Dios, y nos lo mostró con la entrega de su vida hasta el extremo… «hasta la muerte y muerte de Cruz». Por eso Jesús no permaneció en la muerte, por eso fue resucitado como Jesucristo: ¡¡¡El Amor nunca puede morir!!! El Amor, el verdadero, no los sucedáneos que nos inventamos, es Eterno… y brota como luz cuando todo está oscuro, y brota como fuerza cuando todo es debilidad, y brota como esperanza cuando todo parece sinsentido, y brota como perdón cuando todo es odio… y, por eso, en esta noche, unidos con nuestras muertes (físicas, psicológicas, afectivas, etc. etc.) a la muerte de Jesús, por el bautismo que recibimos, nos unimos también a su resurrección. ¡Feliz Pascua!
SÁBADO 04.04.2026
Sábado Santo.
El misterio del Sábado Santo nos conduce hacia el Señor Jesús muerto que yace en el sepulcro. Hoy toda la Iglesia se encuentra en silencio por el dolor de la muerte de Jesús, y por su ausencia. Pero, en medio de la tristeza aparece la esperanza. Ella nos abre al horizonte de la Resurrección. Y al alzar la mirada reconocemos la presencia de Santa María, Madre de la Esperanza y nos acogemos a su invitación de acompañarla en esta espera guardando en el corazón las palabras de su Hijo.
VIERNES 03.04.2026
Pasión del Señor.
Cuarto cántico del siervo del Señor: la inversión de toda lógica humana. ¡Claro, estamos ante la lógica divina! Nosotros decimos Dios y lo imaginamos lleno de poder y de gloria, del lado del éxito y de la fuerza, e incluso recurrimos a Él para que nos dé éxito en la vida y nos saque adelante tal o cual proyecto. Pero decir Dios y “verle” identificado con lo despreciable, lo fracasado, lo que carga con una culpa que no es suya, etc., ¡y, encima, devolviendo bien por mal!, es otra cosa. Y sin embargo este es el misterio intuido y profetizado por Isaías… el misterio del Viernes Santo. Y por esto, para Juan la Pasión del Señor no será la hora de la humillación y del fracaso, sino «la hora de la glorificación». Y así, junto a la Cruz, figurados en María y Juan, brotará la Iglesia; y del costado abierto, del que brotará «sangre y agua», los sacramentos. Por la entrega del Hijo «a gritos y con lágrimas» se hará realidad la voluntad salvífica del Padre, que se continuará a lo largo de la historia por la Acción del Espíritu Santo. Y así nuestros pequeños o grandes fracasos de cada día se convierten, dese la fe, en oportunidad de maduración humana y crecimiento en la fe: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu… Haz brillar tu rostro sobre tu siervo…»
JUEVES 02.04.2026
Misa de la Cena del Señor.
Recuerdo de un gesto liberador para un pueblo insignificante y esclavo: la salida de Egipto. Ellos nunca lo hubieran conseguido solos. Y Dios lo hizo por puro amor suyo. Los ritos de la Pascua judía actualizan, no sólo el recuerdo, sino también la presencia de ese Dios amante-liberador, y con ella señala un compromiso: lo que Dios ha hecho con vosotros, vosotros tenéis que hacerlo con los otros pueblos de la tierra: que mi elección no sea motivo de vanagloria, sino de gratitud y servicio. Jesús, con la ofrenda de su vida por puro amor, como cordero inmaculado, se ofrecerá por la liberación, no de un pueblo, sino de todos los pueblos de la tierra. Ya no se tratará de una liberación material, sino de la honda liberación de la raíz de todos los males: la liberación del pecado (y de la muerte). La Pascua judía dará paso a la Pascua cristiana: sus ritos nos recordarán la entrega del Señor y actualizarán su presencia salvadora… en la celebración eucarística, en el sacerdocio ministerial, en la caridad…
MIÉRCOLES 01.04.2026
Miércoles de la sexta semana de Cuaresma.
Tercer cántico: el sufrimiento del siervo en el cumplimiento de su misión. De Dios viene la fuerza que lo sostiene. De los hombres, la traición: «uno de vosotros me va a entregar». ¡Ay de es Judas que todos llevamos dentro! Pero también llevamos dentro a Jesús: a veces verdugos, a veces víctimas… La fe en Dios se purifica: «sabiendo que no quedaría defraudado». Ojalá las dificultades de la vida nos ayuden a anclarnos más y más en el Señor: «Miradlo, los humildes, y alegraos; buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón».